Cada día que su salud se lo permite va desde su casa hasta el colegio que queda a dos cuadras de distancia para compartir con los alumnos de Pre kínder y Kínder. Le gusta ver cómo estos niños se entusiasman y motivan por aprender.
Autoras: Sayén De la Fuente Llanos y Valentina Pino Ortiz
Diario Mirada Penquista
Gracira Silvia Morales Novoa no solo es la rectora de la Escuela Particular San José, sino que además es su fundadora. En el año 1981 creó el establecimiento, que vino a solucionar el problema de falta de colegios en la localidad de Lomas Coloradas, al sur de San Pedro de la Paz, comuna de la ciudad de Concepción.
A 36 años de trayectoria del colegio, cuyo lema es “Somos buenos y queremos ser mejores” la señora Gracira sigue siendo un referente para la comunidad educativa.
Ella disfruta aún su gestión en los lineamientos de su querido colegio, al que ha dedicado gran parte de su vida.
¿Por qué razón quiso crear el colegio?
Vengo de una familia de educadores, siempre soñé con tener un colegio cerca del pueblo y llegar a él en dos caballos blancos. Cuando era pequeña (entre 6° y 8° básico) le enseñábamos a los(as) más chicos(as), también nos organizábamos solos para cualquier festividad. En ese tiempo no había kínder, en los pueblos existían escuelas solo hasta 4° básico y las escuelas ricas hasta 6° año.
No habían tantos colegios por lo cual la mayoría de los niños no adquirían a una educación. Los únicos colegios que había estaban muy alejados unos de otros. Algunos niños tenían que caminar o llegar en caballo durante 2 o 3 horas y eso era muy sacrificado.
El gobierno decidió que todos los que tenían fundos tenían que tener una escuela para los hijos de los inquilinos, pero algunos preferían pagar la multa y no educarlos.
Mi madre me contó que las personas que sabían leer y escribir podían ir al Provincial de Educación y hacer una prueba para ser profesor.
Yo nací en el campo y viví por 5 años en él, junto con mis 9 hermanos. Siempre quise ser profesora y tener cerca el ambiente de campo.
A veces arreglábamos el colegio con enredaderas para que a los alumnos les guste ir a clases. Antes no había tanta inasistencia como ahora, porque para faltar al colegio tenía que estar muy grave.
Me acuerdo que antes había una señora que en un carretón con caballos llevaba a todos los niños al colegio y eso era la gran comodidad.
Cuando hacía clase, tenía a mi hija menor, Jéssica, que tenía 8 meses y yo la tenía en mis brazos, mientras escribía en el pizarrón. Por esa razón cada vez que un colega tiene inconvenientes con sus hijos, yo les dijo que los traigan porque aquí siempre van a tener un lugar, ya que yo pasé por eso.
¿Está conforme con lo que ha logrado en el colegio?
Muy conforme, porque los primeros alumnos que tuve ya están grandes y ya tienen familias y carreras. Son buenas personas. Me dicen que me han puesto de ejemplo.
Yo estoy enferma y mis alumnos se han preocupado por mí. Eso, en otro trabajo no lo hubiera tenido. A veces hay algunos que me saludan. Un saludo; no saben lo importante que es un saludo para una persona mayor y enferma.
¿La educación que usted recibió es de mejor o igual calidad a la que usted está entregando?
Yo creo que ni mejor ni peor porque los contenidos son los mismos, pero antiguamente me contaba mi padre que la gente era de la parte campesina porque eran muy pocos los que vivían en la ciudad.
Y el colegio empezaba en abril y se acababa en septiembre, los profesores los preparaban como los preparaban a ellos, con la suma, la resta, la multiplicación y división, a leer y a escribir, no se podía enseñar mas ya que era muy corto el periodo de clases, se les preparaba para lo que en ese tiempo se necesitaba.
¿Qué piensa de los alumnos actuales?
Pienso que la mayoría quiere tener un trabajo donde obtenga el mejor sueldo y estudiar menos. El año pasado, cuando egresó nuestra primera generación de cuarto medio, pocos alumnos sabían lo que querían. Muchos de ellos iban a escoger carreras que fueran muy rentables; solo había dos alumnas que iban a estudiar por vocación.
También encuentro que los alumnos son un poco egoístas. Antes cuando les pedían un material y les sobraba le daban al que no tenía; o la colación, también se compartía.
