Compartir

Rodrigo Henríquez Navia, oriundo de Viña de Mar, con apenas 43 años y una vasta carrera profesional que partió como Licenciado en Química, continuamente fomenta la formación científica de los jóvenes de esta localidad.

Autor: Tomás Benjamín Acevedo Guíñez

Diario: Umbral Porteño. Colegio Umbral de Curauma (Valparaíso)

Obtuvo el grado de Doctor en Francia y en nuestro país el postdoctorado. Docente de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Director del Programa de Postgrado de la misma, ha escrito muchísimas publicaciones de alto impacto, participado en varios proyectos científicos y además ha recorrido más de 12 diferentes países. Él es quien nos abrió la puerta de su oficina y nos permitió entrar en su vida.

Rodrigo Henríquez Navia, nos cuenta que al ser hijo único de padres separados y al no tener vecinos de su edad donde vivía, lo llevó a tener una infancia más bien solitaria, donde sus únicos amigos eran los compañeros de colegio. Solía crear sus propios juguetes, construyendo maquetas de papel y cartón para simular los juguetes originales, ya que tampoco “había dinero de más” como para comprar los juguetes que le gustaría haber tenido, nos cuenta con nostalgia, pero jamás con resentimiento.

En cuanto a su pasar por el colegio, nos relata que tenía muy buenos amigos y era “muy tranquilo, jamás fui a inspectoría ni me llamaron a mi apoderado, aunque debo reconocer que sí era flojo”. Eso sí, en enseñanza media “me puse las pilas”. Un hecho bastante particular y casi extraño en nuestro tiempo, es que hasta el día de hoy mantiene contacto con sus grandes amigos y compañeros de colegio con los cuales se reúne ocasionalmente para recordar anécdotas y compartir sus experiencias actuales.

Además recuerda con mucho cariño a su profesor jefe de enseñanza media, ya que siente que “él transformó a un curso malo, en el mejor de todos los del colegio”, valora en demasía lo importante que es el trabajo de un profesor en los jóvenes estudiantes, y definitivamente reconoce que lo marcó en forma positiva.

Y al salir del colegio a los 17 años, “era bueno en muchas cosas, pero en ninguna excelente, además al salir de cuarto medio no tenía claro qué quería estudiar y cuando rendí la Prueba de Aptitud Académica (PAA), porque no era la PSU como es ahora, no me fue mal pero tampoco excelente”, en todo caso nos cuenta que siempre sus habilidades tendían hacia las áreas de ciencias. 

Juventud y vida universitaria

A la edad de 17 años ingresó a estudiar Licenciatura en Química en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, donde felizmente estudió prácticamente gratis en momentos donde no existían muchas facilidades. Lo anterior, gracias a que su madre trabajaba en esa casa de estudios y pudo hacer uso del beneficio de hijo de funcionaria, donde sólo debió cancelar lo que correspondía a la matrícula de aquella época.

Luego de obtener su título profesional de Químico y Licenciado en Química, a la edad de 22 años se dedicó a realizar el postgrado. Con mucho entusiasmo nos cuenta que “estuve cinco años y no cuatro porque estaba esperando que viniera un profesor de Francia a mi examen” obteniendo un doble grado académico: en Ciencia y con mención en Química, otorgado por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y el de Fisicoquímica y Química Analítica, otorgado por la Universidad Pierre et Marie Curie Paris VI de Francia, “esto gracias a un proyecto ECOS Conicyt que se produjo cuando yo estaba realizando mi postgrado. Se dio entonces la posibilidad de ir a Francia, se evaluaron mis antecedentes y estudios de pregrado, hasta que finalmente se me dio la posibilidad de hacer el doctorado allá y por eso tengo ambos grados académicos”.

En el año 2005 a la edad de 31 años, una vez terminado su doble Doctorado, se adjudicó directamente un proyecto FONDECYT regular, lo cual le permite dar comienzo a su tan anhelada propia línea de investigación, desarrollándose como tal y en forma autónoma su carrera como científico.

También entre los años 2005 al 2007 efectuó su postdoctorado, con su propia línea de investigación en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, lo que también influyó en que se le abrieran varias puertas y se fuera afianzando su quehacer profesional.

Su Vida Profesional

Al finalizar el postgrado su idea era hacer clases e investigación, pero como en Chile no hay centros de investigación exclusivos, la única forma de hacer investigación era dentro de las Universidades. Por lo tanto, se transformó en la mejor opción, ya que podía realizar ambas funciones. Y “así comencé a hacer clases poco a poco y a su vez investigaciones individuales siempre dentro de la Universidad”.

En el año 2007 firmó su primer contrato con la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, el cual era a plazo fijo, “ya que como sabemos el ingreso a planta en las universidades chilenas es algo complicado, todo depende de la cantidad de puestos o plazos que existan”. Allí fue haciendo carrera mientras iban evaluando anualmente sus avances en distintos ámbitos hasta que, luego de mucho trabajo, logró pasar a planta. Actualmente posee contrato indefinido y es profesor adjunto del Instituto de Química y Director del Programa de Postgrado del mismo Instituto, lo cual lo tiene muy contento, manifiesta.

¿Cómo maneja Ud. los tiempos entre lo personal y lo laboral?

En este tipo de profesión congeniar lo que es la vida personal con la vida académica, no es tan fácil, porque la vida académica demanda mucho tiempo y muchas responsabilidades, y eso resta tiempo a la vida familiar y personal, sin embargo si bien es cierto que es algo complejo de manejar, es completamente posible de lograr.

