El recinto recibe a numerosos estudiantes y los sumerge en un conocimiento ecológico, en el desarrollo de energías renovables y otros temas medioambientales, dentro del municipio.
Autor: Matías Ortíz Sánchez
Diario Gerónimo en Acción, Colegio Polivalente Gerónimo de Alderete
El Centro de Atención Primaria Ambiental (CAPA), pertenece a la Dirección de Salud de la Corporación Municipal de Pudahuel. Está constituido por nueve módulos y recibe a pequeños estudiantes que van desde los 4 años, hasta jóvenes adolescentes, a los cuales se les inculcan un conocimiento distinto y necesario.
”El objetivo principal del CAPA es educar, fomentar respeto y enseñar a través de metodologías de conciencia medioambiental. Tratamos temas diversos en relación al reciclaje, lumbricultura, energía alternativa (solar), plantas medicinales, mejoramiento del suelo, calentamiento global, tenencia responsable, alimentación saludable”, señala Jaime Pérez Durán, profesor que trabaja junto a otras cuatro personas, en CAPA.
El establecimiento partió como una iniciativa proveniente de la Organización Panamericana de la Salud en el año 1968 en Ciudad de México, en respuesta a los alarmantes niveles de contaminación que la situaban como la capital más contaminada de América. Desde ahí, se fueron extendiendo a distintos países sudamericanos, siendo Cuba uno de los países que mejor recogió esta idea debido a su interés por aprender nuevas técnicas de cultivo.

Fue en ese momento, donde con ayuda de Fernando Varas, ex Director de Energía y Medio Ambiente, la propuesta llegó a Chile. Iniciativa que asentó sus bases, específicamente, en la comuna de Pudahuel, convirtiéndose en pionera por desarrollar este tema debido a la construcción del único Centro de Atención Primaria Ambiental en la Región Metropolitana.
Inicio y consolidación
El CAPA de Pudahuel nace en el año 1996 y comienza a partir de un proyecto que estaba enfocado al Desarrollo Ambiental, el cual tendría una duración de cinco años para luego evaluar sus resultados y alcances. Durante todo ese tiempo, la estructura del Centro se modificó así como también, las autoridades que dependían de ella.
En sus comienzos, el centro se desarrolló en un pequeño colegio fiscal ubicado en el sector de Lo Boza. En el lugar, se construyó un invernadero muy primario y se conformó el principio del circuito educativo. Sin embargo, al finalizar ese año, el director del colegio decidió derogar el permiso para funcionar en el recinto estudiantil, alegando exceso de consumo de agua, situación que el establecimiento no podía sustentar en el tiempo.
Fue así, como el alcalde de la Ilustre Municipalidad de Pudahuel, Johnny Carrasco, decidió ceder un pequeño espacio de terreno dentro del municipio. A partir de ahí, comenzaron a desarrollar diferentes proyectos relacionados con energías renovables y temas medioambientales, además, de una expansión estructural hasta constituir al CAPA tal cual como hoy lo conocemos.
“Es importante que existan estos tipos de lugares enfocados al desarrollo ambiental. El centro es un lugar que hay que visitar ya que es entretenido, hermoso de recorrer y conocer”, menciona Benjamín Tobar, alumno visitante.
“El CAPA de Pudahuel nace en el año 1996 y comienza a partir de un proyecto que estaba enfocado al desarrollo ambiental”
Aprender a reciclar
Para asistir a este centro educativo, el único requisito es llevar 10 tapas plásticas y una mitad de botella desechable. Las tapas se entregan al momento de llegar y la finalidad no es otra que los alumnos aprendan a reciclar. Mientras que la botella desechable tiene como objetivo, que al finalizar el taller, los niños puedan llevarse de regalo una planta del lugar.
El centro es visitado al año por más de 13.000 mil personas, escolares, universitarios, organizaciones sociales, entre otros. Las visitas son guiadas y tienen una duración de una hora.
“Es importante destacar que si todos tuviéramos una sola política ambiental, un solo horizonte, todo un fin en común, otras serían las realidades medioambientales. Es por eso, que el CAPA ha sabido sobrevivir en el tiempo, convirtiéndose en uno de los importantes bastiones de conciencia ecológica”, asegura Jaime Pérez Durán.





















