autora: Macarena Borquez
Il Giornale Di La Gioventu, Scuola Italiana de Villa Alemana
El mapuche es el grupo indígena más numeroso en nuestro país, habitaba gran parte del sur de Chile, iban en continuo movimiento y adaptaban su vida a las condiciones ambientales que se les entregase. Me parece que en la actualidad esto está siendo olvidado, si bien esto se estudia en el colegio, no se nos incentiva a conocer realmente estos orígenes de nuestra cultura, o bien, no se nos enseña nada de su actual situación, de sus tradiciones ni de donde se encuentran.
Esta ignorancia sobre nuestro pasado se puede ver representada en la existencia del pequeño asentamiento mapuche a las afueras del hospital Peñablanca, el asentamiento mapuche más cercano a nuestra comuna y que casi nadie sabe de su existencia, incluso hay gente que asiste al hospital y no sabe que es lo que está en su “entrada”.
El poco conocimiento de nuestras raíces nos potencia a ser una sociedad cada vez menos culta, y aunque se entiende la idea de modernidad esto no tiene relación con la inclusión de otra etnia, no me refiero a que comencemos a bañarnos desnudos bajo la luna ni llevar sus tradiciones al límite, solo aprender un poco más de su forma de vida actual y no mirarlos como algo tan lejano a nosotros.
Apenas nacemos, algunos de nosotros nos vemos rodeados por “facilidades”, tecnología y todo en lo que nos influenciaron nuestros colonizadores, ya que, además de esclavización nos dieron “educación”, según lo que ellos pensaban, pero solamente no podían entender la forma de vivir que nuestros antepasados llevaban y no concebían el hecho (durante una época tan influenciada por la iglesia) de que veneraran a otros dioses, entre otros problemas que los llevaron a cambiar la manera de ver el mundo para algunos, ya que, otros (la minoría) siguieron con su forma de vida tradicional.
Nuestro problema principal en ese entonces e incluso ahora es que nos avergonzábamos de quienes éramos y somos, creímos que por que los españoles decían ser mejores lo eran y por lo tanto deseábamos con todas nuestras ganas ser iguales o parecidos a ellos, algo que ayudó a que la cultura indígena se desvaneciera.
De misma manera podemos verlo representado hoy en día, solo que con un pequeñísimo cambio, ahora tendemos a compararnos con Estados Unidos y los países europeos deseando ser como ellos y por ende imitando muchas de sus tradiciones e ideales, pero según mi opinión este pensamiento de inferioridad de nuestra parte es muy incorrecto, porque, si bien son países que se han desarrollado y manejado muy bien respecto a economía y educación, no son como nosotros.
Ninguno de ellos vivió lo que nuestros antepasados si y no presentan las mismas costumbres, lo cual está completamente bien porque decimos mucho apoyar que cada uno es distinto y se les debe amar y respetar así pero ¿cómo podemos decirle eso a nuestros propios hijos cuando ni nosotros damos el buen ejemplo?
Un buen ejemplo de un país que conserva su cultura es México, el cual se caracteriza por su celebración del día de los muertos y sus coloridas vestimentas, lo que te hace sentir de cierta manera curiosidad sobre sus tradiciones, en cambio nosotros con suerte ocupamos algunas palabras mapuches en nuestro habla común, así como algunas ciudades o calles, pero no más allá de eso.
Podríamos ser uno de los primeros países que no quisiera ser como alguien más y finalmente se diera cuenta que el que no sigamos la “moda”, ser realmente únicos aceptando nuestras raíces y no avergonzándonos de ellas es la manera en la cual podremos progresar como sociedad.
Omitiendo el hecho de nuestra errónea comparación con países extranjeros también podemos encontrar problemas a nivel nacional, como por ejemplo un ridículo odio hacia los mapuches, desde algunos ciudadanos y ciertas opiniones políticas, tal como llamarlos terroristas, lo que genera una gran molestia desde su parte hacia estos estereotipos que se han creado alrededor de ellos, que “solo quieren hacernos daño” y “que no quieren llegar a acuerdos de manera pacífica” por ejemplo.
Lo preocupante de este aborrecimiento es que está llegando muy lejos para asentamientos que se mantienen pacíficos, por ejemplo, en el asentamiento ubicado a las afueras del hospital de Peñablanca ocurrió un incendió el 28 de septiembre del 2017 el cual arrasó con el centro medicinal de este asentamiento, carabineros y bomberos hablaron de la participación de terceros y esto es terrible, el solo pensar que entre nosotros estamos dispuestos a herirnos por prejuicios es ridículo.
Hoy en día los indígenas han pasado de ser parte de la historia como víctimas a juzgados como “terroristas” en la actualidad, lo peor es que no se hace nada por rescatar antiguos conocimientos y hemos olvidado que ninguno de nosotros estaría aquí de no ser por ellos.


















