Ningún niño recuerda haber aprendido en las clases de historia la verdadera importancia que se le debe dar a los pueblos originarios. Tal vez se presente su forma de vida, como su alimentación y su vestimenta oficial, sin embargo aún se genera la misma pregunta que lleva atormentando desde ya hace mucho tiempo a la población chilena. ¿Cuándo crearemos una real conciencia de los que está pasando con la cultura de los pueblos originarios?
“Debemos apuntar hacia la educación y a políticas públicas claras que faciliten el diálogo de los pueblos y que se reconozca la cultura y la cosmovisión de los pueblos originarios, con el objetivo de sanar heridas, generando una mayor relación entre los chilenos y sus raíces”, explica el investigador Michel Dusquesnoy, en su investigación «Chile Genómico».
En la actualidad el sistema educativo solo se preocupa de mostrar la historia del vencedor. El que domina ahora. Y si esto es diferente en otras instituciones escolares, es gracias a la iniciativa de los mismos profesores que pueden o no ser de la asignatura de historia.
Por ejemplo, por años se ha enseñado a los estudiantes, el famoso desastre de Curalaba, enfatizando la derrota de los españoles y no la victoria de nuestros antepasados, que lucharon con valentía para prevalecer sus creencias.
Un estudio realizado por el Centro de Estudios de Opinión Ciudadana, dio a conocer resultados devastadores. Estos muestran que los ciudadanos chilenos piensan que su país es más desarrollado, debido a la poca influencia de los pueblos originarios.
También se demuestran estos oscuros pensamientos con la encuesta que arrojó que un 77% de la población cree que llevar un apellido Mapuche es perjudicial para el trabajo.
Esto es el reflejo de una sociedad discriminadora. Donde ellos mismos se ven perjudicados por las palabras que desgarran no solo su mente, sino que mata la cultura que podría enriquecer la suya. Todo gracias a una enfermedad llamada ignorancia.
Existe una gran generalización por ser de un pueblo originario, sobre todo el ser Mapuche, es visto como un anti sistema o una persona ignorante, solo por proteger algo importante para ellos, que es el medio ambiente, analiza el joven Jonathan Cayul, defensor de la cultura de los pueblos originarios, en reuniones que abordan el tema.
Claramente la educación es uno de los factores más influyentes para cambiar una sociedad discriminadora, falta de respeto y con una visión muy pequeña de la cultura de sus pares.
Crear un proyecto de ley educacional, que incluya en las clases de enseñanza básica y media la cultura de los pueblos originarios, promoviendo siempre el respeto hacia todos. Para crear un arraigo en esa cultura, que por causa de no querer perder sus tradiciones, tuvo que aislarse de la urbanización para poder prevalecer, ya que el país que se comenzó a desarrollar, ni siquiera aprecia su propia cultura.
Es momento de destapar la historia de una cultura olvidada por las mismas personas que taparon su historia, la verdad. Las cosas realmente cambiarán, cuando verdaderamente alguien o un grupo de individuos se preocupe de lo que está pasando y quiera generar un cambio ambicioso hacia el futuro.




















