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Cada año, los cursos desde quinto básico efectúan una visita a los abuelitos con el propósito de brindarles no sólo ayuda material sino también compañía. 

Autoras: Alexa Castillo y Scarlett Valenzuela

Colegio IDOP, Diario El Idopiano

1.300 adultos mayores se encuentran en lista de espera, para ingresar a uno de los hogares de Fundación Las Rosas.

El primer hogar de ancianos fue creado en el año 1967 y hoy, a 50 años de ese hecho, son 30 hogares funcionando con 2200 residentes.  Esta institución señala que su misión es la de “acoger a los ancianos más pobres y desvalidos del país, entregándoles amor, cariño los cuidados necesarios para que vivan su vejez con dignidad y amor”.

El colegio Idop, desde su fundación ha tenido entre sus principios la solidaridad, como comenta el subdirector y encargado de la Pastoral, Víctor Olivares.  Desde sus inicios  ha brindado ayuda solidaria a diversas instituciones como Fundación Regazo, otros hogares de ancianos, hospitales entre otros han sido beneficiados con la solidaridad de esta comunidad.  Relata también que «hace unos 10 años se observó que al diversificar en tantas instituciones la ayuda no era posible mantenerla en el tiempo y se decidió apadrinar al Hogar Nº 25 de la Fundación las Rosas de la comuna de El Bosque», agregó el profesional.

Entregar alegría

Cada año, los cursos desde quinto básico efectúan una visita a los abuelitos con el propósito de brindarles no sólo ayuda material sino también compañía.  Asisten con su profesor/a jefe, realizan números artísticos para alegrar la vida de los adultos mayores residentes y autovalentes.

Natalia Aguilar, de octavo básico, quien hace años participa en estas visitas al hogar nos cuenta que para ella es muy satisfactoria esta actividad, «a pesar de que en ocasiones siente mucha pena al ver a los abuelitos que no se pueden valer por sí mismos o a otros que se sienten muy solos porque nadie los va a ver». Natalia,   cada vez que asiste al Hogar, piensa en sus propios abuelos y agradece poder disfrutar de ellos, ya que cuentan con salud y energía aún.  Ella piensa que si los adultos mayores cuentan con una familia no deberían vivir en un hogar de ancianos, pues ella ha sido testigo de la profunda tristeza que los embarga al sentirse solos y abandonados por sus seres queridos.

El subdirector concuerda con esta postura, aunque reconoce que los hogares de ancianos son necesarios, ya que en ocasiones estos adultos mayores a pesar de tener una familia, no tienen la atención que merecen y necesitan.  “No tienen ni quien les pase una taza de té” señala y en el hogar son atendidos “con preocupación y cariño”.

Marcela Delgado, directora del hogar María Madre de Dios de la Fundación Las Rosas trabaja hace 9 años en la Fundación y específicamente en este hogar desde el año 2014.  Ella nos comenta la importancia que tiene para el hogar el apoyo que le brindan los colegios, pues a través de las campañas que hacen en sus establecimientos los ayudan con pañales, leches, y otros insumos que se necesitan, además de la alegría que aportan con sus visitas.   Aclara que la Fundación es “mendicante”, es decir, depende de sus benefactores, ya que no recibe ningún aporte del Estado.

Los estudiantes que han participado de esta experiencia sienten que son ellos los beneficiados al poder brindar algo de ayuda a quienes entregaron su vida entera.

 

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