En Talagante sienten nostalgia por el tren y piden su regreso

En Talagante sienten nostalgia por el tren y piden su regreso

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Antiguamente funcionaba un ferroviario que avanzaba desde Santiago a Cartagena, parando en todas las estaciones que existían en el camino. Aunque para las personas que vivían en el sector este medio de transporte les resultaba muy eficiente, hace ya varios años que dejó de funcionar.

Autoras: Martina Nuñez Donoso y Martina Teran Carrasco

Diario El Secreto del Aquelarre, Colegio Alcántara de Talagante.

En el año 1929 se creó el ramal ferroviario Santiago-Cartagena, el que abarcaba lugares como Marruecos, Malloco, Talagante, Melipilla, San Antonio y Cartagena. Este medio de transporte era muy funcional para las personas, pues era rápido y seguro. El ferrocarril constaba de 16 vagones, divididos en 1ª y 2ª clase.

Sin embargo, este medio dejó de funcionar en 1987 y ahora las vías solo se ocupan para transporte de carga. Mucha gente desea que vuelva a estar operativo, pero aún no hay luces de que aquello pueda ocurrir.

Recuerdos de niñez

Matilde Sandoval, vecina de la comuna de 84 años, cuenta que durante su niñez tomaba el tren a Cartagena para visitar a sus parientes una vez al año. «En la estación de Marruecos, actual Padre Hurtado, subía mucha gente, pues, a pesar de ser la primera estación, una gran cantidad de personas deseaba ir a la costa», recuerda.

Matilde partía en la segunda estación, Malloco, hasta donde tenía que llegar muy temprano para poder conseguir asiento, pues la mayoría de las personas que se encontraban sentadas era a causa de subirse en la primera estación, donde el ferroviario llegaba vacío.

Cuando ella y su madre conseguían un lugar, a la hora que pasaba el cobrador -como muchos otros niños- se debía esconder debajo de los largos asientos de madera, mientras que su mamá la cubría con chales que traía. De esa forma, evitaba pagar el pasaje.

En la estación de Melipilla, aunque algunos no lo sepan, nació el dicho “El que se fue a Melipilla, perdió su silla”. Esto debido a que la gente, como se levantaba temprano para subir al tren, pasaba a tomar desayuno a esta ciudad, por lo que se paraban de sus sillas para comprar algo en la estación. Al volver, estas ya se encontraban ocupadas.

Matilde considera que sería conveniente que el ferroviario volviera a funcionar, pues el único que circula en el sector es “El Tren del Recuerdo”, el cual es más caro. El antiguo tren, en tanto, no tiene muchas posibilidades de ser lo que era, pues habría que restaurar el riel que conecta San Antonio con Cartagena, ya que hoy está totalmente destruido y fuera de servicio.

En opinión de la vecina, otra ventaja es que un tren es mucho más seguro que otros medios de transporte, como los buses, por ejemplo.

Aventura sobre rieles

Juan Ibarra, otro vecino de la comuna, también tuvo diversas experiencias en este ferroviario, pero varios años después que Matilde. Cuenta que cuando tenía 14 años, viajaba todos los domingo a Cartagena junto a sus compañeros de escuela.

En el momento en que se subían al tren, este se encontraba repleto, por lo que prácticamente quedaban en las escaleras que iban por afuera junto a la puerta, siendo sus pies la única parte del cuerpo que se mantenía dentro del carro.

Aunque aquello suene muy peligroso, para estos adolescentes hacer eso era como para los escolares de hoy subirse a algún juego del parque de atracciones.

El único inconveniente de la aventura -recuerda Juan- era que «al lugar donde nos encontrábamos llegaba el humo proveniente del carbón que hacía funcionar la máquina. Esto nos asfixiaba un poco, pero era un pequeño precio por tal adrenalina».

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