Es un personaje de gran relevancia para los rancagüinos, historiador y escritor, que día a día trata de aprender y conocer más sobre su maravillosa ciudad natal.
Autores: Yamna Campos Zúñiga y Jerald Lagos Herrera
Diario La Comarca de los Inútiles, Liceo Comercial Diego Portales (Rancagua)
Nació en 1950, es hijo de Don Guillermo Drago Castillo y Doña Victoria Rojas González, hoy ya tiene 69 años de edad, le gusta tener conocimiento de su ciudad y se siente totalmente orgulloso de vivir en ella. Se trata de Guillermo Hernán Drago Rojas, historiador y escritor de Rancagua, que día a día trata de aprender y conocer más sobre su maravillosa ciudad natal.
¿Cuál es su visión acerca de la masiva llegada de migrantes a Rancagua?
Bueno, el origen de mi apellido Drago proviene de Italia y no habían muchos inmigrantes italianos en Rancagua, la gran mayoría se fue a Valparaíso, no me siento muy identificado con esta gran llegada de migrantes, pronto vamos estar todos mezclados y como que de alguna forma están en lo de nosotros, nuestro Rancagua.
¿Tiene alguna vinculación con el grupo “Los Inútiles”?
Realmente, nunca llegué a formar parte del grupo en sí, pero converso de vez en cuando con algunos de ellos, además mi hogar era antiguamente la casa de el poeta Óscar Castro, uno de los fundadores del grupo “Los Inútiles”, pero no estoy involucrado con ellos debido a que considero que se juntan una vez al año solo para recordar al poeta.
Mediante charlas fluidas e investigaciones de personas que vivieron en los inicios de esta gran ciudad de Rancagua, cuando comenzaba a nacer un pueblo criollo y de gran esfuerzo decidió escribir «La Historia de Rancagua», la cual era totalmente desconocida hasta entonces, lo logró gracias a una ardua investigación por diversas bibliotecas.
Nació en la ciudad de Rancagua en el año 1950 y actualmente vive en la casa del difunto poeta, escritor y fundador del Grupo «Los Inútiles»: Óscar Castro Zúñiga que hoy en día el grupo continúa con vida y sus escritos perduran a pesar del paso del tiempo.
Su hogar está conformado por muchos objetos antiguos tales como teléfonos, botellas, muebles, fotografías, relojes, entre otras infinidades de cosas, pero para Don Guillermo hay algo demasiado fascinante que son los relojes, tiene muchísimos confeccionados de diferentes materiales y de épocas antiguas.
Además de destacar por sus objetos añosos, posee bastantes reconocimientos relacionados con la literatura, su mismo hogar le inspira profundamente para confeccionar sus escritos.
Tiene conocimientos avanzados de su ciudad natal porque desde pequeño realizaba investigaciones, además de que su entorno familiar les agradaba el hecho de coleccionar cosas que después se puedan volver históricas o antiguas, tiene muchas anécdotas, mitos y leyendas por contar, como el pata de palo.
Esta historia ocurre en el primer hospital de Rancagua, en esa época ubicado en la Alameda, y cuando se estaba construyendo, «en una estructura de adobe y madera, en la cual trabajaban una numerosa cantidad de carpinteros, ocurre un accidente y se cae el techo sobre uno de ellos, los demás trabajadores le tuvieron que cortan la pierna con un hacha debido a que esta estaba muy mal y le pusieron una prótesis de calidad precaria, hecha de madera, porque en esa época no habían muchos avances», cuenta con emoción el escritor.
«Al no tener otra opción tuvieron que actuar, considerando que en ese momento estaban construyendo el centro médico al cual las personas podrían acudir. El hospital se termina en unos años siguientes y el carpintero muere y antes de hacerlo, en su lecho de muerte le menciona a sus compañeros y familiares: “voy a pasearme por los pasillos del hospital como venganza por mi tan miserable destino. Y así fue, cada noche que pasaba en el hospital se escuchaba el sonido de pasos el primero era de un pie y el segundo de una pata de palo», agrega.
Otro de los relatos interesantes del historiador trata acerca de un pacto con el diablo por avaricia: «En una época antigua de Rancagua, Nicolás Rubio era un comerciante de duraznos. Obtenía tantas ganancias que llegó a vender sus duraznos a Santiago, creció aún más que llegó a ser propietario de una gran fábrica de conservas. Se dice que Nicolás Rubio obtuvo sus logros por un pacto con el diablo realizado en Machalí, pacto de sangre que aseguraba su éxito. Nicolás Rubio salía a pasear por la ciudad en su auto y cuando pasaba se veían diarios prendidos ya que iba con su socio el diablo», explica.
Antes de dedicarse a la escritura estuvo trabajando en el Ministerio de Obras Públicas, luego a cargo de una empresa contratista en la mina el Teniente y ahora tan solo se dedica a investigar más y llevar su restaurante “El Viejo Rancagua”.
Como la mayoría de los jóvenes de hoy en día que tienen gustos musicales muy variados como el K-pop o trap, y se van expresando a través de la música, a él en su época también le gustaba la música. De hecho uno de sus hobbies era cantar, como preferencia las canciones de la nueva ola. En su casa aún posee grandes fotografías donde se muestra cantando y disfrutando. En general le parece bastante buena nuestra juventud.
En el año 1980 realizó una exposición de fotografías antiguas llamada “Rancagua no entiende” y ahora estas fotos están ubicadas en su local “El Viejo Rancagua”, como también tiene miles de objetos.
Escribe poemas e historias. Una de las más conocidas es “Historia de Rancagua”, y en su restaurant tiene más fotografías, libros y objetos antiguos tales como un gramófono, herramientas mineras y por sobre todo relojes. «Aquel local lo compró su bisabuela en el año 1890 aproximadamente», cuenta Don Guillermo.
Ha sido invitado a varios programas de televisión y radio, uno de ellos fue el programa de creadores en donde lo entrevistó PaViTo (escritor).


















