Compartir

Maestra por vocación que gracias a su esmero ha marcado a muchas generaciones con enseñanzas educativas y de vida, para ella lo más gratificante de ser profesora es establecer vínculos humanos con los alumnos.

Autor: Cristóbal Ignacio Gatica Ruiz

Diario Centennials, Colegio Marcela Paz (Concepción)

Olimpia Fernanda Riveros Ravelo nació el 16 de mayo de 1942 en San Fernando. Criada en el seno de una familia obrera junto a sus cuatro hermanos, recuerda su infancia como una época bonita, con muchos juegos, rodeada de niños y del canto de los pájaros.

Estudió en el Liceo de Niñas de San Fernando y desde pequeña soñó con ser una heroína como Javiera Carrera, sueño que no estaría muy alejado de la realidad, ya que con los años se convertiría en profesora de lenguaje; formaría parte de importantes instituciones como el colegio de profesores y la CUT; además de participar y dirigir distintos movimientos con el objetivo de hacer de esta una sociedad mejor.

Todos esos aportes en ámbitos pedagógicos, políticos, sociales y valóricos, sumados a su gran calidez de persona, la hacen ser una mujer muy valorada, no solo por sus pares, sino también por jóvenes y adultos.

La entrevista transcurre en una habitación grande y ventilada, alejada de todo tipo de ruidos que interrumpan su desarrollo, permitiendo que la conversación fluya y que todo tipo de temas surjan.

Vida personal y pasatiempos

Nació en San Fernando. ¿Cómo llegó a Concepción?

Cuando terminé la enseñanza media, yo era una alumna regular, ni tan brillante ni tan mala, entonces mi directora me ofreció que postulara a una beca que daba la Universidad de Concepción, me gané la beca y me vine para acá, así me hice penquista.

¿Le gusta vivir en Concepción?

Sí, ya soy penquista total, me encanta, lo encuentro lindo y cuando lo comparo con otras partes digo que tiene su encanto, lo único que le falta es la cordillera más cerca (ríe).

¿Qué lugares de Chile le gustan?

Me gustan todos, el norte de Chile me gusta como paisaje, no para vivir, y la cordillera que me atrae más que el mar. Soy más de la roca, de la montaña, de la nieve.

¿Cómo vivió su adolescencia?

Viví en San Fernando hasta los 16 años. El cambio de un pueblo pequeño con una familia cariñosa fue terrible, porque me vine a una ciudad donde no conocía a nadie, estaba en un hogar universitario donde tenía todas las necesidades básicas cubiertas, pero no tenía vínculos sociales, entonces no disfruté, no salí, no pasé mucho por esa etapa.

¿Quiénes conforman su núcleo familiar?

Tengo tres hijos y tres nietas, mi hija mayor no tiene hijos y de los otros dos son las tres nietas. Me queda un hermano todavía, éramos cuatro, quedamos dos. Mi hermano ejecutado político fue asesinado en Santiago en 1978 y mi otro hermano fue detenido con su mujer e hijo de diez días. Estuvo tres meses detenido y luego apareció torturado. Afortunadamente, gracias a la Cruz Roja pudo salir del país junto a su familia. Se le puso la letra “L” en el pasaporte, lo cual significaba que no podían regresar al país y eso determinó que se quedara viviendo para el resto de su vida en Bélgica. Falleció hace dos años.

Olimpia es la hermana mayor de sus tres hermanos, se entristece por la pérdida, puesto que por lo que debieron pasar la violenta mucho como persona.

¿Qué es lo mejor que tiene en la vida?

Mi familia, mis amigos, tengo muchos ex alumnos de los cuales me emociono cada vez que me reencuentro con ellos, y me reconocen con tanto cariño y se acuerdan de cosas que a mí ya se me han olvidado, me dicen: ¿Se acuerda profesora cuando usted me enseñó tal cosa, me puso tal nota? A ellos les quedó ese recuerdo como algo agradable y eso es muy gratificante.

