Señor Director:
Mucho sabemos acerca de Chile y para qué hablar de otros países. Con toda la tecnología que existe hoy basta un solo clic para conocer sus capitales, monumentos e historias más íntimas.
Sin embargo, ¿Somos capaces de emplear las mismas habilidades para investigar la historia local de todos aquellos entornos que convergen en la comuna que residimos?
Hoy “vende” más lo chileno que lo comunal. No hay políticas que se preocupen por difundir la historia comunal y de todas las raíces que nos han alimentado y han hecho crecer.
Cada establecimiento educacional, sin importar su condición, debería incluir en su misión fomentar la historia local, enseñar sobre el origen de sus calles, los próceres que fundaron la comuna, los patrimonios y monumentos que rodean cada rincón.
Un pueblo sin memoria es un pueblo destinado al olvido. No dejemos que las raíces locales se pudran por la indiferencia y superficialidad de nuestras propias mentes.
Rocío Maldonado




















