Autora: Martina Silva C.
Colegio San Joaquín de La Serena
Cada vez que nos enfrentamos a un problema, por ejemplo, esta pandemia, se nos presenta la posibilidad de afrontarlo desde dos perspectivas, podemos ver el vaso medio vacío o medio lleno, entender que no lograremos nada amargándonos por algo que ya está pasando y que podríamos tomar desde una óptica más optimista. No pensar en lo que perdimos, sino en las experiencias que nunca pensamos vivir. Hace seis meses, por la situación covid-19, mi abuelo llegó a vivir a nuestra casa y no dejo de maravillarme con cada historia y cada momento que pasamos, gracias a él descubrí una nueva y simple aventura, mirar el cielo de noche y asombrarse con el magnífico cosmos. ¿Qué pensarían si les dijera que el cielo de La Serena, está tan limpio y claro como hace ciento veinte años?
Estos cielos privilegiados por su nitidez, invitan a adentrarnos en nuevos mundos interestelares, acercando las luces del universo a cada persona que tenga las ganas de conocer este cielo que cubre la Región de Coquimbo y que ha visto crecer nuestras ciudades.
Quiero invitarlos a reflexionar y mirar al cielo, no tenemos que ser especialistas ni tener un telescopio de última generación para maravillarnos con el hermoso e increíble espectáculo que nos regala noche a noche La Región de las Estrellas, donde cada astro y cada constelación tiene su historia, donde mirar esos bellísimos destellos te hace explotar la mente y, a la vez, logra generar una tranquilidad y paz interior que seguramente te enganchará a esta simple pasión de asombrarnos. Sin duda, seguirá presente cada día en nuestros descendientes unidos por la misma historia de este infinito espacio, unidos bajo los mismos cielos que vieron nuestros abuelos.





















