Los libros ocupan nuevos espacios al aire libre

Los libros ocupan nuevos espacios al aire libre

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Playa y lectura al aire libre es la idea revolucionaria que busca llamar la atención de quienes pasan por el sector de “Las Almejas” en Antofagasta.

Autora: Josefa Cortés Araya

Diario el Tatio, Colegio Santa Teresita (Antofagasta)

Arena, sol, playa y libros. Así se puede describir la nueva propuesta del sector de las almejas en Antofagasta, el cual ha incorporado una biblioteca para amantes de las letras y para llamar la atención de los lectores poco frecuentes que visitan el sector.

Con la idea de fomentar la lectura de los habitantes de la región, dos jóvenes, María José Godoy y Fernando Zúñiga,  comenzaron  el año 2014 y concretaron el 2016, “Rechangueando”. Iniciativa que consiste en instalar una biblioteca en la playa. Pensaban que la gente no leía ni iba a bibliotecas por lo encerrado que son esos lugares. Pensamientos que no son tan ajenos, según la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), Chile es el segundo país en Latinoamérica que más lee con 51%, pero lo hace por obligación y no precisamente por gusto. Cifras que aumentan mientras pasan los años.

En un comienzo no tenían mucha fe de poder concretar este proyecto, pero finalmente lo lograron con la ayuda de la municipalidad de Antofagasta, quienes consideraron que era una buena idea, y una forma novedosa de dar nuevos conocimientos como un camino a la literatura libre fundamental para que la gente de distintas edades se motivara aún más por la lectura. Además de contar con la participación de la institución de políticas públicas, Fundación de Ruinas de Huanchaca, Mándala yoga Fitness y otras instituciones que donaron libros.

Fue así como a medida que avanzaban, se iban dando cuenta de que todo lo antes pensado estaba tomando forma, los antofagastinos que circulaban por el sector comenzaron a interesarse inmediatamente en saber cómo funcionaba, que se siente estar leyendo con vista al mar, lo que de alguna forma ya ha generado el interés y cambios, aunque sean mínimos. “Traigo a mi hija aquí cada vez que puedo, le gustan los libros con dibujos y el chocolate que sirven. Me parece que es una buena forma de pasar el tiempo en familia” señaló un visitante del lugar.

En esta biblioteca se ven variados libros: de género infantil, de misterio, entre otros, los que donan o intercambian los mismos usuarios, quienes mayoritariamente bordean la tercera edad, a lo que se suman jóvenes universitarios, pero en palabras de Wilma González, quien atiende la cafetería: “niños menores de edad es poco probable verlos por acá leyendo”.

Más allá de la literatura

Pero no solo de libros se trata este proyecto, sino que además fomenta el desarrollo cultural. Algunos días hay tardes de cine, en otras ocasiones realizan actividades como clases de yoga y música en vivo, lo que más disfruta la gente. Los fines de semana tienen otro proyecto, llamado “Toma-Te la playa” con la ayuda de Antofaemprende, organización que ayuda a las ideas novedosas a través de elementos que la financien. Actividades que tienen por objetivo: Educar, investigar y estudiar en beneficio de la comunidad.

“Rechangueando” es entonces una de las primeras bibliotecas libres en la segunda región. Su significado es conocer tu cultura, y recuerda a los changos, pueblo originario que está quedando en el olvido y que al menos con este nombre pretenden hacer perdurar.

“La clave está en atreverse a hacer algo diferente, atender de forma constante el lugar, y permitir que las personas se vayan realmente fascinadas  de haber vivido esta experiencia y que vuelvan, que no digan si estará abierto o no”, señala Wilma González.

Aún queda mucho camino por recorrer y proyectos por realizar para generar cambios, pero de eso se trata, de mantenerse en el tiempo y permitir que estas ideas que en un principio resultan raras y fuera de lugar, tengan un espacio en la ciudad, que sirvan como una pausa, para sentarse a orillas de la playa en donde esta vez la rutina incluirá un buen libro, una silla reclinable, una manta, un chocolate caliente y las olas del mar.

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