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Tomás Zautzik, un joven que desde muy pequeño demostró interés por la naturaleza; el cuidado de su entorno natural y una fuerte conexión con el medio ambiente.

Diario La Perdiz, Fundacion Educacional Montessori Pucalan

7:30 de la mañana. A esta hora comienza el día para Tomás, quien durante la semana se reparte entre las labores en su casa, el campo de Curacaví y los colegios donde participa en actividades con jóvenes que cada día aprenden más con él.

Durante 3 días de la semana trabaja en el campo en Curacaví, se esfuerza en llevar un estilo de vida saludable, practicando escalada 3 veces a la semana y dos días yoga. Sin conexión con la tecnología; mientras más cerca del medio ambiente, mejor. La televisión y otras actividades muy sedentarias están fuera de sus costumbres.

Otra prioridad en su vida es establecer una vida sana a través de la alimentación, con la cual tuvo un gran cambio en su vida en aspectos de salud, donde muchos problemas de pequeño mejoraron o son inexistentes. El cambio en su alimentación y forma de vida le permiten actualmente ser una persona más enérgica, sana y feliz.

¿Cuál es la razón por la que elegiste tu trabajo? ¿Cómo lo conociste?

Lo elegí por el hecho de no conocer ciertos rasgos e intentando darle una solución a grandes problemáticas que  vivimos hoy en día, por medio de la cantidad de químicos que estamos consumiendo. Llegué a un punto en mi vida en el que vi que el mundo estaba «patas arriba»; nuestros valores como sociedad estaban mal.

Cuando era chico yo pensaba eso, pero no le daba importancia ya que pensaba que las cosas están mal porque eran así, y punto. Pero después me doy cuenta que no. Estamos en una época que se podría llamar como media oscura, es por eso que realizo mi trabajo.

No solo me dedico a la agricultura, si no que a varias cosas más relacionadas. Fui conociendo mi trabajo muy de a poco, desde que me motivé empecé a buscar. Yo estaba estudiando agronomía en la Universidad Católica y me cambié a agricultura en el Instituto del Medio Ambiente, donde conocí a diferentes personas que estudiaban cosas como medicina natural, paisajismo, minería ecológica y un montón de cosas más que me fueron abriendo más mi concepción del mundo.

Tomás se caracteriza así mismo como una persona sencilla, humilde, alegre y reflexiva. Distinto a como fue en su época escolar, donde se le conocía popularmente por su personalidad extrovertida e hiperactividad, los años lo han hecho madurar y tomar más conciencia de sí mismo y de su entorno del cual desde hace mucho tiempo cuida y protege.

Desde pequeño que ha vivido en Santa Cecilia de Colina, donde su lugar y forma de vida siempre fue campestre, sus terrenos vecinos eran potreros y tierras cultivadas. Su entorno influenció su futuro, dándole las herramientas para actuar correctamente.

Entró al centro de formación técnica IDMA (Instituto del Medio Ambiente) el cual se especializa en la formación de carácter técnico ambiental. Es aquí donde estudió “Agricultura Ecológica”, y logró hacer de su interés por el medio ambiente su profesión y su mayor pasión, dando así el paso más grande al compromiso con sus ideales del cuidado de nuestro entorno natural, los cuales hoy en día inspiran y ayudan grandemente a otros jóvenes.

¿Qué es lo que esperas de tu trabajo? ¿Cómo influirá en la comunidad?

Lo que espero es generar estancias, experiencias, motivación. Yo veo lo que hago hoy en día es el concepto de aprendizaje de servicio, generando experiencias donde aprendamos, pero haciendo un servicio, como por ejemplo llegar a un lugar que esté sin plantas e ir a plantarlo es un aprendizaje de servicio ya que se entrega un servicio a la comunidad.

Es embellecer un lugar que se necesita para que limpie el aire, retengan el agua, darle un habitat a los animales. Es un bien a la comunidad, no solamente a los humanos si no que a todo el entorno de tierra. Un trabajo hacia la comunidad de manera que influya y se relacione con un aprendizaje que es por ejemplo hacer pasta de dientes, pero hay un servicio que enseña a las demás personas sobre productos ecológicos, principalmente a difundir prácticas saludables, teniendo más consideración en su alimentación, y su salud, como en la del medio ambiente.

Este interés por el medio ambiente, ha hecho que quiera generar instancias donde los jóvenes y niños tengan un lugar de encuentro con la naturaleza, para así generar un desarrollo personal en otros ámbitos de sus vidas. Tomás considera que trabajar la tierra, sembrarla, tomar consciencia sobre todas las características naturales que componen un entorno natural, son actividades que tienen un gran nivel de importancia para cultivar valores de vida que se han perdido con el paso de los años, donde actualmente la sociedad es mucho más superficial que la de nuestros padres.

Veía en su profesión una forma de generar una mejora a las problemáticas que sentía que existían en el medio ambiente, para él, existe una crisis en estos términos a nivel global. Existe un sentimiento de responsabilidad respecto a lo que está sucediendo en el medio ambiente, y aunque sea pequeño lo que podemos hacer, lo importante es que podemos, y que lo hagamos.

