Integración en un colegio religioso de un estudiante transgénero
Autoras: Rayen Lobos Azócar – Francisca Vergara Huenchual
Diario Letras de Chena
El Chile de hoy es diferente al Chile de hace 10 ó 20 años atrás sobre temáticas de inclusión y tolerancia en tópicos sociales como la diversidad o equidad de género, entre otros.
Vicente Enrique Delgado Mendoza, segundo de tres hermanos, nace el 29 de abril del 2002, en Santiago. Es el único varón que cursa enseñanza media en el colegio Católico San José de San Bernardo y para el 2019, será el primer hombre egresado en la historia del establecimiento. Actualmente cursa 2do medio, tiene 15 años y hasta antes del 2017, era conocido como Sofía. Hoy es una de las miles de personas transgénero que buscan inclusión en el Chile de hoy.
A pesar de su corta edad, no ha estado exento de momentos difíciles. A su padre biológico no lo conoce, él desapareció antes que naciera hace 15 años, incluso armó otra familia en el sur de Chile. Su hermano mayor, de 16 años, padece síndrome de Down y actualmente su madre y padrastro están cesantes.
Nos encontramos en la biblioteca, su lugar favorito, en un jueves frío, típico de invierno, pero del cual nos abstraemos gracias al valor de sus historias.
El entorno familiar
¿Quiénes conforman tu núcleo familiar?
La conforman mi madre, padrastro, mi hermana josefina de 9 años y mi hermano mayor Matías de 16. Pese a la mezcolanza, tengo una familia bastante unida.
Vives junto a tu padrastro, ¿lo consideras parte de tu familia?
Obvio, ha sido muy importante en todo el proceso y un gran apoyo para mi madre. Un ejemplo claro es que él se hizo cargo de Josefina, mi hermana menor que es hija de una relación externa que tuvo mi mamá.
Vicente se emociona al hablar de su familia. La reconoce como una red de contención sumamente vital. Sabe que de no estar ellos, estaría inmerso en una depresión o peor aún, habría atentado contra su vida. No pretende una familia tradicional, al contrario, agradece las diferencias que cada integrante posee, los hace especiales y únicos.
¿Qué haces en tus tiempos libres?
Me encanta leer, sobre todo relatos de los hermanos Grimm. Sin duda tal pasión me ayudó a averiguar y conocer más sobre los transgéneros. Cuando no quiero llegar a la casa, me quedo más tiempo en la biblioteca hojeando libros o leyendo algunos artículos. También disfruto con documentales, series en Netflix y escuchando música.
La metamorfosis
¿Cuándo comenzaste a darte cuenta que eras transgénero? ¿Cómo fue el proceso?
Por el 2009 comencé a notar que mi cuerpo no correspondía a mi identidad de género y en situaciones cotidianas la pasaba mal, como en los juegos del papá y la mamá donde mis compañeras representaban a las hijas, pero en mi caso prefería hacer de hijo. También en los jeans day, donde usaba pantalones u otra prenda preferentemente masculina en vez de faldas o vestidos.
Mi entorno familiar no le prestó mayor atención a mis intereses, pues creían que era propio de la edad y de gustos momentáneos que pasarían con el tiempo. En 7mo básico la situación no cambiaba e incluso se me sumó el rencor contra Dios, ya que no me explicaba por qué tenía que vivir esta incomodidad con mi cuerpo siendo tan joven y pudiendo hacer otras cosas propias a mi edad.
Llegué a pensar que era lesbiana, de esas bien masculinas, sin embargo, gracias a la lectura investigué y di con los términos transgénero y transexual. Fue así como en el año 2016, gracias al psicólogo que visitaba en el hospital de Carabineros, conocí a la Fundación Renaciendo, ubicada en Santiago y quienes me entregaron una enorme ayuda.
Vicente nace el 29 de abril del 2002 y desde pequeño fue extrovertido. Le gustaba participar en los actos de su escuela, disfrazarse o estar bailando para las distintas conmemoraciones. Ha vivido siempre en San Bernardo aunque cerca de los 7 años se mudó donde es actualmente su residencia.
Se considera un adolescente con personalidad, razón por la cual para las alianzas 2017 de su actual colegio hizo de rey, a su vez, en la obra Hércules que su curso montó para lenguaje y comunicación, realizó el papel protagónico del mítico héroe.
Actualmente se encuentra postulando al centro de estudiantes 2018, en el cual desempeñaría el cargo de secretario.
¿Te ha sido útil la ayuda dada por la fundación? ¿En qué consistió?
