Autora: Florencia Abarca
Diario Noticias a Flote, Liceo Gabriela Mistral de Llolleo (San Antonio)
En los últimos años diversos colegios han optado por emplear el sistema de la jornada escolar completa, en la cual los estudiantes entran a tempranas horas de la mañana y se retiran en la tarde. Yo soy uno de esos alumnos, y créanme, es bastante agotador.
Nos dijeron que la finalidad de la jornada completa es que los estudiantes permanezcan más tiempo en el colegio, pero con el beneficio de no llevar tareas para la casa, para así disfrutar el tiempo que sobra, en diversas actividades, como: leyendo, viendo películas, comiendo, compartiendo con la familia, jugando, entre otras.
Este “temita” de la jornada escolar completa me motivó a escribir esta columna; los establecimientos no están cumpliendo con el propósito de este extenso horario porque aún nos sobrecargan con un sin números de tareas, pese a que pasamos largas horas al interior del colegio estudiando y aprendiendo nuevas materias.
Estos quehaceres, enviados por la mayoría de nuestros profesores, implican que nosotros, los alumnos, ocupemos nuestras horas de descanso realizando tareas, que traen como consecuencia que no podamos usar nuestro tiempo de descanso, compartiendo con la familia o los amigos, o “haciendo lo que se nos venga en gana”.
A veces estas situaciones se pueden entender, ya que puede suceder que a los maestros no les queda tiempo en las clases para pasar la materia, pero hay ocasiones en las cuales los pedagogos mandan quehaceres sin ninguna justificación lo que provoca solamente que los niños se estresen con las cantidades de tareas que les mandan, mmmm ¡(…) y si (…) a mi me suele pasar con alguno de los míos!
Debido a la gran cantidad de trabajos que tienen que realizar, algunos estudiantes, sufren de ansiedad, lo que provoca que ellos se estresen, lloren, y además, que sientan que no pueden dar más por preocupación e intranquilidad, pensando que no alcanzaran a terminar las tareas, o que por la falta de tiempo y la inseguridad éstas estarán incorrectas.
Pero, este problema, no afecta solo en esa área, sino también en los exámenes, donde los estudiantes no rinden al ciento por ciento, ya que por culpa de las labores estudiantiles, se ven sin tiempo a la hora de estudiar, y cuando tienen que rendir no se refleja lo que tenían que haber aprendido; esto a muchos de mis compañeros les suele suceder, me da rabia porque ellos para sacarse una buena calificación terminan haciendo torpedos o faltando a clases, dando el test otro día, “peloteando” la prueba por el estrés de las tareas para otro día.
¡Ojo! Que con lo anterior no quiero decir que esté a favor de la jornada escolar completa y de las tareas para la casa; que como lo mencionamos, sabemos que causan estrés y otros malestares a nosotros los alumnos; pero no es una excusa para que seamos irresponsables, faltemos a clases y no hagamos nuestros deberes, ¿quizás es solo cuestión de tener un poquitito de organización?
Pero esta organización de todas formas nos quitaría nuestro tiempo de esparcimiento, provocando conflictos internos entre la responsabilidad y la diversión.
La pregunta que tenemos que realizarnos es: ¿Qué solución tenemos que buscar para mejorar esto?, ¿cambiar nuestros métodos de estudio?, ¿qué el colegio emplee un sistema en el cuál no nos llevemos tantas tareas a la casa? ¿Volver a una jornada única, pero con deberes escolares al hogar? o ¿seguir tal cual estamos hoy?
Sin duda será una tarea bastante difícil llegar a un acuerdo, que beneficie al colegio, los profesores y los alumnos; todo lo que pueda ser positivo para estos actores, significarán cambios importantes en el sistema educacional que actualmente conocemos: horarios, tiempo para las tareas, menos estrés más alegría, maestros menos agobiados y más simpáticos; osea un mundo estudiantil very very happy.
Sin embargo, ahora creo que la opción más adecuada es algo que está al alcance de la mano de los establecimientos, y es que que los profes no manden más tareas a la casa, para que así nosotros los estudiantes podamos preparar nuestras pruebas y exámenes finales con su debido tiempo, como corresponde para mantener buenas calificaciones.


















