Autor: Eduardo Cortes
Diario Valle Informativo, Colegio San Viator
El estrés, estado de cansancio físico y/o emocional, es una de las patologías propias del hombre moderno, que se produce especialmente en periodos de cambio e incertidumbre y también por las exigencias propias de la vida actual. Este estado se activa en nuestro cuerpo como reacción a amenazas, desafíos o retos de nuestro entorno.
El estrés es capaz de enfermarnos, pues afecta al normal funcionamiento de nuestro cuerpo, por ejemplo dolores de cabeza, problemas para dormir, falta de energía o concentración, entre otros.
A esta enfermedad nuestro entorno no está ajeno, vemos constantemente a las personas agobiadas, irritadas, ansiosas o depresivas, pues su ritmo de vida es agitado, no da respiro y no permite realizar un quiebre a su diario vivir que les permita mejorar su estado de salud.
En el ámbito escolar, este síntoma también se ha instaurado; por ejemplo la jornada escolar completa prometía que los estudiantes no tendrían que realizar tareas en su casa, sin embargo esta situación no ha cambiado y esto ha provocado que los jóvenes se sientan agotados ante la alta presión académica a la que son sometidos; los talleres recreativos no se llevaron a cabo y a cambio de eso los estudiantes tienen mayores responsabilidades escolares que los lleve a sufrir estrés.
Si bien algunas razones del por qué nos sentimos estresados se deban a que nos sentimos víctima de las circunstancias, de tener hábitos poco saludables o de acumular emociones negativas, es necesario aprender a manejar el estrés y ser capaces de tomar una pausa, de ordenarnos y organizarnos, de priorizar lo que tenemos que hacer; todo esto es necesario para que la presión no nos agobie y termine por dañar nuestra salud.




