Olimpia sonríe cada vez que recuerda a los que fueron sus alumnos, a los cuales les dedicó gran parte de su vida, formándolos académicamente y como personas íntegras.

¿Qué anécdota le ocurrió haciendo clases?

“Varios. Cuando yo era jovencísima, usaba taco alto y minifalda y tenía un 4º medio al cual quería mucho, porque había sido su profesora jefa durante cuatro años. Entonces encontré unos folletos para prepararlos para la PAA y todos los lunes les hacía un par de ejercicios dentro de mi consejo de curso. Llegué entusiasmada, les di los buenos días y empecé a escribir en el pizarrón los ejercicios. Y alguien dice: «Señorita, ¿qué vamos a hacer?» -«Shh, calladito, vamos a hacer familias», y sigo escribiendo. Entonces se produce un tremendo silencio, raro, nunca hay un silencio total en la sala. Me doy vuelta, curso mixto y les digo «¿qué les pasó?», y uno me dice con un hilito de voz, «Señorita, ¿qué fue lo que dijo?» -«Que vamos a hacer familias», y todo el curso con los ojos abiertos. «De palabras». -«Ahh, de palabras”.

¿Qué le gusta hacer en su tiempo libre?

Hartas cosas, aunque no tengo mucho tiempo, porque no me lo doy, pero tejo, leo mucho y si estoy estresada, pinto unas mandalas.

¿Qué libro, autor y música le gusta?

No terminaría nunca de contar: literatura, política, historia, feminismo, de todo un poco. Me gusta Cortázar, estoy enamorada de Julio Cortázar. En cuanto a música, música clásica, folclórica y no muy estruendosa, como la electrónica, que me deja afectados los oídos.

También le encanta viajar, la naturaleza y el club de fútbol Universidad de Chile.

“La educación es un derecho”

Actualmente Olimpia Riveros sigue vinculada a la educación, y a pesar de que jubiló hace un par de años, sus ganas de enseñar no se han extinguido. Como profesora de Lenguaje maneja algunas técnicas de expresión oral, realizando talleres para mejorarla, además de algunos para desarrollar la personalidad cuando se habla frente a un público.

¿Por qué decidió estudiar Pedagogía?

Porque tenía muchos conocidos que, por la situación socioeconómica, no continuaron estudiando y sus padres no los apoyaron. En mi caso sí lo hicieron y me pareció que era una profesión que daba la posibilidad de ayudar a la gente a formarse mejor y devolver un poco lo que me estaban entregando.

¿Cómo llegó a ser dirigente de la CUT? ¿Se imaginó serlo?

Para ser dirigente de la CUT se necesita ser dirigente de una organización de base, y yo he sido muchos años dirigente del Colegio de Profesores, entonces se conformaron las listas, se hizo la elección y quedé en la CUT provincial de Concepción. No estaba en mis planes serlo.

¿Apoya que la educación chilena sea en su totalidad pública, gratuita y de calidad? ¿Por qué?

Absolutamente, esa ha sido mi lucha toda la vida, porque hoy nuestra sociedad está segregada, hay tipos de personas que van a una escuela, tipos de personas que van a otra, no en función de la igualdad de derecho, sino del poder socioeconómico. Si los padres tienen más recursos, pondrán a sus hijos en un establecimiento más caro o en otro, hasta llegar a la escuela pública donde van las personas con menos ingresos, y eso no es igualitario en una sociedad.

Olimpia reconoce que su mayor defecto es ser obstinada, aunque también reconoce que es su mayor virtud, ya que lucha para lograr el cambio, aunque a veces se le pase la mano.

¿Y cómo se podría llegar a eso en un futuro?

Sin duda necesitamos una nueva Constitución política en Chile, que no solo diga que la educación es un derecho, sino que lo garantice en igualdad de condición para todos y todas.

Si dependiera de usted, ¿qué modelo educativo implementaría en Chile?

Yo soy un poco soñadora, creo que tenemos que avanzar hacia un proyecto educativo que rompa con el estancamiento de las asignaturas, porque el conocimiento es uno solo y está todo vinculado, está vinculado el arte, con las ciencias, con el lenguaje, entonces lo ideal sería hacer unidades integradas con docentes de distintas miradas y áreas.

