Las aguas de algunas caletas de la Bahía de Concepción podrían tener cantidades significativas de microplásticos que afectan la vida marina y, eventualmente, de las personas.
Autora: Valentina Constanza Cerna Zambrano
Diario La Caja de Pandora, Escuela Particular San José (San Pedro de la Paz)
En el “Primer Muestreo Nacional de Microplásticos en las Playas de Chile” que hizo la Universidad Católica del Norte en 2012 se reveló que en Chile continental hay abundancia de aproximadamente 30 ítems de microplásticos por m2, valores similares a los de otros lugares del mundo.
También reportó que Isla de Pascua, cercana a giros subtropicales, presenta una abundancia superior al resto de la costa chilena debido al transporte de partículas dentro de las corrientes oceánicas, ya que recibe la basura que va a la deriva por el Pacífico.
Esta universidad desde 2007 mantiene un programa inédito de ciencia ciudadana llamado “Científicos de la Basura” y junto a profesores y alumnos de los talleres de ciencia de los colegios de todo el país aplican el método científico para estudiar el problema de la basura en el medioambiente y luego proponen acciones de descontaminación.
“Científicos de la Basura” estima que el norte de Chile tiene mayor presencia de basura y plantean que puede ser porque hay más población flotante de turistas que van a las playas a dormir y dejan basura.
En tanto, los estudios de la Universidad de Magallanes revelan que en el estómago de centolla magallánica se reporta la presencia de microplásticos, al igual que en la centolla de Bahía Nassau, que mostró que el 27% tenía microplásticos de entre 3,0 y 20 mm de longitud.
Presencia de microplásticos en la Bahía de Concepción
En la Bahía de Concepción la situación debe ser similar y preocupa al mundo científico local.
En abril, la académica Karla Pozo Gallardo, Biólogo Marino de la Universidad Católica de la Santísima Concepción, especialista internacional en contaminación marina y atmosférica por compuestos orgánicos persistentes, particularmente microplásticos marinos, ofreció una charla sobre el impacto de los plásticos y microplásticos en el medio marino y en las actividades acuícolas en la Universidad San Sebastián, casa de estudios de donde es investigadora asociada.
En la oportunidad mostró algunos hallazgos como que en la Bahía de Concepción se midieron los pesticidas, contaminantes derivados de la producción industrial, en suelo, sedimentos, agua y aire y los niveles fueron comparables con resultados obtenidos en otras zonas del mundo.
Según los estudios que las universidades de Estados Unidos han hecho, en la última década, a muestras de agua marina y dulce de los cinco continentes, existe por lo menos 4.000 millones de fragmentos de microplásticos por cada kilómetro cuadrado de las playas, corales y superficies marinas. Además estiman que el 83% del agua de cañería está contaminada con este residuo.
Pozo reveló que estudió a los peces de la zona costera y halló presencia de microplásticos del tipo poliuretano y poliéster.
La experta destacó que “Chile ha cumplido en gran parte en abordar el tema de los COPs, siendo uno de los países en Latinoamérica con más estudios e intervenciones”. Expresó que valora las medidas tomadas, como por ejemplo, la prohibición de bolsas plásticas en el comercio.
El estudiante Daniel Fonseca de 8º básico del Colegio San José manifiesta a La Caja de Pandora que “es muy conveniente que en nuestra ciudad se estén haciendo investigaciones sobre estos contaminantes”.
Cristóbal Castillo Ilabaca, Biólogo Marino de la Universidad de Concepción, becario Conicyt y estudiante de Magíster en Oceanografía de la misma casa de estudios trabaja en su proyecto de tesis denominado “Microplásticos en la zona centro norte y sur de chile y su potencial como vector de contaminantes emergentes”.
Explica que los contaminantes emergentes corresponden a aquellos que no están incluidos dentro de las normativas ambientales, como es el caso de los microplásticos que se hallan en el ambiente marino y también los hidrocarburos aromáticos que pueden absorber los microplásticos por sus características tóxicas o mutagénicas.
En el laboratorio de la Facultad de Ciencias Naturales y Oceanográficas U. de Concepción se almacenan muestras de partículas plásticas secundarias menores a los 5 milímetros recogidas en las costas de Lenga, generadas a partir del fraccionamiento del plástico más grande o primario, ya sea por las olas, las erosiones de la playa o porque lo comió un animal. Solo puede apreciarse su contextura y colorido al ser vistas en el microscopio.
También se liberan microplásticos en las descargas del lavado, ya que la ropa contiene nylon, poliéster y otras fibras; además las cremas exfoliantes y las pastas dentales blanqueadoras contienen estas partículas que luego del proceso de floculación no logran decantar y llegan al mar.
Castillo aclara a este diario “que las muestras se obtuvieron de la arena de la playa de Lenga, pero no hemos hecho un estudio para afirmar cuál de todas las playas es la más contaminada o la menos contaminada. Lo que estamos viendo nosotros específicamente es cuánto hay en el ambiente de partículas plásticas y qué capacidades tienen estas partículas para absorber compuestos orgánicos que son tóxicos”.
Las universidades y sus científicos están investigando y en la medida que se divulgue la información los ciudadanos cambiarán sus hábitos de contaminación.
Ley 21.100: Chao Bolsas Plásticas
En agosto de 2018 se publicó la Ley «Chao Bolsas Plásticas», correspondiente a la 21.100 del Diario Oficial que Prohíbe la entrega de bolsas plásticas de comercio en todo el territorio nacional y empieza a regir de forma gradual.
Durante los seis meses siguientes (hasta el 3 de febrero de 2019) las grandes empresas como supermercados y el retail podrán entregar un máximo de 2 bolsas por compra.
Y los negocios de barrios y ferias libres podrán entregar 2 bolsas por dos años (hasta el 3 de agosto de 2020).
Luego de esa fecha las bolsas no podrán entregarse por la compra, ni en forma gratuita, ni venderse en el comercio.
De este modo, Chile es el primer país de Latinoamérica que tiene una normativa que busca un cambio en las costumbres, pasando de la cultura de lo desechable a la idea de lo reciclable.
Las actuales bolsas plásticas “biodegradables” requieren de procesos de compostaje por lo que podría producir los mismos impactos que una bolsa no “biodegradable” en el medio ambiente.
Según cifras del Gobierno anualmente se utilizan unos 3.400 millones de bolsas plásticas de las cuales el 90% va a dar a vertederos, rellenos sanitarios y los océanos del país.
En la fabricación de las bolsas se usa el 8% de la producción mundial de petróleo y su vida útil es de 15 minutos.





