Ha sido muy útil. Me brindaron educación y empatía junto con un tratamiento médico bien costoso, que consiste en inyectarme decapectil, cuyo fin es retardar o frenar la pubertad. Esto debo hacerlo cada tres meses. Es un proceso largo y complejo, pero tengo mucha esperanza que saldrá bien. Cada dosis tiene un valor de $200.000, costeado por mi familia y la propia fundación y aunque busca efectos positivos para frenar la pubertad, no he estado exento de consecuencias o situaciones adversas como calores repentinos, jaquecas y debilitamiento en mis huesos.
“Muchos adolescentes son categorizados como inmaduros y carentes de discernimiento, por lo mismo cuando manifiestan sus inquietudes emocionales no reciben el apoyo necesario. Esto provoca que se rebelen contra los sistemas sociales, contra las normas, incluso contra sí mismos. Es necesario que exista menos prejuicios y redes de apoyo, como la fundación, por ejemplo, además de capacitaciones en los colegios para los padres, dado que son quienes mayores aprehensiones tienen con temas controversiales”, señala Vicente.
La enseñanza de un colegio Católico
Estudias en un colegio Católico mayoritariamente de mujeres, ¿Qué puedes contarnos sobre éste? ¿Cómo has sido acogido en el colegio?
Estoy en el colegio San José desde 3ero básico. Se fundó en 1899 y pertenece a la Congregación Hijas de San José Protectoras de la Infancia. En el presente año 2017, los 7mo a 4tos medios sólo tienen mujeres en sus filas, desde 6to a prekínder, los cursos son mixtos. Por lo cual es bastante curioso para los niños ver a un varón en cursos grandes, incluso seré el primero en salir de 4to medio para el 2019 si apruebo mis ramos.
Lo más destacable del colegio es que nunca me he sentido diferente, por el contrario, he sido incluido de modo normal. Por ejemplo, el equipo directivo me permite vestir pantalón gris como uniforme junto con otorgar el servicio higiénico de los hombres.
Aun faltan algunos detalles, como aparecer en la lista por Vicente, pero sé que legalmente todavía no es posible aunque vamos por un buen camino.
Los más pequeños del colegio, que muchas veces no entienden qué pasa, conversan y me invitan a jugar fútbol con ellos. Las personas creen que los colegios religiosos tienen prejuicios o son cerrados frente a temas controversiales, pero el San José, junto a mi familia y la fundación, han sido un soporte fundamental en todo lo que he vivido y seguiré experimentando.
Cuando se retira temprano de su colegio, pasa a buscar a su hermano mayor quien estudia a unas cuantas cuadras más. En conjunto con su hermana menor, pasan a la plaza a comer dulces o disfrutar de un helado o completo mientras miran el vaivén de las personas. Los fines de semana visita los parques o disfruta películas junto a sus hermanos y padres, siempre que no tengan responsabilidades o trabajos. Para Vicente, es fundamental establecer lazos con su familia y darse tiempo para compartir aunque sean pequeños momentos.
Es por su familia que él se siente dichoso, porque la alegría de ser él, de hacer lo que dicta su identidad de género, de sentirse sincero con sus actos y sobre todo porque existe sentido de pertenencia en donde se desenvuelve, le genera tranquilidad hacia su porvenir, dándole más fuerzas para seguir luchando y concretar todas sus metas y así generar un cambio social en la mentalidad de las personas que aún piensan como en los años 20.
Por qué elegiste estos nombres? ¿Tienen algún significado especial para ti?
Desde que comencé a leer sobre los trangéneros y a darme cuenta que era uno, pensé en distintos nombres pero sin decidirme por cual. El nombre Enrique lo encuentro de anciano, siempre me atrajo, pero no para ponerlo en el primer lugar, ahí debía buscar otro que me diera fuerza al ser dicho. Un día en orientación, mi curso lanzó varios nombres y asomó Vicente. Fue prácticamente unánime la elección y al juntarlo con Enrique, quedé fascinado.
Vicente, simboliza el apoyo y empatía que han tenido mis compañeras y Enrique; la experiencia o sabiduría de un hombre mayor.
El rechazo
¿Con respecto a tu cambio, te arrepientes de algo, alguna situación que no te gustaría haber vivido?
Sí, lamentablemente hay poca información y ayuda para casos como el mío. Las personas piensan que es una enfermedad y te miran raro. Hubo adultos, ex amigos de la familia, que le prohibieron a sus hijos compartir conmigo porque pensaban que era lesbiana, incluso perdí una amiga por culpa de su madre que me trató como bicho infectado. La gente es cruel aunque a veces lo hace desde la ignorancia, y eso me duele mucho más, porque hoy en día hay distintos modos de aprender, la información está a la mano pero no desean salir de su zona de confort.
