En este último tiempo se ha desarrollado en Chile, y en el mundo, un suceso bastante preocupante: la sequía. Según estudios, la disminución de las precipitaciones es de un 7% por década y para el 2050 el agua disponible en algunas regiones de Chile se reducirá en un tercio. En relación con esto, el gobierno, en pleno invierno, declaró como zona de emergencia agrícola a 17 comunas de la Región Metropolitana, medida que demuestra claramente la gravedad de la situación hídrica en el país. Es importante tomar consciencia de la situación de Chile, ya que se convirtió en uno de los 18 países con mayor riesgo hídrico a nivel mundial, o sea, somos también una de las zonas afectadas por el cambio climático.
En el Maule, específicamente, ya decretaron alerta en nueve comunas distintas, entre las que se encuentran: Rauco, Licantén, Hualañé, Vichuquén, Sagrada Familia, Pencahue, Empedrado, Curepto, y Constitución. Estas medidas se tomaron debido a los constantes reclamos de los agricultores y crianceros, que llevaban semanas esperando una acción.
Los chilenos deben tomar conciencia sobre lo que ocurre y no solo de forma teórica, sino que deben realizar medidas preventivas. Hoy, recién en el 2019, se están tomando medidas de alerta, siendo que el fenómeno de la sequía intensa se remonta desde el año 2010 y se sufre de forma general hace 60 años.
Además, esta sequía no solo afecta a los humanos y sus actividades diarias, sino que también a los animales, pues se afirma que unos 10 mil animales han muerto entre las regiones de Coquimbo y Maule, siendo Valparaíso la región más afectada, con un 30% de vacunos y un 70% cabras y ovejas.
En el Maule, este fenómeno ya ha tenido graves consecuencias, existe un 91% de déficit en las precipitaciones, con respecto a la variación de lluvias en el periodo de 1981-2010. Esto significa que no solo habrá consecuencias en la vida diaria, sino también en la economía de Chile, ya que disminuirá la producción agrícola y la capacidad de carga del ganado.
Por otro lado, la sequía juega un rol significativo ante el otro fenómeno que atormenta al mundo, el cambio climático, puesto que la temperatura aumenta constantemente y esto exacerba las sequías, pues acelera la evaporación de humedad en superficie, secando aún más el suelo que retroalimenta las sequías.
El problema radica en que las soluciones son responsabilidad de todos, tanto de los usuarios, que deben regular el consumo del agua y resguardar su cuidado, como de las empresas e industrias que no tienen una regulación suficiente respecto de la utilización que hacen y de los residuos contaminantes que liberan; pues, de acuerdo a la ONU, la contaminación de agua pura, a nivel mundial, es de 12.000 km3 por año, aproximadamente.
La sequía es un fenómeno complejo que se debe conocer y tratar con acciones inmediatas, como difundir información de la situación actual y de las medidas de cuidado; y aplicar sistemas de control de forma urgente a las grandes industrias, que siguen siendo las mayores implicadas en todos los cambios negativos del medio ambiente.



















