Ashle Ozuljevic Subaique, ferviente escritora, autora de variedad de libros de poesía y relatos. Oriunda de Santiago de Chile en el año 1986, comenzó sus estudios en la Universidad de Chile en el año 2005 y en 2008 fue madre.
Entre 2009 y 2010, realizó un Magíster en estudio latinoamericano, mención Literatura. En el año 2012 publicó su primer libro, ganando el premio Manuel Concha en La Serena.
En 2013 se mudó a Buenos Aires y publicó «Anteojos De Sal» en 2014. En Argentina también se especializó en Yoga Integral.
En 2015 publicó «El Silencio Final» en Buenos Aires y durante 2016 lanzó “Tres”, último libro difundido en su carrera.
Infancia y adolescencia
Época en la que comienzan a surgir los miedos y aficiones de una persona. Adolescencia marcada como una época en la que necesitaba explayarse. Comentó que se consideraba una chica triste, tímida, reprimida, con una vida introspectiva y de amistades limitadas. Dicha necesidad fue saciada por la escritura y la literatura.
Con tan solo quince años, Ashle comenzó con sus destacables textos.
¿Qué la impulsó a escribir? ¿Refleja su infancia o su vida en general en los libros?
Comencé a escribir a los 15, porque viéndolo desde adulta o no, tenía una necesidad de expresión, tenía que desaguar, vomitar, así le denomino yo.
Expresar, vaciar de alguna manera esto que sentía. Era una adolescente triste, había que evadirse de alguna manera, y por supuesto que la escritura era una forma viable y “terapéutica” de solucionar estos conflictos, estas emociones, incomodidades.
En general sí, en el primer libro, no tanto en “Vidas robadas”.
“Anteojos de Sal”, se refleja a un 60% o 70% de un viaje que hice a los 25 a Bolivia y un pedacito de Perú. Y cuando volví, en los siguientes 4 meses de haber hecho ese viaje, lo escribí, así que refleja básicamente experiencia de vida.
Luego el 4° libro “Tres”, que es un poemario, tiene que ver mucho muchísimo con la infancia y luego, bueno, de ese amor y desamor, integrando también algunos sueños.
Tengo un tema con la infancia, no sé si todos los autores lo tendrán, pero para mí es un territorio de cielo, del paraíso perdido y del infierno. Porque ahí se crean un montón de traumas y miedos, que forman un caparazón que se lleva puesto hasta el final.
¿Qué sentimiento predomina en sus escritos?
Mayoritariamente nostalgia, me imagino que es debido a que la mayoría de las veces estoy escribiendo poemas sobre algo que pasó y qué extraño, recordar esos momentos, que queden,trasciendan. Que me hicieron crecer.
Entonces cuando son muy felices me da nostalgia, cuando son tristes, me pongo triste, escribo triste, gente que extraño, que por lo tanto no existe más en mi vida.
Lo último que escribí, también hay desamor y si no, es una mirada dulce.
Pero yo diría que lo que predomina es la nostalgia.
¿Qué significa su trabajo para usted?
Me gusta pensar que es lo mismo para un profe su trabajo, o para un vendedor, zapatero.
Solo que más divertido.
¿Cómo se sintió la publicación de su primera obra?
Yo soy como un poco aburrida para esas cosas, cuando algo se concreta, generalmente siento mucho menos emoción que durante todo el proceso por el cual esto se concretó.
Recuerdo el lanzamiento, estaba mi abuela, hice un discurso, estaba muy nerviosa, pero me importó más, por ejemplo, criticar la edición en nivel de sentir el libro como objeto. Lo sentí más como una crítica. Y en el segundo o tercer libro fue lo mismo. Nunca hubo una cosa de felicidad extrema. Tampoco es como que fue el mejor día de mi vida, tomare como ejemplo el salir de 4° medio, titularme, tener a mi hija. No es como si esos fuesen los mejores días, son signos de un largo camino al que conlleva el estrés.
¿Se siente identificada con sus propios versos?
Sí, absolutamente.
¿Existe alguna experiencia que sea memorable y que decidió plasmarla en alguno de sus versos?
Ese viaje a Bolivia fue memorable, hubo un montón de experiencias en las que me caí, otras hermosas que quiero releer cuando transcurra el tiempo. Así poder revivirlas cada vez que quiera. Así como escribir es más difícil, que tomar una foto, detalladas de momentos bien especiales y específicos y como es más difícil escribir, decidí fotografiar esas instancias que realmente son rescatables y que son parte de mi vida. Hay montón que se repiten de la infancia, con mis abuelos, algunas cuando vivía en Buenos Aires, y hartos inicios de etapas de mi vida, que también son los responsables de como siguió mi vida.
