Destacado profesor, oriundo de Valparaíso, ha trabajado con gran impetú por fomentar que los jóvenes aprendan a debatir.
Autores: Mattias Ignacio Durán Santis y Diego Alfonso López Gallardo
Diario El recuerdo del ahora, Colegio Liahona el Belloto (Quilpué)
El maestro mediocre cuenta, el maestro corriente explica, el maestro bueno demuestra y el maestro excelente inspira, decía el escritor estadounidense Willian Arthur War.
Armando Zamora, un nombre incógnito, poco conocido a nivel nacional, es el superhéroe anónimo que inspira a este grupo de estudiantes a realizar esta entrevista. Profesor, guía, maestro, profesor de Lenguaje titulado de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, ha dedicado una vida a la formación de personas y con ello profesionales. Un modelo y un maestro que ha inspirado a sus alumnos de la sociedad de debate.
El gran Paulo Freire, educador brasileño, conocido a nivel mundial por sus ideales decía: “La educación no cambia al mundo, cambia a las personas que van a cambiar el mundo”. Es por lo anterior, que los docentes son fundamentales en las vidas humanas, sin importar la cultura, ellos son fundamentales en el desarrollo integral, nos guían, marcan, cuidan y protegen, son superhéroes anónimos que actúan con corazón y vocación. Actualmente, los profesores son constantemente cuestionados, el sistema educacional chileno se ha vuelto cada vez más crítico con la labor docente, la sociedad culpa a los profesionales de los diferentes vacíos existentes en el plano educacional.
Los profesores cambian vidas, y existe un profesor en particular que ha cambiado miles de vidas en todos sus años como docente (apróximadamente 40 años), que aún no se ha jubilado y que sigue siendo apasionado por su trabajo. Además, ha complementado su labor pedagógica con el debate, fundador de la “Sociedad de Debate del Colegio Liahona”, ha participado en un centenar de torneos, ha viajado a otros países y ha sido impulsor de otro tipo de aprendizajes. Somos dichosos de contar con un maestro de maestros, motivador del conocimiento y un apasionado del debate.
El profesional de 68 años, que se declara porteño de corazón, pero le gusta la U y ha trabajado en la Armada, en la Universidad de Chile, Liceo de Adultos Juan XXIII y en el Colegio Liahona.
¿Usted a qué se dedica?
Si me preguntas cuál es mi profesión, yo te diré que soy profesor, pero yo diría que me dedico a vivir la vida de la mejor manera posible. Cumplir con la misión por la que llegamos a este mundo. Y eso implica realizar distintos tipos de actividades, ya sea en lo espiritual, compartir con otras personas, participar en actividades informativas como por ejemplo el debate, que para mí fue un descubrimiento de hace más o menos 15 años y desde ese entonces ha cambiado mi vida.
¿Hace cuántos años usted se ha dedicado a la pedagogía?
Me he dedicado a la pedagogía desde 1972.
¿Y usted ha visto algún cambio dentro de la pedagogía a lo largo de estos años?
Sí, hay cambios muy transcendentales, antes éramos el libro y reproducíamos información, los alumnos repetían lo que reproducíamos.
Con la aparición de la tecnología, en particular, la computación, el acento se ha enfocado en las habilidades y no en el conocimiento de datos, esto constituye una revolución copernicana en la educación. A muchos profesores les ha costado esta transformación y algunos siguen anclados en la educación del siglo XIX y XX.
La educación del siglo XXI apunta al desarrollo de habilidades duras y blandas, fomentar el pensamiento crítico y la autonomía, incentivar la creatividad y buscar nuevos caminos para educar. Hemos pasado de la instrucción a la educación. El estudiante debe ser el protagonista y el profesor un facilitador.
¿Desde cuándo trabaja en el colegio Liahona?
Yo trabajo en el colegio desde 1988, es decir, llevo más o menos 29 años.
¿Cuántos cuartos medios ha sacado usted como profesor jefe?
Yo en mi carrera he tenido nueve generaciones. De esas 9 generaciones 2 de ellas han sido única y exclusivamente en cuarto medio cuando los tomé. Otras 2 generaciones las tomé cuando estaban en tercero medio y las otras 5 generaciones las he tomado desde primero año medio.
¿Cuál podría ser para usted los aspectos que forman parte de su día a día?
Bueno, para comenzar, cumplir con cada uno de mis hábitos, entre ellos una oración, levantarme, etc. Y luego partir al colegio, que me demoro aproximadamente una hora de viaje, como es costumbre, estoy casi todo el día ahí. El día sábado y el domingo, si es que no trabajo o no hay torneo, estoy en la iglesia, y en mi tiempo libre planifico las clases y los mensajes que les podría dar a mis alumnos.
Entonces usted es profesor, ¿Esa vocación tiene algún origen o fue algo espontáneo?
No, yo en ese tiempo tuve muchas opciones para estudiar, pero yo preferí la educación, porque tiene una cosa mágica; y es que uno nunca envejece, porque como profesor uno siempre se encuentra rodeado de gente joven, y por tanto, uno se va adaptando a las formas de pensar de las nuevas generaciones y también en la manera de actuar y sentir, en ese sentido uno siempre está reinventándose en el tiempo. Además que la educación supone un desafío, pero he podido adaptarme a esta situación. También, uno nunca deja de aprender, eso permite que estemos constantemente activos.