Hoy la educación se entiende todavía como transmisión de conocimiento y debería ser construcción, a través de la exploración de múltiples cosas. Lamentablemente eso no va a ocurrir luego, pero debería. También soy partidaria de una educación no sexista, estoy en contra de las instituciones tan arcaicas como liceos solamente de niños o de niñas, ya que tiene que haber una interacción para aprender el respeto mutuo.

Y dentro de ese modelo educativo, ¿estarían presentes los uniformes?

“No, yo los eliminaría, ojalá que todo el mundo venga con lo que pueda, tenga, quiera y con lo que se sientan cómodos, pero también falta mucho para eso”.

¿Qué piensa sobre la poca valoración que tienen las asignaturas como música, artes visuales o deportes?

Los conocimientos mal enfocados hacen que pierdan valor, porque desde el arte o la música también se puede interactuar con los ramos supuestamente principales que no apuntan a la formación integral. Cuántos artistas se habrán perdido porque los presionaron con el castellano, lenguaje, álgebra, que son necesarios, pero no son todo en la vida. Cuando yo estoy contenta puedo tomar una guitarra y cantar, pero no voy tomar un lápiz y hacer ecuaciones.

En cuanto al reglamento escolar, ¿considera grave que un alumno se niegue a cortar el pelo?

Es que nuestros establecimientos en general adolecen de participación estudiantil, porque ¿en qué reglamento aparece que tienes que tener el pelo de cierta forma? ¿En un reglamento que se hizo con o sin la participación del alumnado? Si se hizo con los alumnos y ellos democráticamente dijeron que están de acuerdo, deben respetarlo puesto que están comprometidos en la creación de este; pero si no lo están, se sienten presionados y la tentación de no respetarlo es grande, entonces es un tema de democracia. Además el conocimiento no lo determina el pelo más corto o más lago, que esté limpio es lo más importante.

Construir un Chile mejor

Olimpia ha contribuido en crear una sociedad más igualitaria para todos, y pese a que ha pasado por momentos muy difíciles como cuando vivió la dictadura militar, no fue impedimento para que continuara luchando por lo que es justo. Incluso reconoce que lo peor y lo mejor del ser humano afloró. Por ejemplo, el hecho que mujeres hayan salido a las calles a buscar a los desaparecidos, junto con actos de solidaridad en las redes de apoyo.

A lo largo de su vida siempre ha mantenido su optimismo, resistencia y valentía. Con estas virtudes ha logrado realizar cambios que se han mantenido vigentes.

Sin embargo, considera que faltan muchos por hacer y que le gustaría ver a las nuevas generaciones desarrollando muchos más.

¿Qué consejo le daría a la juventud?

Que disfruten, porque es importante, no todo tiene que ser serio en la vida, pueden disfrutar sanamente pensando que todo lo que hagan hoy va a repercutir en sus vidas. Entonces mi deseo es que sean felices, que construyan sus vidas sobre el respeto a los demás y hacia sí mismos, mezclando la responsabilidad con disfrutar el día a día.

¿Cómo se imagina al país dentro de 20 años?

Me gustaría ver nuevamente una marea humana construyendo de nuevo un Chile libre, donde todo el mundo participe, por ejemplo, en lo que eran los trabajos voluntarios, los estudiantes se organizaban y el fin de semana iban con palas y chuzos a plantar árboles en las plazas.

Me imagino que los protagonistas de los cambios de la historia sean las personas y no los expertos que dirigen nuestras vidas como simples marionetas.

¿Qué le diría a la Olimpia Riveros de hace 30 años?

“No solo a la de antes, a la de ahora también. Yo siempre me digo: hice lo más que pude, me puse en el lugar correcto de la historia, traté de hacer las cosas lo mejor posible, es probable que haya cometido errores, pero me hubiera gustado hacer más para acelerar más los cambios, para construir luego una sociedad más justa, donde se pueda ser feliz”.

 

No hay comentarios