¿Qué le gusta más la docencia o la investigación?

La docencia y la investigación, son dos caras de una misma moneda. No podría decirlo a priori (señala pensativo), ambas me gustan, porque de alguna manera cada una de ellas llenan cierta parte de mi espíritu, por ahora podríamos decir que son 50 y 50%.

¿Qué significa ser científico para Ud.?

Ser científico es algo complejo, es algo personal, no hay una definición clara de qué significa ser científico, es algo que simplemente se siente, es un afán por saber, descubrir, interpretar y resolver cómo funciona nuestra vida, nuestro Universo, nuestro entorno y cómo poder aprovecharse de eso para alcanzar un objetivo particular.

Y hacer ciencia para Rodrigo Henríquez, va desde un sentido romántico hasta uno político y personal, pero siempre requiere de mucha paciencia, dedicación y constancia, que finalmente se transforma en un trabajo que va mucho más allá de ocho horas diarias, sobre todo por lo competitiva que es esta área, y a eso hay que incluir todas las otras obligaciones laborales de la Docencia. Por eso destaca que lo importante es “saber desconectarse para no afectar la vida personal y familiar”.

Nos cuenta que el ser científico también le ha permitido viajar mucho, debido a tener que trabajar en colaboración con otros científicos del mundo, así como también está el positivo hecho de asistir a los congresos relacionados con su área que organizan distintos países. Todo esto, le ha permitido enriquecer su capital cultural y conocer desde cerca las experiencias culturales de los países a los que ha viajado, complementando y enriqueciendo su actividad profesional con lo personal y social.

Hoy al mirar veinte años hacia atrás, en que ya ha cumplido algunas metas y alcanzado ciertos objetivos, cree que aún le falta mucho por seguir dando.  “Todo se da a su justo tiempo, porque la vida nos depara algo, creo que el  Señor tiene un plan para nosotros y si miro donde estoy,  me siento satisfecho”.

Aportes a la Comunidad

El Doctor Rodrigo Henríquez, gracias al vínculo que tiene con su actual compañera, amiga y pareja, que es profesora de un colegio de la localidad de Curauma en Placilla, constantemente está acercando la ciencia a jóvenes estudiantes de enseñanza media. Les ayuda  a observar el mundo que los rodea desde otra mirada, haciéndoles la ciencia menos abstracta y algo más concreta, en la medida que se pueda.

Sin duda sus aportes a través de charlas motivacionales de la ciencia, de su línea de investigación, el poder realizar actividades experimentales con equipamiento más sofisticado de la misma Universidad y en un laboratorio de investigación, entre muchas otras acciones que anónimamente ha realizado por varios años, en una especie de apadrinamiento que ha generado con ese colegio, ha ido influenciando en forma positiva en la formación y valoración de la ciencia a varios jóvenes estudiantes, que tal vez más allá de tener una clase de química, hoy sienten y valoran la ciencia y el quehacer científico de una forma más cercana y motivadora.

Con el paso de los años se podrá ver cómo este joven científico, al que le gusta el puré, y jugar play,  le desagrada profundamente la desigualdad social, le encanta tener “nada que hacer”, y que en definitiva es una persona como cualquier otra, podrá ver los frutos no sólo de su trabajo como académico de la Universidad y de su carrera como científico, sino que además será un observador de los cambios que influenció en aquellas generaciones de jóvenes que ayudó a formar en cada ocasión que silenciosamente aceptó participar sin solicitar nada a cambio.

Áreas de investigación

El académico e investigador de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Rodrigo Henríquez Navia desarrolla distintas líneas de investigación, las cuales se concentran en materiales semiconductores. Porque con los semiconductores se realizan las celdas fotovoltaicas (panel solar).

La finalidad de estas investigaciones es conseguir un mejor semiconductor con una mayor eficiencia en la conversión de energía solar a eléctrica. Lo anterior, lo lleva a cabo mediante  diferentes procesos electroquímicos, químicos y físicos.

La forma en la que hace estas investigaciones es analizando los distintos tipos de materiales e incluso materiales nuevos. Cada material se analiza detenidamente, prestando especial cuidado en su tipo de estructura y morfología (macizos, meso porosos o nano estructurados), para lo cual utiliza las técnicas de microscopía de barrido electrónico (SEM) y de microscopía de fuerza atómica (AFM).

Dentro de estas investigaciones la nanotecnología cumple un rol muy importante, ya que se están descubriendo día a día nuevas aplicaciones para materiales que se encuentran a escala nano (muy pequeños). Todo esto se trabaja por rutas electroquímicas, de diferentes tipos.

Uno de los procesos físicos que se realiza, es moler el material con el que se está trabajando, hasta llegar a un tamaño de partícula nanométrica (1 nanómetro es equivalente a 10 -9 centímetros). Otro proceso que utiliza es el electroquímico, en el cual ocurre un cambio en el estado de oxidación de algún elemento químico del material en estudio (trasferencia de electrones).

Con estas líneas de investigación se podría conseguir un nuevo material semiconductor, que permitiría hacer grandes avances en la tecnología de las celdas fotovoltaicas, haciéndolas mucho más eficientes que las actuales.

El alcanzar tales avances científicos permitiría que una de las alternativas energéticas renovables más usadas en el mundo entero tendría un futuro extraordinariamente ascendente, más allá del conocido a la fecha.

No hay comentarios