Impacto en otros

Tomás Zautzik logra generar hoy un gran impacto en la vida de los jóvenes, aportando en materia de sequías, ciclos del agua, trabajo de tierra con agricultura ecológica, etc. Él se refiere a las problemáticas con el agua y al problema de la sequía como un caso que nos involucra a todos. Además, él sabe que si no se habla del tema, no se identifican sus causas y consecuencias difícilmente se logrará llegar a una solución. Finalmente, el agrega que como humanidad todos somos responsables y que tenemos tanto el potencial para destruir como para construir, solo depende de nuestra decisión. Podemos respetar, conocer y cuidar o ignorar, intervenir y controlar…

Entre los estudiantes se le conoce por ser una persona simpática, alegre, llena de conocimiento y valores importantes, muy dispuesta a enseñar y ayudar en cualquier actividad. Muchos consideran que sus conocimientos, son muy importantes para hacer comprender a las personas la importancia de llevar un estilo de vida sustentable y amistoso con el medio ambiente, además de dar a través de ellos las herramientas necesarias para trabajar el suelo de buena manera, creando consciencia y simpatía con nuestro entorno natural, el cual se está deteriorando cada vez más.

¿Qué es lo que te inspira todos los días a realizar tu trabajo?

Particularmente mi labor en el ámbito de la agricultura ecológica, siempre a un 100%. El ruido de los pajaritos, el entorno que me rodea por estar trabajando en el campo. Ver toda la naturaleza a lo largo del día y en si ver cómo se desarrolla, ver cómo crecen las plantas, los animales y lo que más me inspira mientras más conozco la naturaleza; más conozco los ritmos, más me voy conociendo a mí.

Tomás es una persona enérgica, saludable y sabe explicar tan bien su punto de vista, ya que las personas nunca dudan en escuchar lo que dice. Gracias a esto es que las personas son capaces de moverse, actuar de alguna u otra manera para lograr los objetivos que la comunidad se propone; crear áreas verdes, embellecer lugares con plantas, flores, hierbas medicinales, las cuales muchas veces son utilizadas por la propia gente.

De esta manera es como Tomás Zautzik logra ayudar, inspirar y guiar a muchas personas hacia un estilo de vida conectado totalmente con la naturaleza, creando y cuidando en vez de destruir e invadir el espacio que afortunadamente tenemos.

¿Qué tienes pensado para el futuro, gracias a los proyectos que has llevado a cabo?

A futuro espero de este gran proyecto llamado «Ecotransición». Esto es una transición ecológica, cultural hacia la sustentabilidad, hacia un vivir más sano para nosotros. Hoy en día estamos demasiado estresados, ansiosos, nerviosos, irritados, urgidos, apurados. Un plan a futuro seria cuidar la vida.

¿Tienes metas a futuro? ¿Cómo tienes pensado realizarlas?

Mi meta a futuro es lograr dar un granito de arena. En primera instancia para mí, es poder cambiar mi vida, haciéndola más sana; comiendo cada día más sano, hacer más actividad física, cuidarme física y mentalmente. En segunda instancia poder dar mi granito de arena para poder mejorar la vida de los otros y la tierra. Eso espero de mi futuro; poder dar la mayor parte de lo que puedo dar, de la mejor manera y gozar mi vida, que es muy corta.

¿Crees que tu trabajo es capaz de cambiar el mundo para mejor?

Yo realmente no creo que vine a la tierra para cambiar el mundo, no me parece que sea la tarea de una sola persona, entonces yo hago esto más allá de cambiar el mundo, ya que no está a mi alcance. Yo simplemente hago las cosas que a mí me hacen sentido y busco tener la conciencia limpia, no tener arrepentimientos y realmente hacer lo que me gusta. Es muy probable que quiera toda mi vida cambiar el mundo y no logre cambiar nada, ni a una sola persona.

 ¿Es un oficio recomendable para la comunidad?

Yo lo recomendaría al 100%, pero yo sé que no es un trabajo para cualquier persona. Desde mi punto de vista, yo disfruto mi trabajo desde que sale el sol hasta que el sol se pone. Me hace muy feliz, me llena. Es una gran responsabilidad por lo que lo recomiendo para aquellas personas que se comprometen.

¿Crees que todas las personas son capaces de realizar este oficio?

Sí, todas las personas poseen el potencial en alguna parte, tal como se realizaba antiguamente para el hombre. Su eje era la agricultura, donde uno no iba a comprar su alimento, ya que cada casa tenía su huerto de los cuales cosechaban todos los días, siguiendo ese ritmo, y siendo algo que hoy en día se ha perdido. Las personas que pueden realizar este oficio son las que puedan mantener ese ritmo para que siempre haya cosecha. Es un potencial que todos tienen, pero yo no sé si todas las personas sean capaces de estar 8 horas trabajando en trabajo físico. Así que uno se va adaptando al ritmo, una vez que se tenga eso no hay quien te pare.

¿Nos podrías contar alguna experiencia divertida que te haya marcado en tu vida?

Bueno, cuando era chico era muy mañoso, no me gustaba las verduras. Cuando tenía entre 16 y  18 años planté mi primer pepinillo, me acuerdo que estaba en el patio. Ver al pepino como creció, como estaba grandote, fue maravilloso. Cuando estaba listo, me lo empecé a comer ahí mismo, me acuerdo que estaba calentito, estaba exquisito. Desde ese día que me empezaron a encantar esas verduras que nunca antes había comido hasta el día que yo mismo las cultivé. Hoy, como de todo.

 

 

 

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