La cultura puede llegar a ser muy variada, los libros pueden ser un claro ejemplo, son como un cofre de conocimiento, estos no solo nos hablan de la realidad, también incluyen un poco de fantasía, aventura, misterio, o intriga, pero estamos dejando esto de lado, por la tecnología.
Los libros, no solo nos aportan conocimiento cultural, si no que también nos ayudan a mejorar nuestra ortografía y claramente a divertirnos un rato, pues leer es un acto relajante que nos hace pasar un buen momento. No olvidar que también existen los teatros que nos dan a conocer la variedad cultural de nuestro país, o los centros culturales, ferias, bibliotecas, y demás.
«La cultura es el ejercicio profundo de la identidad», para Julio Cortázar.
¿Si te ponemos un celular y un libro en frente, que prefieres? El interés por los libros es cada vez menor, si le preguntas a cualquier persona si prefiere su celular o un libro, rara vez eligen los libros, ya que la tecnología ha apartado a toda nuestra cultura, muchos prefieren ver un video que ir al teatro, o leer un libro.
De vez en cuando me dan ganas de escuchar la opinión de alguien sobre un buen libro, una obra de teatro interesante, pero lamentablemente me quedo con las ganas. Ahora vivimos pegados a los aparatos electrónicos, ipads, celulares, Playstation. Dejamos de lado cosas como la interacción con nuestra familia para jugar cosas como Candy Crush. ¿Ver para creer? Pregúntenle a un niño o a un adolescente cuántas veces toma un libro a la semana y cuántas un videojuego. La respuesta confirmará lo anterior.
Por lo anterior, resultan sumamente significativas las actividades propuestas por diversas entidades. En nuestra comunidad las actividades promovidas por el Centro cultural Gabriela Mistral, ubicado en calle Santiago, en el centro de la ciudad, han contribuido a conectar a la comuna con presentaciones de libros de autores nacionales y regionales, a la difusión de las artes plásticas, danza y música.
Libros abandonados en paraderos esperando un lector que los acoja, ha sido una de las actividades del centro. Pero, eso no es el final. También han vinculado a las tendencias cosplay, a coleccionistas de reliquias animé y aficionados a la cultura pop millenials con las actividades de la Hobby Planet, a la par con presentaciones folclóricas. Ésta y otras son iniciativas que contribuyen a conectar la posmodernidad en que vivimos cargada de virtualidad.
¿Y qué podemos hacer para favorecer la lectura? Desconectarnos. Es algo simple y complejo a la vez. Quizás, si pasáramos menos con las tecnologías tendríamos tiempo para leer, estar con nuestra familia, devolver viejas costumbres de convivencia. Hace falta más cultura en las familias.
Ir un fin de semana al teatro, leer más libros, y poder comentar en el almuerzo junto a toda su familia ese libro o esa buena obra de teatro, que tanto les gustó. Dejemos la tecnología de lado por un rato, saquemos un libro, o vayamos al teatro más cercano, y «culturicémonos». Expandamos nuestros horizontes, y devolvamos a la literatura la atención que necesita.


















