Tras el anuncio por parte del gobierno del túnel de Agua Negra, megaproyecto que permitirá unir las naciones de Chile, Argentina y Brasil en un gran corredor bioceánico, no han sido pocas las voces de alerta que han manifestado su preocupación por las consecuencias que este proyecto traería para el entorno.
Autora: Giuliana Guerino Turner
Diario La Gazzetta Della Scuola.
Chile y Argentina comparten una de las fronteras binacionales más largas del mundo con la cordillera de Los Andes, una imponente barrera natural entre estos dos países. Esta frontera alcanza una longitud de 5.150 kilómetros, lo que a su vez, representa un desafío importante para mantener los lazos de amistad, colaboración y comercio.
El paso Agua Negra es una idea que nació hace más de 80 años, con la intención de favorecer la integración entre Chile y Argentina. Es difícil concretar el crecimiento regional colaborativo con tan escasas vías de comunicación, por lo que este túnel representa una interesante solución para este problema entre los países involucrados, uniendo la provincia trasandina de San Juan con la Región de Coquimbo, y permitiendo una considerable reducción en tiempo del cruce fronterizo, ya que además permanecerá abierto todos los días del año.
Este proyecto considera un túnel que se construirá a más de 4.000 metros de altura sobre el nivel del mar en la zona central de la frontera. Serán dos galerías completamente separadas por cuestiones de seguridad vial, una en cada sentido, con dos carriles en cada lado y con accesos de interconexión entre túneles para emergencias. Además, tendrá cavernas de ventilación hidrantes, centro de control de tránsito para la vigilancia de la seguridad y manejo de aspectos como la ventilación, iluminación y visibilidad.
Reacciones al megaproyecto
Junto con este megaproyecto, se empezaron a generar múltiples inquietudes sobre las consecuencias que podría traer, ya que su ejecución impactaría en todo el Valle del Elqui. Al respecto, Pilar Campusano Hernández, residente del sector de El Hinojal, en conversación con nuestro periódico, enfatizó que con la puesta en marcha de Aguas Negras, “se arriesga el deterioro del paisaje y la muy probable desaparición de animales protegidos como zorros, cóndores y pumas chilenos. Ni hablar de las repercusiones directas que pueden llegar va afectarnos como los deslizamientos y aluviones en la zona cordillerana, así como incendios forestales y accidentes de transporte”.
A la vez se arriesga impactar directamente en la investigación de los observatorios astronómicos. Con esto último, se hace caso omiso a los esfuerzos de la Unión Astronómica Internacional y la Asociación Internacional de Cielos Oscuros que buscan convertir los cielos del Valle del Elqui en un santuario internacional bajo el nombre de “Gabriela Mistral».
Ante esto, Michael Westfall, encargado del área de Observación de la reconocida Asociación de Universidades para la Investigación Astronómica (AURA, por su sigla en inglés) señaló que “el tema de Agua Negra se ha convertido en una gran preocupación para los observatorios, pues es una constante en Chile que cada carretera se ilumine de ‘mala manera’, por lo mismo, el Observatorio Gemini ya está en conversaciones con el gobierno para controlar este fenómeno artificial lumínico”.
El proyecto llegó para quedarse
La intendenta de la Región de Coquimbo, Lucía Pinto Ramírez, señaló en conversación exclusiva con La Gazzetta Della Scuola, que “este megaproyecto llegó para quedarse, pues trasciende a los gobiernos, es una iniciativa de Estado». Al ser consultada por los plazos, Pinto señaló que “sería irresponsable de mi parte dar tiempos o cifras; no obstante, tenemos toda la voluntad política para avanzar y que esto sea exitoso y sustentable, donde claramente, el gran foco del corredor bioceánico será el aumento de la inversión”.
El túnel Agua Negra es una gran oportunidad no solo para el desarrollo económico, político y científico de Chile y Argentina, sino también para toda la región, uniéndola intercontinentalmente. Pero la contaminación lumínica, el monóxido de carbono, los polvos en suspensión, el impacto vial y las expropiaciones por ensanchamiento de la ruta, hacen que este proyecto genere más de alguna polémica, situándose una vez más en la dicotomía de crecimiento versus conservación.
La idea de la comunidad en general es que este proyecto funcione en forma óptima sin dañar el entorno por donde pasará. Es fundamental trabajar de manera concienzuda en el impacto ambiental, siendo esto un eje prioritario para el desarrollo, teniendo la capacidad de unir naciones con estándares ambientales sustentables sin perjudicar el intercambio turístico y comercial entre vecinos de América Latina.
El Túnel de Agua Negra favorece el desarrollo en lo inmediato, pero es legítimo que la comunidad se cuestione y proyecte este avance como un objetivo mayor. Algunos no miran solamente el corto plazo, sino también que son capaces de ver más allá y concuerdan que es posible desarrollar conjuntamente y en armonía los avances propios de la modernidad con el crecimiento sustentable, con los ojos puestos en el impacto que cada obra tienen para el planeta, sin quedarse ajenos al respeto por el medio ambiente. De alguna manera, muchos coinciden que no se puede privar a futuras generaciones de conocer la magia que poseen los paisajes del Valle de Elqui.
Paso cordillerano de Agua Negra
Actualmente el paso Agua Negra se ubica en la provincia argentina de San Juan y conecta vía terrestre a las localidades de Las Flores con Varillar del lado de Chile. El camino es de ripio consolidado y se atraviesa por las rutas 151 de Argentina y 41 de Chile.
El Paso Agua Negra no está habilitado durante todo el año, pues, debido a la precariedad de su material y a que las condiciones climáticas no siempre lo permiten, se transforma muchas veces en una ruta un tanto peligrosa, en especial si las condiciones climáticas no son las óptimas. Se caracteriza por hermosos paisajes, cornisas, precipicios, lagunas verdes, fauna autóctona como majestuosos flamencos y timoratos auquénidos, cumbres nevadas y volcanes. Además, cada sinuosa vuelta es un abanico de colores en las montañas amarillas, rojas y violetas, las que se mezclan con el límpido cielo azul.
Es importante destacar que la ruta es bastante angosta en la mayor parte de su recorrido. Asimismo, hay que considerar la altura sobre el nivel del mar, ya que puede producir apunamiento, es decir, una reacción del cuerpo debido a la falta de oxígeno producto de la altitud (más de 4.000 msnm).
Por todas estas razones, es que si bien actualmente existe un puesto fronterizo habilitado, es una ruta que hoy invita más al turismo-aventura que al intercambio comercial a gran escala.





















