La belleza, un estereotipo incómodo

La belleza, un estereotipo incómodo

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Autora: Sofía Catalina Hernández Figueroa

Diario Generación XXI, Escuela Particular San José (San Pedro de la Paz)

Actualmente, escuchar la palabra estereotipo y estar rodeado de sus principios es algo a lo que nos hemos adaptado como sociedad, sin ni siquiera reflexionar.

Un estereotipo es una idea, expresión o modelo de cualidades y capacidades que se suelen admirar y que encasilla a las personas llevándolas a perder la confianza en sus propias habilidades si es que no pueden seguirlo, sintiéndose inferiores.

Existen muchos estereotipos, pero el más común es el de la belleza. La gente se deja guiar por la forma de vestir, peinar y maquillar de lo que se ve en las revistas, televisión, influencer, entre otras plataformas.

Estos modelos se nos imponen desde pequeños y generalmente son reforzados por los medios de comunicación, a través de los personajes de teleseries o los rostros de la publicidad, con la intención de validarlos absolutamente.

Cada vez que veo la televisión, veo como los rostros y figuras que aparecen son completamente diferentes a lo que veo realmente en la sociedad.

Es curioso; en Chile los niños de los spot tienen el cabello castaño o rubio, pero la mayoría de los niños chilenos son morenos.

Se manipula a tal punto que, por ejemplo, los niños actores Diego Guerrero y Magdalena Urra publicitaron una marca de juguetes y aparecieron con el cabello  castaño, a pesar que como personajes de la teleserie tenían el pelo oscuro.

Cuando uno ve los referentes de los medios de comunicación se siente diferente y en desventaja, algo que no es bueno.

Los estereotipos pesan más en los jóvenes, porque ellos viven una etapa de cambios e indecisión; cualquier crítica, comentario o posible figura de admiración, afecta su autoestima y confianza de forma notoria por lo que podrían desarrollar problemas físicos, psicológicos o sociales.

Algunas amigas suelen sentirse tentadas por imitar los estereotipos a toda costa, inclusive llegando a dañarse por conseguirlo, y por la misma razón, me pregunto por qué todo es solo apariencia física y siguiendo un ideal; por qué no decidimos ser diferentes a los modelos; no debería ser algo malo.

Las mujeres que se sienten mal principalmente​ por su físico, es porque su cuerpo no encaja con los estereotipos impuestos, como la delgadez, gran estatura, ojos de colores poco frecuentes, cabello rubio y otras exigencias que por raza o genética no pueden tener.

Todos los medios validan como bella a la mujer de tez blanca, con cabello rubio, rasgos finos y delicados y que viste de colores como el rosado o el amarillo.

En cambio los hombres siempre son representados por colores azul y rojo, pantalones ajustados, camisas o poleras, características usualmente asociadas a la rudeza.

Pero la realidad no es así y entonces ellas se tiñen el cabello para ser rubias o colorinas, se someten a dietas extremas que las llevan a desarrollar enfermedades como la bulimia o la anorexia, causados por la presión social, que en su gran mayoría sufren las adolescentes, o se realizan intervenciones quirúrgicas para conseguir lo que la genética no les ha otorgado.

Esto es lo que debemos corregir en nuestras conductas; no debemos dejarnos guiar por lo que la demás gente cree. Es un error el tratar de aparentar o cambiar para ser igual a todos los demás.

Lo que la sociedad debe hacer, desde mi punto de vista, es replantear los estereotipos pues los vigentes incentivan a los jóvenes a no aceptarse físicamente y a verse forzados a cambiar.

La modernidad ha hecho que esto sea una exigencia, un régimen a cumplir para considerar a una persona bella y aceptada.

Debemos analizar el impacto de los estereotipos, sus desventajas y sobre todo, las consecuencias y así analizar si es correcto seguir estos modelos que pueden marcar nuestra manera de vivir.

Es lógico que como sociedad necesitemos estereotipos para categorizar actitudes y comportamientos. Pero en el caso de la belleza, deberíamos expandir las posibilidades y hacer que las personas se sientan cómodas al ver gente similar a ellos, acceder más fácilmente a estos para suspender el estrés social y aumentar la confianza personal. Cada persona es única y diferente y no tiene por qué cambiar.

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