“La verdad es que con la basura puedes conocer talentos que tú ni siquiera conocías, te lo digo por experiencia”, dice Jimmy Peña, un hombre que vive para el arte.
Autora: Josefa Cortés Araya
Diario El Tatio, Colegio Santa Teresita, Antofagasta
En la intersección de Nicolás Tirado con Pedro Aguirre Cerda, las arterias principales de Antofagasta Norte, en los postes de luz se ve la figura de un robot articulado, además de otros “animales” que adornan el lugar. ¿Lo novedoso? Están hechos completamente de materiales reciclados, por las manos de Juan, como nos comentó que se llamaba, pero varias personas de la ciudad lo conocen como Jimmy Peña, un hombre que vive en la calle y que no vive precisamente del arte, sino que vive para el arte.
Las inseguridades de parte de él hacía nuestras preguntas, fueron la tónica de la entrevista. Pero eso no mermó nuestras ganas de conocer a tan atractivo personaje, cuyas esculturas favoritas son las de animales y, por eso, son las que realiza con mayor frecuencia.
¿Cómo empezó todo esto?
El 18 de mayo de 2011 empecé todo esto de forma más pasional. Primero empecé con pequeñas cosas como botellas y papeles, algo simple. Recién cuando tenía 35 años empecé a pensar realmente que, si me gustaba esto del “arte de calle”, tenía que seguir de forma profesional. Esto del arte me apasionaba desde pequeño, pero mis papás ya fallecidos no estaban de acuerdo, ya que decían que demostraba un signo de pobreza. Durante diez años estuve ocultando esta pasión a mi familia, a la edad de 29 años más o menos decidí irme de mi casa porque quise empezar un proyecto mío, que claramente no funcionó.
¿En qué consistía ese proyecto?
Básicamente este proyecto constaba de motivar a los niños, con simples figuras con basura, a que ellos se pusieran al tanto y les gustara quizás hacer lo que hago yo. Empecé a hacer animales, personas fantásticas y a ellos les interesaba eso, y ese era mi objetivo con todo esto. Intenté hacer una agrupación, la cual no funcionó, ya que lo económico no me daba para nada. De verdad tengo muchos sueños con este proyecto que no sirvió, pero me conformo con que la gente vea mis figuras en la calle.
¿Algo en especial lo inspiró a hacer esto?
No, yo empecé solo, empecé con dibujos primero, después empecé a recolectar basura y la llevaba a mi hogar y hacía pequeñas figuras como arañas con tapas e hilos, cosas mínimas, y empecé a notar yo mismo que tenía talento para eso. En momentos pensaba que era por aburrimiento lo que hacía con la basura, o que el hecho de buscar entre la basura cosas era de niño cochino travieso, pero no, la verdad es que con la basura puedes conocer talentos que tú ni siquiera conocías, te lo digo por experiencia. La verdad, estoy muy feliz y agradecido con haber conocido este tipo de arte. Estoy consciente de que me verán como un asqueroso que trabaja con la basura, pero es mi pasión.
¿Ha recibido críticas por sus figuras?
Claro, muchas y muy ofensivas. Cosas que tú ni te imaginas, personas que me denigran y se ríen de mí por lo que me gusta, que es trabajar haciendo arte con la basura. Yo lo encuentro súper normal, ya que es algo con lo cual gano pesos para alimentarme, y es mi pasión. Los comentarios, no te mentiré, por supuesto que duelen, pero hago como que no escucho. Más o menos tengo unas diez críticas al día de personas en auto que pasan, más que personas caminando, pero las críticas no me interesan mucho porque si te gusta tu trabajo con el cual te mantienes, para qué pescar comentarios malos de otras personas.
¿Haciendo figuras, cuánto gana?
