Por mucho tiempo, las artes han estado en segundo plano en el sistema educacional. Sin embargo, profesores y artesanos están convencidos de que esta forma de expresión es una posibilidad para mejorar la cultura de cientos de jóvenes, explotando sus talentos y mostrándolos a la sociedad.
Autoras: Valentina Fuentealba, Mara Muñoz
Diario Ecos de la Tierra, Escuela Villa Jesús de Coelemu
En la actualidad, el arte es un tema que, si bien se discute, no es demasiado relevante para la sociedad en general. Ante tal situación, la Unesco plantea que “la educación artística debe desempeñar una función importante en la transformación constructiva de los sistemas educativos, que se esfuerzan por satisfacer las necesidades de los estudiantes en un mundo que se transforma con rapidez”.
La educación pública aún sigue viendo a las asignaturas de Artes Visuales o Música como un complemento de las otras, pero la verdad es que algunas personas piensan que una nueva valoración del tema podría permitir que los estudiantes entiendan las posibilidades de mirar el mundo más profundamente y poder transformarlo.
Reflexión y creación
En las afueras del único liceo municipal de la comuna de Coelemu se aprecia un gran mural artístico que relata en imágenes, diseñadas con diversos materiales, las tradiciones más representativas de la ciudad, el cual fue un proyecto de Iniciativas Artísticas y Culturales para Estudiantes (IACE) al que postuló un grupo de alumnas denominadas “Las Eco-amigas”.
Dicho proyecto, financiado por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, fue guiado y monitoreado por la profesora de Artes Visuales Valentina Abásolo Montalva.
Valentina Abásolo estudió Dibujo Arquitectónico. Toda su vida estuvo enlazada a la expresión artística, y aunque en un principio quería estudiar Teatro, fue en su primer trabajo con un arquitecto donde tomó la decisión de estudiar Pedagogía en Artes Visuales en la Universidad de Concepción, ya que no le gustaba estar sentada detrás de un escritorio sabiendo que no podía provocar cambios; sabía que pasar sus horas de clases haciendo dibujos iba mucho más allá de lo que le permitió experimentar su primera carrera.
En entrevista con el diario Ecos de la tierra, la profesora confiesa que “el arte es mucho más importante de lo que la gente piensa, porque te permite reflexionar, ser una persona crítica, crear y además, se fusiona con todas las otras asignaturas”.
Valentina intenta transmitir su vocación de artista potenciando las habilidades de los jóvenes con los que trabaja, haciéndoles ver que tienen las capacidades para lograr lo que quieren o deben hacer, y con eso, ellos se motivan a seguir creando.
Alexander Moraga, uno de sus alumnos de segundo año, opina que la docente se da el tiempo para explicar y apoyar en todo lo que hacen. Además, dice que siempre está innovando con ideas artísticas y los deja crear libremente sin sentirse reprimidos. Aseguró que les enseña a usar diversas técnicas y que han tenido la oportunidad de aprender más de lo que en otros tiempos era posible, debido a la escasez de recursos existentes.
Taller de manualidades
Otra mujer dedicada a enseñar diferentes formas artísticas es María Binimelis Cárdenas, quien desde joven se dedicó al arte de manera autodidacta. Coelemana y madre de cuatro hijos, trabaja en talleres de manualidades hace alrededor de 15 años.
Ha participado a nivel nacional en el concurso “Colorearte” en dos oportunidades, obteniendo en 2012 el segundo lugar con el grupo de alumnos de integración del Centro Laboral Especial de Guarilihue, demostrando con ello, que el arte no discrimina.
Para la artesana, es muy importante abrirles la mente a los alumnos y alumnas. Cree que es una cuestión cultural y que depende de personas como ella «poder entregar las herramientas necesarias para que los jóvenes, desde pequeños, puedan valorar el arte», así como potenciar sus habilidades y talentos innatos o adquiridos a través del tiempo.

Arte reciclado
Sandra Sotelo, nació en Valparaíso y vivió por más de 15 años en Argentina. Divorciada y madre de dos hijas, hoy se desempeña como artesana. Desde pequeña le gustó hacer manualidades, pero no fue hasta hace algunos años cuando logró desarrollar el oficio como tal.
Cuando se le pregunta con qué materiales trabajaba para llevar a cabo su arte, afirma que “todo lo que para otros es basura, para mí es arte, todo sirve”. “Pienso que el cuidado del medio ambiente tiene que empezar en las casas, por saber reciclar. Hay gente que hace cosas con la basura de otros, reutilizar nos va a ayudar a valorar lo que tenemos, la gente no aprecia el arte, ni el reciclado”, agrega.
La artesana expresa, además, que su oficio le servía para liberarse de todo, que su estilo de arte reciclado es único y que lo que construye no se encuentra fácilmente en otro lado. Son creaciones propias en las que pone un sentimiento y es eso lo que hace a cada obra algo especial. Lo que intenta hacer es belleza, buscarle un lado opuesto a lo feo, a lo que los demás ven como desechable.
Respecto de la valoración del arte en la sociedad actual, la artista comenta que “en pocas sociedades o culturas el arte es valorado. Siempre que una persona le dice a su familia que quiere ser artista, le responden que se busque una profesión mejor, como que el arte no fuera algo relevante. Entonces, se ven obligados a buscar algo que reconforte a todos. Siento que pocos le dan la importancia que tiene, ojalá algún día esto cambie, y debemos partir en casa”.
El arte como dilema en educación
El Ministerio de Educación y el entonces Consejo Nacional de la Cultura y las Artes implementaron hace un par de años un Plan Nacional de Artes en Educación (2015-2018), parte de la reforma educativa de este momento, que evolucionó a gran velocidad y requería cambios significativos. El objetivo, según el sitio web del Consejo, era fomentar y fortalecer diversas experiencias en artes, además de mejorar la calidad del proceso de enseñanza y aprendizaje como base del desarrollo integral, creativo, cognitivo, emocional, estético y social de los niños.
Sin embargo, en una publicación de la Universidad de Chile titulada “El arte y los cambios en educación”, Fernando Gaspar, encargado de Dirección Artística de dicha institución, se manifiesta ante la importancia del arte en la formación de los escolares del país y alerta sobre los riesgos de que la nueva reforma a la educación no incorpore el arte.
Gaspar asegura en su texto que el espacio de la creación artística es muy débil para los diferentes desafíos que puedan tener niños y jóvenes en nuestra sociedad, y que es fundamental que las transformaciones del sistema educativo chileno y el aprendizaje de niños y jóvenes considere el aporte del arte como una dimensión enriquecedora para el conocimiento, ya que es una herramienta poderosa para el desarrollo de la vida escolar.





