Lo que más lamento y hasta el día de hoy me genera complicaciones, es no haber detectado antes que soy transgénero, pues podría haber evitado que me llegara la regla. Imagínense lo complicado que fue cuando me llegó, me sentía horrible y pensé en matarme porque sentía que todo era un castigo que no merecía. Al llegarme el periodo, sólo complicó más mi transformación, pues hoy sería más fácil inyectarme hormonas, mi voz sería realmente la de un varón, tampoco se me habrían desarrollado los senos.
¿Qué implicancias personales o sociales crees que tendrá tu cambio una vez que puedas hacerlo legalmente?
Creo que la más importante es que por fin seré quien debí ser desde que nací. Comenzaré a vivir plenamente sin temores y armaré mi vida según mis propios intereses y no los que la sociedad quiso imponerme. Por otra parte, dado el vacío legal, se produciría un cambio importante en lo legal con respecto a mi padre biológico, pues al hacer oficial mi nueva identidad, dejaría de ser su hijo y de acuerdo a nuestra “cercanía”, resultaría bastante beneficioso para él. Espero que esto no sea así, aunque sinceramente no me importa, ni siquiera sé cómo es su rostro, para mí el verdadero padre es mi padrastro, Juan Pino, quien nos ha cuidado como si fuéramos parte de su sangre.
¿Te consideras una persona resiliente?
No sé si soy realmente resiliente, pero he aprendido que las personas debemos siempre luchar por lo que nos gusta y nuestras convicciones, sin importar los problemas que enfrentemos, de hecho, son estos los que nos permiten madurar y los tomo como posibilidades para aprender más de la vida. Por ejemplo, mi hermano mayor, Matías, tiene síndrome de Down, por lo cual no lleva una vida normal socialmente, pero nos alegra cada vez que cuenta chistes o hace actuaciones, él tiene un intelecto superior, pero la sociedad no deja verlo.
Por el mismo lado, está mi hermana Sofía, hija de una relación complicada que tuvo mi madre y como dije antes, mi padrastro, sin ser tampoco su padre, la adoptó y protege como si lo fuera realmente. Yo veo injusticias pero mi entorno familiar, pese a las diferencias que tiene con otros, es una familia contenedora y por ellos he aprendido a seguir siempre de pie.
Les cuento más aprendizajes, porque eso simbolizan los problemas para mí: enseñanzas y no complicaciones. Mi madre, Raquel, junto a mi padrastro, están hace tres meses cesantes y claramente nos ha costado no sólo para comer y pagar cuentas, sino también para mi tratamiento pero acá aparecen personas valiosas en este proceso, mi profesora jefe Mónica Apablaza, mi curso, segundo medio B y otros que no pensaba que existían. Gracias a ellos he podido hacer rifas o completadas y recolectar dineros y costear las inyecciones. Nadie vive sin problemas, pero en uno está actuar con entereza y con la mirada en alto siempre.
Vicente saca una foto de su billetera y nos muestra su familia hace 5 años atrás, cuando aún no era evidente el cambio en su cuerpo y la compara con otra imagen donde aparece con evidencias físicas de su transformación. “En ambas -dice él- la familia se muestra alegre y unida, porque pese a las adversidades o cambios, la confianza y el amor serán vitales para mantener firme lo más importante que puede tener el ser humano. “Las familias hoy en día no son las de antaño, cuesta encontrar que estén constituidas o que no estén los padres separados, no se mantienen unidas ni toleran las diferencias, pero las personas ignoran que son esas las características que permiten generar mayores lazos de cercanía entre los pares y establecen proyección y solidez. Mi familia, tiene muchas diferencias, una hermana que recién está conociendo el mundo, un hermano que por culpa de padecer síndrome de Down no conocerá todo lo que quisiera, una madre luchadora, abandonada por su marido pero contenida por su actual pareja y un padrastro que, pese a que ninguno de nosotros tres seamos sus hijos, nos protege y educa como si realmente lo fuéramos. Esto, esto es una verdadera familia, amor presente en la adversidad”
¿Cómo te ves en el futuro?
Primero que todo con mi carné de identidad que diga Vicente Enrique, ese es mi anhelo mayor. Luego, estudiando o perteneciendo a las fuerzas armadas, PDI o carabineros, pero siempre ligado a alguna institución que revista uniforme y ayuda social.
Una vez que esté trabajando y pueda ahorrar lo suficiente, deseo radicarme en Europa, puede ser Alemania o Londres, pues la calidad de vida en esos lugares no implica prejuicios o discriminaciones como acá, además sus avances culturales me permitirán ser a cabalidad quien deseo ser, incluso pienso que será ahí donde tendré mi propia familia, esposa, hijos y muchas mascotas.





