Realmente gano poco por la razón que mencionaba antes, que la gente opina mal y te denigra, al igual que la gente que me veía que hacía algo en la vida. Me dan sus mil pesos y con eso me conformo de verdad, aunque sea la cantidad más mínima, me conformo como si fueran millones. En el día me gano alrededor de $ 15 mil juntando solo $ 1.000 de cada persona. Hay veces que menos, pero hay veces que no salgo a pedir en las calles por las figuras, porque la plata no es algo que me interese mucho. De verdad gano muy poco haciendo estas cosas, pero con lo que me dan me alcanza para alimentarme y con eso me basta.
¿Ha tenido alguna enfermedad debido a su trabajo?
Debido a que sacaba comida de la basura para alimentarme, el año pasado comí algo que me cayó pésimo y caí en el hospital, y al final me había dado un virus. Estuve como cinco días en el hospital, de ahí volví aquí al mundo en que vivo. Eso sí ya no saco comida o restos de la basura, sino que hay gente que me ofrece comida o yo mismo con lo que junto consigo mis propios alimentos. Esa es la única enfermedad que me ha dado, he tenido resfríos, pero eso es normal.
¿Tiene algún horario en especial para todo esto?
La verdad es que sí. En la mañana a las 7.00 me levanto y me visto, pienso qué haré hoy, qué figura, todas esas cosas. Como algo que me da un señor que se para a vender marraquetas y queques como a las 8.00, después bajo a Nicolás Tirado a las 8.15 y empiezo a hacer o remodelar las figuras, cosa que me tarda como 30 minutos, y a las 9.45 ya tengo todo listo para que la gente vea, los movimientos y todo lo que se ve. En la tarde me voy a descansar un rato, ya que igual me canso, a las 18.00 vuelvo más o menos y me quedo ahí con mi cartel mostrándole a la gente y pidiendo plata.
A las 20.00 ya voy subiendo a mi hogar, me acuesto, pienso las ideas, otro objeto y mañana es otro día. Es muy cansador lo que hago día a día, se ve fácil a simple vista, pero detrás de todo lo hecho no saben el esfuerzo que hay.
¿Alguna vez un familiar lo miró en menos?
Una vez no más me pasó, que fue de mi familia como te dije, pero después de eso no me ha pasado nada más, porque ya todos están en el cielo. Pero sí lo he sentido de mis amigos de infancia. Me molestan, me dicen «el chico puerco» y otros sobrenombres que no se los deseo a nadie, o sea, imagínate, son amigos de años, de infancia, con los que aún nos reconocemos en la calle. Da un poco de lata esto, pero yo los saludo y me quedan mirando como ¿quién es este hombre? Personas que son conocidos de años rompen mis figuras, las cortan, y eso me da pena, porque con lo que cuesta hacer algo y que te lo rompan o interrumpan tus ideas, yo creo que a nadie le gustaría eso. Lo que más duele no es eso, sino el hecho de lo que dicen, que son cosas que me hacen mucho daño, porque me hacen recordar el pasado con mi familia y no quiero porque me causa algo que no sé explicar.
¿Cambiaría lo que hace el día de mañana si hay algo mejor?
Solo hay una respuesta y es no. Aunque me llegara la mejor oferta de trabajo que te den plata que yo ni siquiera sé, me importa poquísimo, es una cosa de costumbre, yo me acostumbré a esto y ya es y lo siento como mi hogar. Me despierto sonriendo viendo la basura, mis figuras y digo que gracias a esto no ando metido en drogas ni alcohol, porque el arte fue mucho más fuerte. Te soy sincero: sí me han llegado ofertas como trabajar en una bencinera, trabajar con el camión de la basura, profesor de arte, pero yo digo no porque no me veo como nada de eso, solo me veo como un simple hombre luchador de la basura.
Muchas oportunidades he tenido, pero ninguna acepto, varias personas me dirán «imbécil, por qué no aceptas», pero me da lo mismo, o sea tú me miras y dices «cómo puede vivir así», pero es mi realidad y me gusta mucho la verdad.
