Autora: Valentina Vieyra
Diario El Tatio, Colegio Santa Teresita (Antofagasta)
La vida es tan frágil y los accidentes automovilísticos son más comunes de lo que pensamos. Hace unos días, impactó el fallecimiento de Daniela Ahumada, quien siendo tan joven, encontró la muerte en un paso peatonal de Rendic y el responsable del atropello optó por darse a la fuga.
El hecho impresionó a toda la comunidad antofagastina, principalmente a mí, porque no logro entender cómo existe gente que es capaz de abandonar a alguien después de atropellarla, dejándola a su suerte.
El 2017, 1.483 personas murieron en nuestro país a causa de conductores irresponsables, de los cuales 53 pertenecen a Antofagasta. Sean uno o 53, el peligro está. Después de estos últimos acontecimientos, trasladarse por Antofagasta se ha vuelto un peligro.
En la actualidad han ocurrido demasiados accidentes producto de la imprudencia de conductores que no respetan las señales del tránsito, desde pasos peatonales y vías sin señaléticas, hasta semáforos en mal funcionamiento en calles de alto tráfico, tanto vehicular como peatonal.
Esto se da principalmente en calles como Salvador Allende, Balmaceda y Rendic, por lo cual considero que hay que tomar las medidas necesarias para enfrentar el problema y comenzar a darle mayor atención y relevancia al tema.
Medidas que no son alejadas de la realidad: existencia de semáforos, mayor control de carabineros y sanciones mayores a los responsables de accidentes pueden ser algunas de las opciones para disminuir la cantidad de accidentes.
El país debe mejorar sus condiciones viales para ir en beneficio de la comunidad, porque tanto peatones como conductores conviven en la ciudad, por lo que ambas partes se deben responsabilizar de alguna forma y así evitar que sigan muriendo personas por irresponsabilidades.





















