Hoy en día, las investigaciones nos permiten acercarnos más a la verdad detrás de las curiosas piedras con forma de tazas rústicas ubicadas en el fundo Las Cenizas. Sin embargo, los misterios que las rodean aún suenan vigentes entre los lugareños.
Autora: Gabriela Rojas
Diario Sin Escrúpulos y Sin Fronteras, Colegio Alborada de Curauma
Las piedras tacitas son fragmentos arqueológicos distinguidos por su inusual estructura: son piedras horizontales, en las que se han grabado concavidades en forma circular o de taza. En el fundo Las Cenizas, ubicado en Placilla de Peñuelas, es común encontrar algunas de estas excepcionales formaciones en grandes cantidades desde tiempos inmemoriales, lo cual ha llamado la atención tanto del municipio como de arqueólogos, quienes hasta hoy, siguen realizando estudios e investigaciones.
El interés que causan estas piedras se relaciona con la posibilidad de conocer más sobre los primeros habitantes de Placilla y su cultura, a raíz de lo cual surgió el término “cultura tacita”. Sin embargo, según palabras de la arqueóloga Gabriela Carmona, el término “cultura tacita” no existe, ya que estos vestigios arqueológicos se encuentran distribuidos en variados lugares del país, por lo que no se puede hablar de una cultura propiamente tal.
Sin embargo, no poder establecer relación entre estas piedras con una cultura específica no es el único misterio que las rodea, pues también ha sido una gran incógnita a lo largo de los años saber con qué propósito se utilizaban.

Piedras tacitas… ¿múltiples posibilidades?
El misterio que esconden estos restos arqueológicos son deslumbrantes y, en general, aparecen en distintos contextos que sugieren un uso ritual. Se presentan distintas teorías que afirman que habrían sido elaborados por pueblos cazadores recolectores cuyos orígenes datan de hace más de 10.000 años.
Pamela Fuentes, directora del Museo de Placilla, comenta que su uso se ha atribuido a diversas finalidades. “Algunos dicen que se usaron como morteros o machacadores de distintas especias y semillas, otros que cuando llovía, los orificios de las piedras se llenaban de agua, generando un efecto de espejo en el que se reflejaban las estrellas y, de este modo, realizaban estudios astrológicos», afirma.
«Sin embargo -agrega Fuentes-, la hipótesis que más llama la atención es la que se refiere a estas piedras como lugar de rituales y sacrificios. Esto se debe a que en el fundo Las Cenizas se pueden encontrar piedras tacitas tan grandes como para abarcar un cuerpo humano”.
Hasta ahora, las múltiples teorías que han surgido en torno a estas piedras siguen vigentes entre los lugareños. Sin embargo, Jorge Araya, encargado de operaciones en el fundo Las Cenizas, ha descartado algunas de ellas.
“El mito sobre si se realizaban sacrificios animales o humanos es totalmente falso. Las piedras tacitas eran utilizadas principalmente para moler y triturar algunos alimentos”, señala.
Sin embargo, no se sabe exactamente qué tipo de productos se machacaban en estas estructuras, pues pudieron ser tanto de origen vegetal como animal, e incluso medicinal.
Una huella del pasado a pasos de la urbanización
En algún momento se pensó hacer un museo abierto a partir del sector donde se ubican estos vestigios arqueológicos y, de esta forma, facilitar su visita y difusión. Sin embargo, esta idea nunca llegó a concretarse.
Por ahora la invitación a descubrir este maravilloso lugar se hace de la mano de la empresa Triplantex, encargada de su cuidado y mantención. Si bien algo se sabe del origen y función de las “piedras tacitas”, aún siguen estando rodeadas de misterio. Es posible verlas en vivo a poca distancia del sector urbano de Placilla o en el museo del sector, y, de este modo, seguir desentrañando, en primera persona, uno de los enigmas más antiguos de Valparaíso.





















