Huerto escolar amandino, un laboratorio vivo para aprender y compartir

Huerto escolar amandino, un laboratorio vivo para aprender y compartir

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Autoras: Constanza Cartes, Catalina Núñez y Martina Covacevich

Diario La Barca, navegando en las noticias del siglo XXI, Liceo Amanda Labarca

La educación es un espacio de desarrollo de la integralidad de la persona y cada vez se abren más opciones para cumplir con este objetivo. Hace un par de años que se viene popularizando la educación sustentable, orientada al cuidado del medioambiente y al respeto por los procesos de la naturaleza. En esa línea, diversos organismos privados y del Estado han potenciado actividades que apunten a desarrollar hábitos de vida saludable y promoción del reciclaje, sin embargo, una de las acciones que más destaca es la creación de huertos escolares.

Huertos escolares

Un huerto escolar es un espacio en donde la comunidad educativa puede vivir la experiencia de sembrar, cuidar y cosechar sus propios productos, pero, más allá de eso, organismos como la Agencia de Agricultura y Alimentación de las Naciones Unidas (FAO) entiende los huertos escolares como recursos de aprendizaje, al ser laboratorios vivos donde los estudiantes pueden establecer relaciones teórico-prácticas de un modo vivencial al investigar, indagar y trabajar como verdaderos científicos.

La Universidad de Chile ha sido pionera en Chile en este tema y desde el año 2016 lleva adelante, junto con la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (JUNAEB), una iniciativa de apoyo de 16 liceos públicos de Chile en la creación y mantención de huertos escolares, todo dentro del marco de su proyecto Escuela-Huerto, asesorado por el académico Alejandro Rojas.

Según el académico, este tipo de iniciativas no solo se debe centrar en la creación de procesos de siembra y cosecha, sino también en la comprensión del fuerte impacto ambiental de la industria alimenticia, pues “es una de las más ofensivas en la generación de gases de invernadero que aceleran el cambio climático“, señaló en entrevista para el Diario de la U. de Chile.

El huerto en el Liceo Amanda Labarca

El huerto escolar amandino comenzó el 27 de septiembre del 2016, cuando la profesora de Artes, Berta Paredes, se acercó a 5 alumnos para ofrecerles participar en este taller durante los miércoles por la tarde, por todo el segundo semestre. Este taller fue propuesto por la agrupación cultural “Abrazando colores”, organismo que funciona realizando múltiples actividades en Vitacura, junto con invitadas del Centro de Salud Familiar (CESFAM) de la comuna.

Al principio, no se sabía en qué lugar se podría armar un huerto, sin embargo, gracias a la ayuda de la directora del establecimiento, Marcela Carrillo, se pudo gestionar el uso de un sector ubicado entre las oficinas administrativas y el pabellón de la enseñanza media. En dicho lugar se comenzó a forjar el sueño del que ahora es el huerto escolar.

Pero no todo fue fácil. El lugar que fue entregado para realizar el huerto estaba lleno de maleza, piedra y desniveles de terreno, los estudiantes se desanimaron al verlo tan mal cuidado, pero esto no fue un impedimento para trabajar. En menos de 1 mes el lugar ya estaba listo para comenzar la construcción. Con la limpieza y preparación de la tierra, se motivaron más estudiantes y al cabo de 6 semanas ya eran 12 estudiantes los que se juntaban a darle forma al huerto escolar amandino.

Actualmente la actividad se realiza todos los martes de 4 a 6 de la tarde, en donde se trabaja la tierra, se plantan nuevas plantas, se crean almácigos para la posterior venta de ellos y se sigue trabajando exhaustivamente para mantener el lugar. Ha sido tan positivo el trabajo desarrollado por el grupo que actualmente cuentan con un invernadero, 7 camas de cultivo -2 de las cuales están directamente ubicadas en el suelo y tienen un sistema de riego automático-, 3 almacigueras y un espiral de hierbas medicinales, además de un patio de descanso para los colegiales.

 El líder el proyecto 

Uno de los estudiantes más interesados en el tema es Clemente Cuadra, él se integró al grupo gracias a la invitación de la profesora Berta, fue uno de los primeros en iniciar y jamás ha dejado de lado su labor, destacándose como el líder indiscutido del grupo. En conversación con él, ha comentado que su experiencia con el huerto ha sido muy buena, ya que lo ha ayudado bastante “en el desarrollo de algunas tareas relacionadas con el colegio, debido a que logró conocer de manera más profunda a la naturaleza, entendiendo sus cuidados y responsabilidades ”, declara Clemente.

Con respecto a la sociabilización, señala que ha logrado convivir con muchos alumnos de otros cursos y lograr mayor confianza con docentes y personas mayores, lo que, según él, “me ayudará a desarrollar habilidades para la vida, porque fuera del colegio uno trabajará con gente muy diferente en edad e intereses”.  En cuanto al aprendizaje de la sustentabilidad, Clemente es consciente del impacto del ser humano sobre la naturaleza y quiere aportar en el cambio de mentalidad, por lo que cuenta que cada vez que invita a uno de sus compañeros a participar del huerto les dice “Ven y crea conciencia, el mundo se está viendo afectado por nuestros actos, aporta un granito de arena a este gran proyecto”. Clemente está convencido del gran cambio que se puede realizar desde el trabajo en el huerto escolar y eso lo traspasa con su motivación y pasión, transformándose en un líder escolar de la sustentabilidad.

Obesidad y mala alimentación

En Chile, según cifras oficiales de la JUNAEB, 1 de cada 4 estudiantes tiene obesidad y, de acuerdo a lo señalado por el académico Rojas al diario de la U. de Chile, “Chile está ubicado dentro de los tres primeros países con mayor obesidad infantil de Latinoamérica”. Esto es un gran problema de salud pública y una de sus causas es la mala alimentación de la población chilena, caracterizada por el consumo de alimentos procesados altos en grasas saturadas, azúcares, sodio y pobres en micronutrientes.

Para hacer frente al problema, la JUNAEB ha reforzado su programa “Contrapeso” con 50 nuevas medidas, entre ellas la reducción de azúcar y sal en los menús del programa de alimentación escolar, la creación de recreos entretenidos en los colegios y la difusión de videos con recetas saludables.

Sin embargo, una de las medidas que destaca es la número 30, relacionada con la implementación de huertos escolares como “herramienta pedagógica” para prevenir la obesidad y promocionar hábitos de vida saludable. En específico, se señala que esta actividad debería servir para que los estudiantes mejoraran el consumo de frutas y verduras, pues comprenderían la riqueza del proceso que hay detrás de su elaboración.

Con estas medidas la Junaeb espera reducir en un 2% los índices de obesidad y transformar a Chile, en un mediano plazo, en el país de América con mejores niveles de salud escolar.

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