Te dije que soy profesor, pero en realidad yo creo que existe una diferencia entre un profesor y lo que busco ser cada día, un maestro. Ser maestro significa tener algo que transmitir y tener personas que te siguen, respetan y siguen tus ideales. Siendo profesor que busca ser maestro me puedo dar cuenta que existen 2 tipos de alumnos; el alumno y el discípulo. El alumno puede tener como meta tomar lo que el profesor enseña y reproducirlo así sin más. Estas personas son la mayoría en la sala de clase. El discípulo, la minoría, ve más allá de los contenidos y materias, se identifican con el maestro y aman lo que el maestro ama. Dejan todo por sus pasiones.
Y ¿Cómo el debate ha influido tanto en su vida?
El debate ha influido por muchísimas cosas, es una herramienta que ha cambiado cada parte de mi vida y ahora gran parte de lo que hago diariamente es en virtud del debate.
Para empezar, el debate nos da algo que es importantísimo para la convivencia y que muchas veces no se toma en consideración. Y es que el debate me enseñó a escuchar, más allá de entender la oración que nos está entregando el emisor, he aprendido a entender qué me quiere transmitir el emisor más allá de las palabras. Con el debate he podido mejorar mi nivel de análisis y de comprensión, esto aplica también para la lectura. Con el debate he podido ver más allá de las palabras y he podido captar el verdadero mensaje que me entregan los demás con el lenguaje paraverbal.
El debate me ha ayudado a ser más empático, porque cuando uno lo practica se da cuenta que todo pasa por algo, todo tiene un razonamiento, una causa y esto me ha enseñado a entender a los demás.
Mediante el debate también he conocido a mucha gente, gente que no necesariamente vive cerca de Valparaíso, gente que no necesariamente vive en Chile. Gracias al debate he tenido la posibilidad de participar en diferentes actividades y con gente de diferentes países, como Argentina y Perú.
¿Qué experiencia importante y/o relevante puede contar en relación con algún alumno?
Hablar de una persona es difícil, pero en todas hay algo común, verlos transformarse, en un comienzo tienen muchas falencias. Yo me preocupo y ocupo en destacar las virtudes, así, cada uno en su estilo va avanzando. El Burro, Cronos, Ocasum, (apodos creados por mí), por nombrar algunos, todos tienen una particularidad, todos han llegado a ser grandes debatientes
¿Cuál ha sido el o los momentos más gratificantes que Ud. ha tenido gracias al debate?
El 29 de Abril del 2005 fundé la Sociedad de Debate del Colegio Liahona, el Día del Niño de ese año, fundé la Sociedad de Debate del Segundo Ciclo, en Octubre del 2005 fuimos vice campeones regionales. De ahí en adelante hemos avanzado paulatinamente.
El debate es una herramienta educativa y una pasión
Ud. nos habla que siempre aspiró a ser maestro. ¿Consiguió convertirse en maestro?
Yo creo que lo he conseguido en parte, los discípulos regresan. Pero ser maestro implica una medida infinita: ser perfecto como el Padre Celestial es perfecto, esto quiere decir que la tarea de transformación nunca estará concluida, podrá dar gloria al arquitecto, pero nunca su propia transformación estará concluida.
¿Qué piensa de la vida actualmente?
El mayor problema en la actualidad es la falta de compromiso que tenemos los seres humanos, poniendo todo tipo de pretexto: «Es que no es lo mio» , «Sólo es un hobbie» , «Nada más es la escuela» , «Sólo llegué unos minutos tarde «, «Este trabajo ni me gusta».
Hay que vivir el momento , y dar el 100%. Entiendo que todos tenemos muchas ocupaciones, pero también entiendo lo que es repartir el tiempo, organizar, correr, ir y venir. Se trata de dar lo mejor en todo lo que se hace, en cada lugar que se toca y en cada persona que se impacta.
La perfección no existe , es verdad , pero sí el esfuerzo y el trabajo duro. «99% Trabajo, 1% Talento», decía Albert Einstein, ese es el lema que transmito y que quiero dejar.
La vida del profesor Armando y sus experiencias nos han ayudado para darnos cuenta de lo importante que es para la sociedad y el mundo entero la educación, y nos ha enseñado a que educando de forma correcta e inculcando a los alumnos a ser discípulos , se puede llegar muy lejos.
También nos ha demostrado que la vida de un maestro no es para nada fácil, que uno siempre debe buscar la manera de llamar la atención de los adolescentes para que éstos no se desvíen y sepan elegir el camino correcto. Nos enseñó que siendo un maestro uno nunca deja de reinventarse como persona. Nos ha demostrado que es posible hacer llegar el mensaje a la persona correcta si ésta es capaz de escuchar y de entender más allá del lenguaje mismo.
También en la entrevista nos habló de las maravillas del debate, de cómo ésta herramienta cambió drásticamente la vida de un muy feliz profesor y ha hecho de ésta algo más bello todavía.
En efecto, el pensamiento crítico y la enseñanza son herramientas sin duda importantísimas para la vida de toda persona y que, independiente a lo que uno quiera dedicarse, pueden contribuir a la persona a hacer de su vida algo mucho más bello y significativo, algo que deja huella.





















