Autora: Antonia Francisca Zuñiga Pavés
Diario El Sopapo Elocuente, Colegio Santa María de Cervellón (Independencia)
Cada colegio necesita un grupo de jóvenes estudiantes que mueva a la comunidad, organizando eventos, haciendo campañas, motivando la participación del alumnado en diferentes actividades recreativas y sirvan de ejemplo para los demás estudiantes que tiene cada establecimiento.
Este grupo es conocido como Centro de Alumnos o CA. El CA es tan necesario para un buen desempeño en la escuela, que incluso, en Chile, existe una ley que explicita que no se puede prohibir a nadie crear tanto un CA como un Centro de padres y apoderados. Dentro de esta, además, se detallan quiénes conforman el CA, los requisitos mínimos, cargos y delegados que deben exigir y las generalidades de su función.
El CA debe moldear su Plan anual junto con la dirección del establecimiento, por lo que no se puede hablar de un “movimiento” independiente; es controlado y regido por los que dirigen el propio colegio. No por eso no se puede decir que no cuentan con cierta autonomía. Ellos tienen el derecho de realizar, a medida que convenga, asambleas generales, reunir a todos los estudiantes y responder sus dudas; evaluar sus propuestas para añadirlas al Plan Anual, resolver problemas internos entre los compañeros y dar a conocer las actividades que harán a lo largo del año.
Es, el Centro Estudiantil, la organización que lleva a la acción al establecimiento, que comunica los inconvenientes de los alumnos a la dirección (reclamos, sugerencias, críticas) y quien permite establecer una conversación constante del estilo de educación que desean tanto los educadores como educandos. Sin embargo, a pesar de que el CA posee facultades que ayudan a establecer un ambiente de grata convivencia y de pertenencia al sistema educativo, aún existe una falta de consideración a este. Dentro de las mismas instituciones, el rol que toma el Centro de Estudiantes es mínimo y es relegado a un segundo plano. Y no es que la Directiva de la escuela no admita que ellos trabajen, son los propios alumnos que se desinteresan por la labor de este grupo.
Como estudiante me ha tocado presenciar situaciones en las que el CA no ha tenido el respeto que le corresponde y les han pasado a llevar. Son vistos como mero conjunto de personas que hacen algunas cosillas, pero no ven lo realmente importante que están realizando. Son los mismos alumnos quienes se desinteresan por su formación y hacen caso omiso a las actividades que realiza el Centro. Hay que tener en cuenta que para tener uno de estos, se hacen votaciones anuales para que la comunidad estudiantil decida quiénes serán parte de esa directiva; o sea, es una de las primeras instancias de participación política que tiene el escolar. Por tal razón, el colegio debería otorgar más importancia a todo el proceso de postulación, propaganda y, posterior, selección de CA, puesto que implica en la formación de jóvenes críticos y de la participación política que tendrán más adelante, facilita una educación integral. Es importante que el CA sea apoyado por las personas que constituyen, en cierta medida, la comunidad escolar.
El centro de Estudiantes es la representación de toda la escuela. Es decir, ellos portan la voz de todos los colegiales, son quienes los defienden frente a la autoridad escolar, o los divierten con actividades a lo largo del año. Cuando no poseen el apoyo del grupo que representan, imagina cómo se deben sentir. Ellos siempre trabajarán para y por el colegio. Siempre están pendientes de que la convivencia dentro del establecimiento sea buena y todo su esfuerzo gira en hacer felices a sus compañeros. Pero aún así hay una desvalorización del CA. Cuando una actividad no es llevada a cabo, o se hace mal, el primer culpable es el CA, y sin dudarlo dos veces. No logran verle el lado bueno a todo el exhaustivo trabajo que ha hecho la entidad. Solo se quedan con lo que se ve de afuera, sin embargo, no internalizan el costo de realizar alguna actividad para su propio beneficio. Y si cada vez el Centro cuenta con menos apoyo, cada vez se reduce más su participación. A la larga, quienes quedan más “desprotegidos” son los que no afirman al CA, pues no tendrán a alguien que los incorpore en las decisiones del colegio.
La invitación que quiero hacer es que se tome con mayor importancia la creación y la participación del CA. Ellos tienen un papel fundamental en el desarrollo de cada individuo que pasa por un sistema educativo. Son los únicos que pueden lograr que el estudiante sienta que forma parte de la gran comunidad del colegio y los únicos que conectan todas las aristas de la escuela. Si no, preguntémosle a los colegios con un CA fuerte y apoyado.





















