Autor: Felipe Opazo E.
Diario El Queltehue, Fundación Educacional Montessori Pucalán
Chile es uno de los países que más tiempos de clase tiene, el tercio del tiempo que estamos despiertos tenemos clase. Sin embargo, la concentración de una persona no supera los 20 minutos, lo común en la generación de los nativos digitales, que somos nosotros, los escolares, es de 2 minutos y medio, por lo que en una clase de 1 hora, 58 minutos sería un malgasto de tiempo y un desgaste para la mente del estudiante.
El informe pisa informa que en promedio tenemos 1203 horas anuales. En Finlandia son 950 horas, es decir, en Chile tenemos un 126% de ese tiempo. En Chile, el 52% de los alumnos es considerado un alumno de bajo rendimiento. El promedio de los demás países del OECD (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, por sus siglas en inglés) es del 23%. Claramente hay una correlación en aquellas cifras.
Si al tener más horas de clase tenemos peor rendimiento, no podemos esperar que tener mas horas de clase hagan mejor nuestra educación. Necesitamos reducir nuestros tiempos de clase. La tasa de suicidios en adolescentes en Chile es la más alta después de Corea del Sur. En 2000 la cifra era cuatro de cada 100 mil personas. En 2010 se duplicó. Esta alza coincidió con la implementación de la JEC (jornada escolar completa) en 1997.
Una de las principales razones por las que se implementó la jornada escolar completa fue porque no habían adultos que se pudieran hacer responsables de los estudiantes en aquellos horarios, no para aportar a la educación.
Se ha defendido esta decisión con la excusa de que se aprovecha este tiempo en clase lo más posible, pero lo cierto es que esto no aporta nada educacionalmente hablando, más bien empeora el rendimiento.
Sería más eficiente tener menos tiempo de clases incluso en ese ámbito. Los adolescentes tenemos la capacidad, la necesidad y la obligación de aprender a cuidarnos por nosotros solos. Si tuviéramos menos tiempo de clases esta necesidad se vería satisfecha.
La Jornada escolar completa intenta que tengamos un mejor SIMCE y PSU a costo de nuestro desgasto, nuestro cansancio y que dejemos de realmente desarrollar habilidades. Todo es trabajar y explotarnos, nada nos desestresa, todo es escuchar y repetir como loros, se preocupan por que aprendamos, pero no están aportando realmente a que aprendamos, solo están haciendo que el colegio consuma nuestra vida.
Somos seres humanos multifacéticos que no tenemos una única área de desarrollo. Según la UNESCO “La educación promueve la libertad y la autonomía personal y genera importantes beneficios para el desarrollo”. Sin embargo, este modelo no beneficia el desarrollo, no hace nada mejor que un parche. Ni hablar de la libertad. Nos exigen un código de vestimenta, lenguaje, cortes de pelo y demás que no solo no guardan relación con habilidades cognitivas, sino que tampoco nos permiten expresarnos apropiadamente.
Durante la adolescencia toma lugar el proceso de la búsqueda de una identidad propia y estas restricciones no aportan nada a esta búsqueda, más bien la dificultan. Este sistema no favorece el desarrollo físico y cognitivo del estudiante, no es un sistema en donde los profesores sean constantemente capacitados y podamos tener clases de mejor calidad con métodos más avanzados y que nos permitan retener mejor el contenido que tan importante les parece que repitamos una y otra vez como el padre nuestro.
Este sistema es un círculo vicioso. No nos hacen pruebas para prepararnos para la vida, nos hacen pruebas para prepararnos para más pruebas que no tienen un significado real, porque nos piden repetición como si fuéramos máquinas de grabar y no realmente evidencia de que estamos preparados para lo que nos puede deparar la vida.
En eso gastamos el 33% de nuestro tiempo. Estamos botando tiempo a la basura y no parece importarle a nadie realmente. Necesitamos que los colegios cambien sus horarios y sus métodos. Necesitamos que de verdad nos enseñen de forma que podamos retenerlo y no que solamente digan contenido al aire para que lo repitamos en una prueba la semana siguiente y lo olvidemos al poco tiempo.





















