La Recova es víctima de la modernidad

La Recova es víctima de la modernidad

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Autor: Rodrigo Javier Pizarro Cortés.

Diario La Cruz del Sur, Colegio Particular Elena Bettini (La Serena)

En el verano me encontraba disfrutando del buen tiempo, recorriendo las calles serenenses, en ese entonces inundadas por turistas y algunos me pidieron ayuda para llegar a ciertas partes en su afán de conocer la cultura local. Así que les entregué indicaciones para llegar a esos lugares históricos que buscaban, entre los que estaba La Recova. Días después volví a pasar por el lugar y me decepcioné profundamente.

He notado que La Serena tiene un sin fin de lugares llenos de cultura, que con su propio estilo neoclásico le han otorgado identidad como una ciudad única; ejemplo de esto es el Faro Monumental de La Serena, que es símbolo de esta tierra de piratas y de vida colonial.

Otra de las muchas maravillas patrimoniales es La Recova. Un edificio tan grande como antiguo, que siempre se ha dedicado al comercio y que hasta el día de hoy ha mantenido su rubro. Sin embargo, ya no es el lugar tan glorioso que se me enseñó en clases de historia. Dicho lugar es una vergüenza para su pasado, la versión demacrada de la maravilla que antaño fue, pero lo peor es que nadie hace algo para solucionarlo y esto me indigna profundamente.

Claramente ya no es lo mismo de antes, pues no está para nada conservada, se encuentra inmunda en basura que los consumidores dejan al pasar, empeorando su imagen y dejándola en el plano de lo cotidiano, aquello sin importancia ni trascendencia en la vida de las personas, siendo recordada como un sitio desaseado para comprar y tomar locomoción.

Lo peor es que se encuentra rodeada de elementos que rompen con la estética y el sentido que debería tener, y con esto me refiero a aquel supermercado que no pinta de ninguna manera ahí, porque perjudica a los pequeños locales y destruye la armonía histórica del lugar. También hablo del gran número de vehículos que circulan a su alrededor que crean una atmósfera de tedio en las insalubres calles.

Considero aberrante esta situación, ya que como una persona que ha vivido siempre en esta ciudad, me duele que el patrimonio de mi tierra natal no reciba el debido respeto, ni la más mínima consideración. De hecho no logro entender el por qué la mayoría ni se sorprende cuando ve un lugar histórico en tan malas condiciones, tanto que he llegado a creer que no pueden dimensionar la importancia de las palabras cultura, patrimonio e identidad, como si no significase nada para ellos.

En vista de esto me pongo a pensar que si a mi, que soy joven, me molesta, ¿qué queda para los mayores? Definitivamente debe ser muy triste llegar a la tercera edad y ver que todo tu esfuerzo para mantener un legado para las futuras generaciones es inútil.

Pese lo anterior, tengo que decir que yo no soy de esas personas que piensan que todo tiempo pasado fue mejor, porque esto en efecto no es así, ya que es el avance lo que nos permite evolucionar, pero esta vez no hablamos de progreso sino de retroceso.

Si bien es cierto que esto era algo que cabría de esperar, porque la modernidad o el “progreso” (que no es progreso real al dañar más de lo que arreglan) nos distrae de lo importante, nos hace olvidarnos de aquello por lo que deberíamos sentir amor, que ahora no es más que indiferencia; esto no excusa nada, porque el paso del tiempo aunque escape de nuestro control, sí podemos mitigar sus efectos, y para ello solo se necesita de conciencia ciudadana, bueno y qué digo ciudadana, ¡humana!

Pienso que nosotros como serenenses debemos hacernos responsables de lo que nos han legado a lo largo de la historia, somos responsables de nuestro pasado, del presente y del futuro, somos responsables de nuestro patrimonio. Aquellas huellas no pueden desaparecer solo porque la brisa del tiempo sople muy fuerte.

Por último, quiero decir que La Recova no es la única que vive este problema, también el centro de la ciudad. Incluso otros lugares ya han desaparecido, como los espejos de agua, mostrando los efectos de esta negligente modernidad que nosotros hemos permitido con nuestra pasividad y falta de conciencia, pero aún podemos hacer algo si impedimos que este “progreso” siga destruyendo reliquias del pasado como La Recova.

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