¿Se siente usted identificado con algún personaje que forma parte de un libro externo al de su creación?
Depende del período, cuando tenía 15, quería ser la Maga de Rayuela y me encantaría desde esa época y hasta ahora, ser un Cronopio, también de Cortázar, algunos personajes de Bolaño, pero como que todos son más o menos el mismo.
También, me sentí identificada con Holden Caulfield de The Catcher in The Rye, con algunos personajes de Nueve Cuentos de Salinger, Meursault de Camus. Hay un personaje, no recuerdo el nombre, pero es la lesbiana, en la obra “A puertas cerradas” de J. P. Sartre. Montón de veces a la semana quiero ser Bartleby de “El Escribiente” de H. Melville y así, un montón en realidad, la mayoría bien depres, críticos, existencialistas.
¿Posee algún proyecto futuro?
Acabamos de llegar hace dos semanas a Barcelona con mi familia, así que por ahora está empezar y desarrollar el doctorado en literatura lingüística y estudios culturales en la universidad de Barcelona, pero a nivel literario creativo, está en desarrollo un poemario que se llama Botánica.
Está la corrección de un libro que he terminado hace rato, se llama Las Verdes Ideas Incoloras Duermen Furiosamente, que son cuentos y tengo dos ideas de novelas fragmentarias.
Están tan empañadas las ideas que no las podría describir, incluyendos otras más ni siquiera sé si alcanzan para llamarlos proyectos.
Uno tiene referencia al desarrollo ideal de migratoria de Odiseo (Odisea) y desarrollar un poquito el concepto de desarraigo de la migración. Otro sería una escritura del sujeto magallánico, patagónico, de la amplitud que a mi me interesa, y eso sería un proyecto ya a más largo plazo, lo cual implicaría irme a vivir a Punta Arenas y Tierra del Fuego, que es una idea bien recurrente. Por último, proyectos relacionados a literatura infantil, uno tiene que ver con cuentos de la tierra, de la identidad indígena y el otro se relaciona con enseñanzas budistas para niños.
¿Considera que ya ha hecho su “Obra Maestra”?
¡Noo, para nada!
¿Considera que las escritoras están ya en pie de igualdad con los escritores?
No, para nada, la mujer todavía no está en igualdad con el hombre, ni en salario, ni el derecho sobre el cuerpo.
La escritora, de hecho, tiene las mismas cargas y responsabilidades que una mujer como cualquier otra, que además de ser inteligente, tiene que ser además buena y guapa, empática y hacerse cargo de todo y de buena forma. Y en el tema de la escritura es bien subjetivo si lo planteo yo como mujer. Parece que el mundo de los escritores es sumamente machista, hay que hacerse cargo de ciertos temas. Por ejemplo, no hay ningún prejuicio en que el escritor trate el tema del cuerpo, mientras que una mujer, aún a estas alturas, si habla un poco de la piel o de deseo satisfecho o no, ya está hablando de algo erótico, cosa que no sucede si lo dice un hombre. Si lo dice un hombre, está siendo descriptivo.
De algún modo, una mujer hablando con un nivel, informal, coloquial, podría decirse, está siendo efectivamente vulgar, siendo que el hombre simplemente está teniendo, está demostrando su manejo del coa o del lunfardo. Y así, no creo que lleguemos a una igualdad, no en esta época, para nada. De la misma forma que me parece que lamentablemente, no se va a lograr a nivel social.
Por lo demás está el tema, en tratar lo femenino, sin caer en el feminismo, la sutileza.
¿Influyen las creencias políticas, sociales y filosóficas en el éxito o fracaso de algunas de sus obras?
No podría hablar de que influye en el éxito o fracaso, primero tendría que ver qué entendemos por éxito y que por fracaso. Así que no, no he podido responder el sentido del éxito o fracaso, pero puedo decir que si hay creencias políticas, sociales y filosóficas como al utilizar los sesgos lingüísticos, al pintar algo de un color, ser influenciado por estas creencias, de dictadura de tiranía, creo que cada vez más eso se nota en mis textos, y va siendo adrede por supuesto, así que me gusta.
¿Es difícil conjugar la maternidad y la escritura?
Es complejo conjugar la maternidad con cualquier cosa, se le exige más a la mujer, creo que la igualdad no existe y no está planteada todavía para que exista.
Siento que la literatura es mucho más importante, crucial, al igual que es algo que siempre llevo conmigo, agradable y bella.
