Fiestas costumbristas en Talca: ¿entretenimiento o contaminación?

Fiestas costumbristas en Talca: ¿entretenimiento o contaminación?

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Por: Javiera Soto Salinas

Diario La Voz del Trueno, Colegio Adventista Maranata (Talca).

Las fiestas costumbristas son actividades tradicionales y recreativas que se desarrollan en nuestra comuna, donde todo tipo de empresarios, grandes y pequeños, dan a conocer sus productos y actividades. Algunas de estas fiestas más populares son “el chancho muerto”, “fiesta de la primavera”, “fiesta de la cerveza” y “la fiesta de la cueca”, entre otras.

Debo reconocer que algunos eventos como estos son muy entretenidos y tienen aspectos positivos, pero no está de más preguntarse por el trasfondo de estas celebraciones y reflexionar sobre el impacto que provocan en el medio ambiente.

¿Será que se puede pasar por alto el impacto ambiental causado solo por el hecho de disfrutar una fiesta costumbrista?  Uno de los patrocinadores más importantes de estas fiestas es una conocida empresa faenadora y exportadora de carnes de cerdo, la cual está en conflicto con vecinos de nuestra comuna por la gran contaminación que producen: botan deshechos en áreas naturales, emiten una gran cantidad de Co2, contaminando el aire y la capa atmosférica. Además utilizan gran parte del agua que ocupan los agricultores de la zona y no esta demás decir que matan alrededor de 150 chanchos para el consumo de los participantes sólo para este evento.

Ante esta situación, los integrantes de la comunidad de El Sauce están organizando una movilización en rechazo a esta planta, luchando para que no se transforme en un riesgo para los vecinos de la comuna de San Javier, provocando daños ambientales y en la salud pública.  Piden el cierre de la empresa.

Otras dificultades de estos eventos es que asiste mucha gente, es complicado andar con niños, se corre un riesgo porque hay gente ebria, poco resguardo policial y además hay música muy fuerte que no permite conversar. Muchos pelean por puestos para comer, no es cómodo ni seguro. Todos estos inconvenientes finalmente resultan en una inconformidad de parte del público por disfrutar plenamente de una fiesta que es parte de su cultura y crea opiniones diversas frente al tema. Al contrario de unirnos, nos aleja.

Si bien, reconozco el valor cultural que estas fiestas aportan, no significa que su planificación y desarrollo estén bien; esto no se trata de cambiar la tradición si no de resaltar los puntos positivos y eliminar los negativos.

Existen fiestas tradicionales que no se le da suficiente importancia, ni son financiadas ni patrocinadas, como la fiesta de la primavera, por ejemplo, la cual participan personas de la región y se incentiva la actividad colectiva con carros alegóricos, disfraces, shows y comida.

Opino que la municipalidad debería darle lugar a los pequeños y medianos productores de la región, con fiestas que no dañen al medio ambiente; que promuevan eventos con valores positivos y sean igual de atractivas para la comuna.

Creo que mi fiesta costumbrista ideal es aquella que conlleve valores y una vida sana, no solo para entretención más bien para conocimiento cultural y la unión de nuestra comuna, donde adultos, niños, familia o amigos se sientan cómodos, seguros y motivados a ser partícipes de ésta. Se puede agregar diferentes actividades donde se trabaje en conjunto e individualmente para desarrollar capacidades motrices o mentales; también incorporar bailes, juegos para niños y comida sana.

Quiero invitarles a dejar de promover actividades tan perjudiciales para el planeta que terminan dañándonos a nosotros, fiestas que están sobrevaloradas, donde empresas irresponsables con el medio ambiente buscan obtener ganancias monetarias. Lo mejor es darle el espacio a quienes han sido dejado de lado, a auspiciar fiestas más tradicionales, dándole lugar a pequeños empresarios y productores locales ¿Es mejor tres días de una diversión perjudicial o una nueva tradición que nos beneficie a todos?

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