Fin de ciclo sin ceremonias

Fin de ciclo sin ceremonias

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Autora Scarlett Valenzuela

Colegio IDOP, Diario El Idopiano

Ya en séptimo nos informaron que a partir de ese año, no se realizaría en el colegio ceremonia de graduación para el octavo básico.

Al principio fue chocante.  Había escuchado que esa actividad  era muy linda en nuestro colegio. Se realizaba una “ceremonia de la luz” en la cual se nos daba una velita que representaba todo lo que habíamos aprendido hasta ese momento en el colegio.  Los padres recibían nuestro diploma, los estudiantes destacados recibían el  reconocimiento de sus compañeros, etc.

Las razones para eliminar esa actividad eran bastante comprensibles.  En primer lugar, de acuerdo a las adecuaciones implementadas por el Ministerio de Educación, la Enseñanza Básica, correspondería sólo hasta 6º básico, en breve tiempo.  Por otra parte, considerando que el colegio contaba con Enseñanza Básica y Enseñanza Media, la cantidad de estudiantes que se cambiaban de colegio, era cada vez menor.

Creo que a las personas nos cuesta aceptar los cambios, a pesar de que hoy en día, es lo que define al mundo en que vivimos.  Nos aferramos a lo conocido porque la incertidumbre nos produce ansiedad.  Es agradable saber qué haré en cada momento y es cómodo.  Sin embargo, cuando un cambio se realiza con sutileza y anticipación, otorgando tiempo para adaptarse a él, resulta hasta enriquecedor, porque te da la oportunidad de adaptarte.

Es muy interesante observar cómo nacen y mueren las tradiciones y ser parte de ese proceso. En el pasado, el largo de un pantalón marcaba el fin de la niñez y el comienzo de un periodo con más responsabilidad. Hoy está un poco más difuso ese momento. No sé si es bueno o malo. Es. Y nos tocó vivirlo.

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