Por: Benjamín Silva
Diario Mariquina se Plantea, Liceo Mater Populi Dei (Mariquina).
Los neonazis están recargados, han adquirido un nuevo aire, han pincelado sus viejas banderas con matices menos imperativos, pero siguen destiñendo odio a su paso y en la historia. Se identifican como una agrupación ideológica nacional socialista, y que para nuestra sorpresa se están agrupando y reorganizando en nuestro país.
Nuestra historia nacional no está ajena a estas ideas y horrores, aún recordamos colonia dignidad y en menor escala hace algunos años se quiso formar el partido neonazi en el sur de Chile, pero no se logró. Esto fue cómico para algunos, alarmante para mí, ya que desde que escuché está idea en los noticiarios, no pude ocultar mi asombro al recordar todo el pasado sangriento que conlleva esta tendencia.
¿Debe preocuparnos que nuestro país sea la sede cumbre del resurgimiento de estas ideas? Sí, ¿Cómo es posible, que a la vista de todos nosotros, sean capaces de juntarse, traer bandas internacionales invitadas, tener centenares de asistentes y quedar en el más absoluto secreto? ¿De qué manera han logrado movilizarse y reunirse sin percatarse los demás ciudadanos? ¿Es un misterio? Pues no.
Estos grupos han resurgido y tomado las redes sociales a su favor, han vulnerado los avances del hombre y al igual que en la antigüedad los han usado a su favor y en nuestra contra. Han propagado sus proclamas libremente, que si bien todos entendemos no son de una superioridad aria, que claramente no tenemos los chilenos, son igual o peor de peligrosas.
Ellos están conscientes de esto, pregonan una superioridad patriótica exacerbada, instan a cuidar las familias y puestos de trabajo del nuevo enemigo: los inmigrantes, ya que son ellos los diferentes e inferiores, por lo cual afectan la tradición y emblemas de un país. Nadie duda que estos mismos neonazis “chilensis” son muchas veces los que afectan y dañan nuestra sana convivencia. Su pensamiento es el de expulsar y/o eliminar a todos los que sean diferentes e inferiores, desean un Chile que no acepte a los inmigrantes, tal cual era el pensamiento alemán durante el régimen nazi.
La inmigración está de lleno en Chile y en el mundo, y así como han aumentado los inmigrantes, también lo hacen estos grupos antisociales, razón por la cual se hacen más comunes los ataques a la otredad, ejemplo de esto es la impactante noticia del ataque y asesinato por parte de un grupo neonazi hacia un joven punk en el año 2014 y la irrupción violenta de ellos, en una protesta femenina el año 2018.
La mayoría de estos grupos no tienen objetivos sólidos y se dejan llevar por el odio e incitan al mismo, no obstante, la sociedad no les debe temer, pero si deben conocer lo que está ocurriendo. Es de suma importancia estar atentos, desde las autoridades y nosotros mismos. Hay que recordar que la historia es cíclica en ciertos aspectos y no queremos estar incubando al “patito feo” de la historia, sin que nadie se percate de ello.





















