Este proyecto de reinserción social de Puerto Aysén, nació para cubrir la necesidad de producir verduras y hortalizas durante todo el año, sobre todo en los meses de invierno.
Autor: Marly Antonieta Jiménez López
Diario Patagonoticias, Colegio Santa Teresa de los Andes (Puerto Aysén)
Cuando se habla de sistema penitenciario chileno, la gente tiende a pensar que una cárcel es sinónimo de castigo y encierro. Lo cierto es que en las diversas regiones del país se han implementado los Centros de Estudio y Trabajo (CET), donde personas con buena conducta, que están cumpliendo condena, son trasladados a fin de que Gendarmería de Chile contribuya en una verdadera reinserción social.
Ese es el caso del CET Valle Verde de la región de Aysén, que está ubicado en el kilómetro 10 del camino que une Puerto Aysén con la capital regional Coyhaique.
En este lugar, que está emplazado en un valle rodeado de verdes cerros, árboles y caminos fluviales, desde hace un año que se está trabajando en una iniciativa única en la región: invernaderos geotérmicos. Gracias a la adjudicación de un proyecto de más de treinta y cinco millones de pesos, junto al Centro de excelencia en geotermia de la Universidad de Chile, los usuarios del centro han debido poner sus esfuerzos de aprendizaje en nuevas tecnologías.
La creación de un invernadero con geotermia, es decir, con la extracción de energía térmica de la tierra, tiene como objetivo la siembra de verduras y hortalizas durante todo el año. La idea nació debido a que el clima de la zona no favorece la siembra de ciertos productos durante la época de invierno, por lo que es imposible poder obtener alguna cosecha. Con esto, lo que comúnmente se obtenía a partir de septiembre u octubre, se tendrá casi todo el año.
Conociendo el CET Valle verde
El CET fue creado en el año 1998 con el objetivo de apoyar la recuperación de las personas que cumplen condenas de privación de libertad, apoyándolas con el desarrollo de diversas labores a través de Gendarmería de Chile. Un centro de estudios y trabajo es un lugar que se ha pensado y hecho para la reinserción social. Actualmente en Chile existe uno por región.
La selección que se hace para escoger a las personas que harán uso de las dependencias es estricta: se debe conocer el expediente y ver si cumple con todos los requisitos que tiene el CET para formar parte de él. No solo postulan personas de la región, sino también de otros lugares del país, pero por lo general vienen de la cárcel de Coyhaique. A pesar de que existe mayor capacidad, actualmente en el CET hay solo veinte usuarios, de los cuales diecinueve son hombres y una mujer. Esto, debido a que pocas personas logran cumplir con los requisitos de ingreso.
En entrevista exclusiva con Patagonoticias, Karim Laibe, Teniente primero y Director del CET Valle Verde, afirma: ”Una de las grandes diferencias que existen entre este CET y otros del país, es que para las personas que vivimos en esta región, el trabajo –en cualquier ámbito- es complejo. El invierno es crudo y acá tenemos que hacer construcciones todo el año. Aun así, a bajas temperaturas, los usuarios lo hacen. Entonces yo creo que el sacrificio es distinto acá, la forma de vivir, la forma de trabajar. El CET se encuentra en el campo y trabajar en el campo en invierno es duro: la gente pasa frío, se moja. Aunque les gusta, yo encuentro que es mucho más sacrificado que en otras regiones del país. Por algo muy sencillo: el clima es distinto”.
Áreas de trabajo del CET
Actividades de variada índole se han realizado en el CET, por lo general enfocadas a la capacitación en actividades de áreas técnicas que faciliten la futura vida de los internos. Se ha desarrollado desde crianza de gallinas, hasta trabajo de confección de bloques de cemento o panderetas y parrillas. Los productos del trabajo son vendidos a fin de que los usuarios reciban un sueldo y puedan ayudar a sus familias.
La llegada de los invernaderos geotérmicos supone un salto considerable en lo que a innovación se refiere. Sin embargo, los trabajos del CET están enfocados en una dirección más trascendental. Agrega a Patagonoticias la Directora del Centro: ”Nuestro foco es la reinserción social. Más que producir y vender productos y que esto se convierta en una empresa, la idea del CET Valle verde es que los usuarios se vayan con algo más que solo dinero“.
Nuevas Posibilidades
Entre los beneficios que tienen los usuarios del CET, está la nivelación de estudios. Aquí se pueden dar exámenes escolares libres gracias a un convenio que tienen con la empresa Frío sur. También existe un convenio con INDAP o con FOSIS, quienes les han ido entregando herramientas para que puedan surgir en una labor específica. Por ejemplo, a la única mujer del centro, se le entregaron quinientos mil pesos en implementos para peluquería.
Rosendo Vega Vidal, usuario del CET y actual trabajador a cargo de uno de los invernaderos de flores financiado por INDAP, afirma a Patagonoticias que ”La experiencia que he tenido yo en estos siete meses aquí ha sido buena, porque uno tiene harto apoyo y se nos dan estas oportunidades de aprender cosas nuevas y poder trabajar, es un lugar completamente distinto a los que yo he estado antes”.
”Es un trabajo enriquecedor, es un trabajo que uno hace con alegría y cariño, es una especie de terapia para quienes estamos cumpliendo condena”, agrega Vega Vidal.
Invernadero geotérmico del CET
El “Invernadero geotérmico para la reinserción social” es único en la Patagonia chilena. Fue implementado en conjunto por Gendarmería de Chile y expertos del Centro de Excelencia en Geotermia de los Andes a fines del año 2017 y fue reconocido recientemente en los GEOLAC Industry Awards, cumbre público privada de la industria geotérmica, patrocinada por el banco mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, junto a la Secretaría de Energía de México.
Este proyecto nació por la necesidad de producir verduras y hortalizas durante todo el año, sobre todo en los fríos meses invernales. Durante este periodo se dan las temperaturas más bajas. El problema que se producía antes, era la imposibilidad de llegar a 18°C: T° ideal para el interior de un invernadero. En cambio, ahora se tendrá un ambiente óptimo para el crecimiento de verduras y hortalizas como: lechugas, cilantro, perejil, rabanitos, betarragas, acelgas, ajíes y ajos.
Este invernadero destaca por ser un modelo piloto, el cual provee soluciones en el ámbito energético, agronómico y social. Además, es motivo de orgullo para sus usuarios, ya que es llevada a cabo al interior de una unidad penal. Una buena demostración que la innovación y la inclusión de nuevos actores en los procesos de reinserción social son posibles.





















