Señor Director:
Una encuesta ciudadana realizada en ocho comunas de nuestro país registró un 85% de personas que están de acuerdo con el toque de queda para adolescentes y se justifica una medida de este tipo copiando iniciativas llevadas a cabo en otros países como Estados Unidos, Colombia, Alemania o Suiza, por nombrar algunos.
Estoy de acuerdo con restringir el horario a los adolescentes porque somos personas en formación; pero esta disposición debe estar acompañada de información precisa para que tengamos claridad sobre los peligros a los que nos exponemos.
La medida puede ser necesaria para evitar delincuencia, vandalismo, consumo de alcohol y drogas, pero deben buscarse los espacios de conversación para evitar la rebelión de los adolescentes.
No sirve la restricción horaria por sí sola para atacar el problema; lo que verdaderamente hace falta es educación y compromiso de los padres.
Sebastián Abarca




















