El proyecto «Tenis para Chile» del triple medallista olímpico está en Vitacura y cuenta con la participación de muchos niños.
Autor: Benjamín Iturra Vergara
Diario los Investigadores, Colegio El Carmen Teresiano de Vitacura.
Fernando González explica que el deporte aporta valores más que cualquier otra cosa. Dice que se siente afortunado de haber sido deportista y quiere devolverle la mano a la comunidad con el tenis.
El ex número 5 del mundo y ganador de medallas de Oro, Plata y Bronce en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 y Beijing 2008, tiene su proyecto asentado en Vitacura con un éxito rotundo. Para los niños es un privilegio que una leyenda del tenis chileno les esté dando clases. Eso los inspira y les permite soñar con un futuro ligado a este deporte.
Los niños entrevistados dicen que no se habrían motivado a empuñar una raqueta si no se les hubiese cruzado Fernando González en su camino.
«Tenis para Chile»
Los pequeños fueron invitados a practicar tenis y, especialmente, a aprender por qué es tan importante hacer deporte. Eso fue lo que los motivó a ver la otra cara, que comprende entretenimientos, responsabilidades y la felicidad que puede provocar el tenis en sus cuerpos y espíritus.
Gracias a la escuela de Fernando, los niños pueden decir que han iniciado una lucha contra el sedentarismo. Los alumnos se inspiran en practicar deporte más a menudo hasta convertirlo en un hábito.
González quedó sorprendido con la cantidad de niños que llegó. La academia de tenis pretendía contar con alrededor de 1.200 participantes en el programa. Pero en total han estado entrenando más de cinco mil desde que el proyecto existe.
González está feliz y no oculta su entusiasmo. «El tenis ayuda a tener una vida más sana y te da mucha disciplina, como la de entrenar el día a día, de saber manejar la frustración y el éxito», explica el campeón olímpico y agrega que «son cosas súper importantes para incorporar en la vida diaria».
El ex tenista, a quien apodaban «Bombardero de La Reina» por el potente golpe de derecha que tenía, uno de los más poderosos del mundo, espera que la motivación de sus alumnos sea deportiva. «Espero que sea por el solo hecho de jugar, porque el jugar, compartir con los amigos es más importante que dejarse llevar solo por el triunfo o la derrota», dice.
Una vuelta de mano
González no puede ocultar la felicidad cada vez que está en la academia. Goza casi tanto como los niños que aprenden tenis con él. «Quería darle una vuelta de mano por todo lo que me dio el tenis. Gran parte de la persona que soy hoy es por el tenis y no hablo de resultados ni de los éxitos deportivos, sino que los valores de los que recién te comentaba, como la disciplina y saber manejar el éxito. Quería que la gente y los niños tuvieran la opción de hacerlo», explica.
El programa «Tenis para Chile» tiene aproximadamente 1.200 alumnos. Este año, al finalizar la temporada, van a haber pasado casi cinco mil desde el inicio del proyecto. «Es algo constante y no es que vamos una o dos veces al año», dice Feña, quien explica que más le motiva que los niños permanezcan en el programa y sigan viniendo antes que el número de matrículas.
El proyecto deportivo social es bien valorado por las autoridades. La delegada de Deportes de la Región Metropolitana, Macarena Zahri, resalta la iniciativa: «Los padres o los amigos los tienen que atraer al deporte, porque les genera muchos beneficios: bajar de peso, andar con buen ánimo y socializar con los amigos. Se puede jugar dobles y se entrena con otros niños. Son muchos los beneficios de este programa».
Los niños son quienes más lo disfrutan. Ir a la academia es como asistir a un cumpleaños. Pero los cumpleaños más entretenidos que hay.
Por eso, González alienta la participación. «¡Pucha! ¿Qué les voy a decir? Que vengan, que lo van a pasar muy bien con los amigos, van hacer ejercicios, van a tener algo que los va acompañar el resto de la vida, como el tenis, y que van a tener sensaciones que en otro lado no van a tener».
Gracias a la Academia de Fernando González se están incrementando los tenistas en una comuna que tiene historia. Hace 20 años, un niño zurdo de Vitacura se convirtió en el primer chileno y latinoamericano en ser número uno del tenis mundial. ¿Quién sabe si por obra y gracia de Fernando González surge un nuevo Marcelo Ríos?





















