Señor Director:
En el colegio he visto cómo en los recreos se junta un grupo de estudiantes a jugar videojuegos. Es sorprendente observarlos en su mundo digital, sin pestañear. A veces un grito, o un aparato es lanzado lejos por algún motivo.
La adicción a los videojuegos está controlando a las personas, haciéndolos menos sociables, distanciados de sus familias y amigos. Además pasan con sueño porque se quedan hasta tarde jugando. Y leí que estar mucho tiempo frente a pantallas puede ocasionar dolor de cabeza.
Me gustan los videojuegos. Yo tengo mis favoritos y disfruto de ellos. Pero nunca llegaría al extremo de obsesionarme o de aislarme por ellos.
Una forma de enfrentar el problema es lograr un autocontrol. Jamás prohibirlo. Sabemos que cuando se prohíbe algo, lo deseamos mucho más.
Debemos generar conciencia para que cada uno de nosotros pueda entender cuándo los videojuegos se convierten en algo poco sano o peligroso.
Benjamín Mora




