¿Ha pensado irse a otro lugar en vez de Antofagasta?
Sí, muchas veces, pero lo económico no me da, además, ya me encariñé con el lugar en el cual estoy haciendo las figuras, me gusta mucho Antofagasta, pero no es muy la onda de que a la gente le guste que haga eso, a pocas personas les gusta. Me han contado que en Iquique hay gente que igual hace este tipos de cosas y me gustaría mucho convivir con ellos, hablar de sus proyectos, porque todo hombre y mujer antes de ser lo que es o después se ser algo, tiene sueños. Aparte de Iquique me gusta Viña del Mar y Valparaíso. Santiago igual, pero siento que no estaré tan cómodo con el espacio, ya que dicen que es mucho más estrecho que Antofagasta.
¿Ha hecho figuras con significado?
Una nada más, fue el de una madre, la cual a unos centímetros estaba su hijo muerto, La madre lloraba y el significado es básicamente el dolor de una madre al perder a un hijo de una forma rara, o sea que nunca se supo por qué lo mataron o quizás lo mataron de casualidad, la causa no la sé. Entonces es un significado muy lindo si te das cuenta. Lo volvería a hacer, pero tengo que recolectar los materiales. Varios al ver esta imagen con simple basura se conmovieron mucho, algunos sacaban fotos y yo dejaba porque sabía que les había causado algo, sobre todo a las madres e incluso padres.
Ese ha sido el único, obviamente he tenido más ideas, pero no las he hecho porque son ideas muy altas en el sentido material. Si decidí hacer el de la madre es por una razón en particular, que es que yo viví una muerte en vivo y lo hice pensando en esa mujer, por eso detrás del arte, detrás de un dibujo o detrás de una idea, hay siempre algo que te da una razón para hacer lo que haces. Incluso la gente me decía «deberías poner un museo de todas tus obras y esta ponerla bien grande, porque es la más linda y conmovedora que tienes». Yo solamente digo «gracias».
El valor de las esculturas
La definición más simple y entregada por la R.A.E. establece que escultura es “el arte de modelar, tallar o esculpir en barro, piedra, madera, etc, figuras de bulto” y es precisamente en el etcétera donde se hace hincapié en esta entrevista. Porque se asocia al arte con materiales tradicionales, pero cuando hacen propuestas con otras estructuras poco conocidos se tienden a rechazar, a eso sumado en la informalidad de trabajo de alguien que no estudio formalmente y que tampoco es un connotado artista.
“Nadie se imagina que cosas así se pueden hacer con basura. Las figuras tienen un valor que pocas veces se le ve, como sentimental, un aporte de la vida o una enseñanza que la gente no ve y la toman como un simple objeto que hace para perder su tiempo”, según nos explica Jimmy, el artista detrás de las esculturas que se encuentran en la esquina de Nicolás Tirado con Pedro Aguirre Cerda.
Desde hace unos años se está empezando a realzar el arte en los establecimientos educacionales con la implementación de la Semana de la Educación artística (SEA). Esta actividad es impulsada por la UNESCO y consiste en “sensibilizar a la comunidad internacional sobre la importancia de la educación artística en el desarrollo de las habilidades dentro de los estudiantes, pero que se sabe del arte en general, a que lo asocia la gente común, a museos, galerías, pero muchos no lo ven siendo desarrollado en las calles, aun cuando las intervenciones urbanas generan impactos bastante fuertes en personas que transitan y recorren el lugar.
En este sentido Jimmy lo vive día a día, viendo como sus obras son tratadas de vulgares y en algunos casos son destruidas, “es difícil entender el arte, las expresiones y otras formas de comunicación, más aun cuando lo que uno hace esta hecho de un material que es reciclado y es transformado a una figura que a veces esta semanas en la esquina para ser vista y valorada por quienes pasan por ahí, que sin saber de arte la puedan admirar en plenitud».





