En mi curso había tres alumnos y a veces las mamás traían un queque o un pan o miel. Cualquier cosa que tenían se repartía en partes iguales. Pero ahora no se ve tanto eso, ya no hay esa unión que había antes.
Un niño pasa más tiempo en el colegio que en la casa y lo que nunca se olvida es quien fue tu primer profesor.
No es pura clase la que se da en la escuela; también son los momentos que se viven ahí. Me acuerdo que una vez viajamos por una semana a Santiago con el esfuerzo nuestro, porque vendíamos mote con huesillo, sopaipillas y las empanadas de salmón en las canchas de fútbol que estaba llena de tierra y polvo; los apoderados también compartían.
Todos estos recuerdos no se podrían pagar con plata.
¿Qué opina de la familia?
Sin familia uno no es nada, la familia es un todo. Sin mi familia no habría hecho nada, porque por mi salud, ellos me cuidan. Trabajo con mi esposo y mis hijas. Ellas saben todo y el día de mañana que yo me retire quedarán ellas, pero los sueños no son los mismos. Porque todos son sueños y realidades diferentes.
La familia es la que cuando uno está mal o cuando tiene pena, está ahí. Las alegrías están en la familia; la familia es la que defiende. Si son buenos alumnos, serán una buena familia.
¿Qué le gusta hacer en su tiempo libre?
Lo que más me gusta hacer es leer, respecto a todo lo que tenga que ver con la educación, siempre leo revistas en la parte de la educación y se las traigo a los profesores para informarles y aconsejarlos sobre proyectos, pero todo en relación a la educación, me encanta la educación.
Si volviera a tener otra vida volvería a pedir ser profesora, pero ya no es el mismo respeto que se tenía antes a los profesores, antes lo que decía el profesor se hacía, el respeto nace desde la casa. Para mí el mejor curso para hacer clase es de 1° a 4° porque desde en adelante ya no es la misma motivación para hacer las cosas.
¿Cuál es la importancia de la ecología en su vida?
Siempre por un entorno favorable para los niños y ellos quisieran estar en el colegio, me base en los conocimientos que saque de mi admiradora Gabriela Mistral ella siempre quiso educar a niños pobres, se fue a las partes con más necesidad de educación.
¿Qué puede contar sobre su huerto?
Mi huerto demuestra mi salud, aunque yo poco es lo que salgo hacia el patio, ya que me canso, me agoto, ya no es la misma energía de antes, a veces cuesta que algunos vecinos estén de acuerdo con los animales que tengo como abejas, patos, gallinas, cuidar un animal es dar vida.
¿Se siente orgullosa de usted misma?
Sí, siempre me he sentido orgullosa, porque he logrado muchas cosas que otras personas teniendo más recursos y salud, no lo han hecho; se puede decir que yo he vivido mi sueño.
¿A qué lugar le gustaría viajar?
En este momento a ninguno, porque ya viajé y fue a Montegrande donde vivió y trabajó Gabriela Mistral.
Vi la escuela donde ella trabajó y también el lugar donde está su tumba.
Eso es todo lo que quise conocer y ya lo cumplí.
¿Siente que le exige mucho a los estudiantes? (con el reglamento, los estudios)
Por el contrario yo le exigiría mucho más porque son estudiantes y su labor es ser estudiantes ya que los papás se esfuerzan para que no les falte nada. Entonces siempre va a ser bueno que estudien y aprendan mucho.
¿Qué le gusta de vivir acá en Lomas Coloradas?
Yo venía de vivir en Chuquicamata. Este lugar fue la salvación de mi hija Jéssica que venía con problemas y si quería salvarlas tenía que ir al campo a nivel de mar ya que ella no se le había desarrollado bien la parte pulmonar y cuando llegue fui bien recibida acá y ahí se formó un nexo.
Con mis alumnos siempre fui bien dura y ellos me decían “que habría sido de nosotros si nos hubiese dejado hacer todo lo que queríamos”.
¿Cómo enfrenta los actuales cambios en el sistema educacional?
No quiero hablar de eso, porque me es difícil ya que estos cambios que están dándose no es lo que uno propone. A mí me gustaría estarles dando a los profesores algún incentivo, me gusta la parte de innovación y emprendimiento.
¿Qué mensaje podría entregar a los niños de Lomas Coloradas?
Que fueran más humanos, que pensaran en los demás; que no sean tan egoístas y que estudien porque mientras más estudian, menos se trabaja y más se gana.
“Se puede decir que yo he vivido mi sueño”…





















