Señor Director:
¿Por qué los expertos en vez de quitar ramos anclas, mejor no piensan en agregar otros que sirvan para la sociedad de hoy?
Nuestra sociedad hoy convive con altas tasas de depresión y suicidio. Somos uno de los países con mayores índices, pero estamos siempre esperando que una vez ocurrida la desgracia, aparezca la solución.
Es un secreto a voces que logrando el equilibrio espiritual tendremos una salud física y un mejor pasar. Por eso, la educación emocional debe ser un proceso educativo permanente que potencie el desarrollo de las habilidades emocionales para, de esta manera, lograr el anhelado y bienestar esencial.
No basta con educar la razón cuando quien nos mueve realmente es el corazón. Es imperioso formar desde pequeños a los niños y mostrarle que las emociones se sienten y expresan, pero en ningún modo se reprimen.
Nunca más en Chile o en el mundo debe oírse un “no llores más”. Las emociones se expresan, no se ocultan.
Valentina Rabanal




















