Santa Cruz: nacida para amparar viajeros

Santa Cruz: nacida para amparar viajeros

250
0
Compartir

Ubicada en el Valle de Colchagua, sus alrededores albergan viñas que la han posicionado como centro del turismo enológico.

Autor: Leandro González

Liceo Santa Cruz

Sus calles de tierra fueron cabalgadas por Manuel Rodríguez y los Bandoleros que están enterrados juntos, en una tumba que fue convertida en animita, y que se encuentra en el cementerio de la ciudad. Haciendo a un lado árboles nativos se construyeron paredes de adobe por lo que recorrer sus calles hoy pavimentadas es caminar junto a los recuerdos observando vestigios de un pasado colonial en su Iglesia reconstruida y algunos edificios restaurados después de dos terremotos que la dejaron en el suelo.

Mariana Huerta, Profesora de Historia del Liceo Santa Cruz señala “conozco Santa Cruz hace 35 años, he observado que ha cambiado mucho, tanto en su infraestructura urbana y paisaje como en su gente y tradiciones; paso de ser un pueblo rural, pequeño, con casas coloniales de amplios corredores y añosos árboles; a una cuidad urbanizada, ampliada en su plano urbano original y muy atractiva desde el punto de vista comercial”.

De la economía de subsistencia a la exportación

Económicamente el pueblo vivía de la tierra, “para abastecerse de alimentos, ropa, medicamentos y otros recursos no había donde comprar, encargábamos a San Fernando o Rancagua”, dice Ana Espinoza, 80 años; comenzando el comercio local para encontrar vestimenta en “Casa Reggo” y “Calzados Calpany”, telas en “Casa Dinen” y medicamentos en la “Farmacia Alliende”, todas ubicadas en la céntrica calle Casanova, algunas que con el tiempo han cerrado, ya que llegaron empresas más grandes.

El valle tiene terroir privilegiados que permiten producir buenos mostos, a esto suman actividades como tours y comida ofreciendo un excelente panorama para disfrutar en familia, actividades que modificaron la economía y cara de la ciudad que se llenó de hostales, de este modo el pueblo se transformó en turístico lo que lo hizo conocido a nivel nacional manteniéndose fiel a su nombre, Santa Cruz de Unco, que significa “amparo” porque nació como un lugar donde los viajeros se detenían a descansar.

De la carreta al bus climatizado

El transporte era precario: el caballo, la carreta y luego la bicicleta eran los medios cotidianos, Clara Zúñiga, 62 años cuenta que “no había mucha locomoción para llegar, yo venía de San Pedro de Alcántara, pasaban dos micros, no como ahora, que pasa un bus cada una hora”, algo que confirma Inés Espinoza, 70 años “yo nací en El Huique, mis padres me trajeron interna a las monjas, me acercaban en carreta a la estación, luego apareció una micro que se tomaba frente a Bomberos”.

El tren fue otro transporte que llevaba más pasajeros, desde Estación Central en Santiago pasaba por San Fernando hasta Pichilemu, don Juan a sus 91 años recuerda  “viajar en el tren era algo muy bonito, uno veía todos los paisajes bellos que habían”, pero dejo de circular en los años 90 y, aunque se le dio un nuevo impulso con el Tren del vino, finalmente se detuvo en 2010.

Hacia donde el visitante mire hay una historia que contar, desde el porqué de la cruz a la entrada del pueblo hasta los cerros que se queman en la misma fecha; el paso del tiempo ha cambiado la cara de la ciudad con sus inversiones y tecnología, dejando en el olvido sus inicios de tierras de cultivos, sus calles polvorientas y la vida tranquila del campo.

No hay comentarios