Es difícil, porque el trabajo no es uno normal, no cumplo horas laborales.
Hacerme cargo de mi hija, yo siempre estoy escribiendo, y cuando estoy con ella estoy perdiendo tiempo de escritura, por eso escribo de noche. Es difícil llevar las relaciones amorosas, pero todo esto se puede conjugar, mi trabajo es así, a veces remunerado, a veces no, muchas veces la he tenido que dejar con sus abuelos para ir a encuentros literarios o trabajar en ferias del libro, ella muchas veces está involucrada en eso, detrás del público, está metida en este mundo, para ella no es extraño que su mamá tenga que leer poemas en público. Para ser una mamá como yo pretendo serlo, es complejo.
“ Mi país, sustantivo abstracto, sustantivo corrompido, tiranizado, torturado, sustantivo mutilado”.
Según usted, ¿Cuál es el papel del escritor en la realidad social?
Igual que otros artistas, retratar la realidad, hacerse cargo temas importantes, no de los que son políticamente correctos o incorrectos para ser polémicos, tiene que hacerse cargo de los temas que actualmente importan.
Creo que el escritor sigue siendo un personaje creíble, pero tampoco tiene que traicionar su interioridad.
No hay que traicionar el propio espíritu.
¿Planificas las historias al detalle antes de escribirlas, o las dejas surgir sobre la marcha?
Desde el final, desde el comienzo, muchas veces pensado, pero no completamente y el resto de la historia en el momento.
A veces los cuentos se disparan hacia lugares que jamás se me hubiesen ocurrido, algunas veces los dejo ahí, cuando considero que no me interesa continuar esa historia, pero en otras ocasiones me engancho con algún personaje que quiero contar en detalle, me va gustando la sensación que surgió al momento de escribir y la continúo, siempre es espontáneo.
¿Cómo es vivir lejos de su país? ¿Cuál fue su el proceso del cambio, experiencia vivida?
Vivir lejos del país, en mi caso, y entiendo que esto no sea aplicable a todos, es hermoso. Nunca me sentí cómoda en Chile, ni cuando fui niña, en la adolescencia, menos cuando fui creciendo.
Tengo un tema bien interesante con el desarraigo y con la no pertenencia, al no sentirme identificada por casi ninguno de los aspectos, no por eso me siento superior o inferior a un chileno.
Pero la verdad es que hay una pulsión interna. Por eso como pude fui a Argentina, y mi regreso a Chile fue más que nada para tener el dinero suficiente para salir nuevamente, fueron dos años fuera de Chile, luego dos años y medio de regreso. Ahora espero que el período afuera se duplique. Pero insisto, considero que esto es algo familiar, genes migratorios, algo educacional, quizás me gusta moverme, estar en lugares que no conozco, el saber adaptarse. Un cambio bien fuerte. Este tipo de vida que necesitaba.
¿Para quién escribe? ¿Ejerce alguna conexión o interacción con sus lectores?
Principalmente, es algo redundante recordar esta situación, a estas personas. Escribo un montón de veces para personas a las que amé o amo, como hablando de un tú.
En última instancia, decido hacerlo público porque a veces falla el pudor. Por eso la conexión con los lectores, más allá de la lectura, es la presentación del libro, cosa que me molestaba antes, ahora lo disfruto cada día más. Cuando alguien se interesa en lo que escribo, para mí es un regalo, responder preguntas, participar en lecturas públicas, poéticas, asistir a colegios de invitada, que uno es “escritora”.
Es un oficio más, igual de relevancia que otras ocupaciones, solo que habemos menos.
¿Cómo considera que está el arte en Chile?
Me declaro ignorante en muchas de las disciplinas. Pero en literatura hay un crecimiento exponencial, una cantidad de editoriales independientes que han crecido como hongos tras la lluvia, una metáfora fea, pero en realidad lo encuentro muy positivo por una parte, porque escribir ya no es un sueño, ya es algo que está al alcance de todos.
Lo malo es, que cualquiera está publicando, entonces la democratización es tal que hay un montón de libros que están en el mercado, circulando, que no tienen tanta calidad como para merecerlo, ahora, quién soy yo como para decir quien merece o no ser leído, ya se encargará la crítica de eso.
Actualmente se encuentra viviendo en España, en Barcelona específicamente, junto con su familia. Con el propósito de consumar un Doctorado en Lingüística, Literatura y Estudios Culturales, como nos comenta en la entrevista, Ashle se encuentra trabajando en distintos proyectos.





















