Mi comida en mi comuna: No hay más opción

Mi comida en mi comuna: No hay más opción

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Por: Javiera Chanquey

Diario Colli Noticias, Complejo Educacional Collipulli

Admito que hasta hace poco tiempo yo vivía para comer y no comía para vivir, eso por un lado, por otro, sabiendo que existen muchos tipos de comida, diferenciaba solo entre dos: la gourmet, comida muy costosa; y la chatarra, comida muy gustosa.

En mi comuna, que es Collipulli, el último Censo del año 2017 registra la cantidad de 24.598 habitantes, ahora bien, otro dato que no aparece en esas estadísticas, pero es muy relevante para esta columna, es sobre la cantidad de locales que venden comida chatarra cerca de mi liceo: 14 y a no más de 500 metros de distancia. Saquemos la proporción. Bueno me va mal con las matemáticas y quizás ese sea otro factor porque yo engordé: no sé contar y menos sumar las calorías, al parecer solo sabe contarlas mi cuerpo.

Ante este panorama, muchos podrían afirmar que el clima es un factor súper importante, que ante el frío y la lluvia es mejor cubrirse con una rica sopaipilla o un aceitoso cucurucho de papas fritas y con una rica mayo casera (uy, ese es otro tema importante pero para otra columna). No han escuchado alguna vez que los gorditos (as) son más “calentitos”. Como ya ven, en mi comuna eso es un mito.

En un reportaje de Teletrece, del Canal 13, apareció un nutricionista llamado Gonzalo Rozas de la Clínica Alemana, comentando que una sopaipilla (50 grs) tiene 130 calorías y que cinco equivalen a 1.000 calorías, cerca de la mitad de lo que un hombre adulto sano debería consumir durante todo el día. Y qué pasa con las papas fritas, según el sitio web fatsecret.cl, una papa frita tiene 10 calorías, los cucuruchos que venden en Collipulli, los más baratos (de 300 pesos) traen de 20 a 25 papas, 250 calorías y eso que es el más pequeño. Conviene sumar a esto, que la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (Junaeb) construyó un mapa nutricional a nivel país y nuestra región de La Araucanía, lidera en Kínder con un 28, 5% de obesidad.

Como se ve, el paisaje no es muy lindo, es más bien triste. ¿Pero cuáles pueden ser los factores que influyen en esta comuna en el consumo de tanta fritura o comida chatarra? Y, ¿Por qué la gente la consume tanto, solo porque es rica y es lo más rápido que uno tiene para servir y llevar a cualquier lugar?

A ver, detengámonos un momento para analizar la situación: como alumna si mal puedo ver que hay muchos quioscos de comida chatarra cerca de mi liceo, lo bueno es que no tengo que ir muy lejos para obtener mi comida diaria a la hora de almuerzo y lo otro importante, que es barata. Pero también a la vez es malo y preocupante, ya que no hay más opciones saludables cercanas al colegio, que además de ser sanas, den calorcito y sean económicas. O sea, un lujo para el organismo y que no cueste caro.

Por otra parte, viéndolo desde el punto de vista del vendedor, esto es bueno dado que es lo más rentable, que deja más dinero y sobre todo en una comuna pobre con un alto índice de desempleo. Todos quieren ganar algo, unos sustento para los hogares, otras y otros como yo, algo de comer. Claro, pero a costa de qué ganar dinero y a costa de qué ganar obesidad.

Al terminar, qué más quisiera yo contarles que me gustó un chico y que por eso bajé de peso. Que me enseñó a sumar más vida sana pero no al aire libre ya que llueve mucho y también esta ciudad como muchas del sur de Chile, está llena de humo.

Qué más quisiera yo contarles que él, también es deportista y que su mamá como médico me enseñó todo sobre las enfermedades crónicas no transmisibles, como la diabetes e hipertensión. Pero eso es como un cuento, algo tan falso como cuando ves en el kiosco saludable de algún colegio, barras de cereales, frutas que se llegan a caer del canasto y la tía preguntando, el completo mijito lo va a querer con mayo o sin mayo.

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