Señor Director:
En Chile reina el doble discurso y el afán perpetuo de estar siempre “donde calienta el sol”.
Para el Wetripantu, celebración mapuche, muchos son partidarios de este pueblo originario, pero el resto del tiempo, sólo desean quitarle sus territorios o los tachan de terroristas.
No apreciamos lo nuestro pero sí lo foráneo. Dedicamos tiempo y espacio para construir ritos o difundir información sobre tradiciones extrajeras como Halloween o el conejo de pascua.
El comercio gana millones con disfraces o dulces para el 31 de octubre o con los chocolates de semana santa. Pero, nadie obtiene ganancias vendiendo banderas o insumos del pueblo mapuche.
Las familias se preparan para pedir dulces o esconder los huevos de chocolate pero no para difundir tradiciones propias.
Somos parte de una sociedad tan hipócrita que solamente damos valor a algo cuando existe una implicancia económica y no culturalmente como debiera ser.
Dafne Hueichapan




















