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El profesor de 44 años, en su niñez fue muy tímido y a través de la música fortaleció su personalidad y se transformó en el artista que es hoy.

Autora: Isidora Cuevas.

Diario Melforcitos, Colegio Melford College de Quilicura.

Franco Toro Contreras, es un chileno de 44 años, músico, profesor y además director de la Escuela de Música Enrique Soro, ubicada en Quilicura. Es una persona muy alegre y relejada, que hoy agradece a la música por todo lo que ha ganado, desde un pequeño taller de flautas hasta una Escuela de Música con la finalidad de unir a toda la comunidad.

Su pasatiempo favorito es la montaña, le gusta subir cerros, disfruta correr y participar en maratones. «Yo trabajo con música, y con ruido constante, y a la montaña voy a escuchar nada, a escuchar el aire y a ver los cóndores volar», expresa Franco.

Por sobre todo es profesor, como lo indica en múltiples ocasiones, ha cumplido un sueño. Desde la escuela de música Enrique Soro han formado una gran cantidad de artistas, los cuales han continuado estudios en el Conservatorio de la Universidad de Chile, y otros se han ido al extranjero a perfeccionarse.

Creación de la escuela

La historia de la Escuela de Música comenzó como un taller de flautas detrás de la municipalidad. El profesor Rodolfo Alonso, que venía desde La Serena, ofreció al departamento de Educación de Quilicura un taller para los niños de los colegios municipales y empezó a hacer un taller de flauta dulce, lo que fue mutando hasta llegar a convertirse en una orquesta.

En ese tiempo, “yo trabajaba en el departamento de Educación, pero estudiaba música igual. Así que me puse a buscar en las bodegas qué instrumentos había y descubrimos que habían varios saxos y flautas traversas que se habían comprado para una banda de guerra que nunca se ocuparon. Y yo tocaba flauta y saxo”, indica con gran orgullo el profesor.

¿La idea de la Escuela de Música, la pensó alguien en específico o en un grupo?
La idea la pensamos con este profe, Rodolfo, la idea era un taller, pero de a poquito se fue dando. La alcaldesa de ese tiempo en un momento dijo “pongamos un director” y eso significaba convertirla en una escuela, con un nombre, pero sin un proyecto muy definido. Creo que lo más definido que hemos tenido es del 2009 para adelante, donde entré yo y contratamos a muchos profesores.

¿Oficialmente cuando se creó esta escuela?
Como Escuela de Música de Enrique Soro, comenzamos el 17 de octubre de 1997 y ahora estaríamos cumpliendo 21. Son hartos años y de los últimos 11 hemos funcionado de una manera bien potente en realidad. En 2009 contrataron 12 profesores, porque le pedí al alcalde que que tuviéramos profesores más especializados en cada instrumento. Antes cuando hacía clases, yo mismo tenía que enseñar flauta y saxo, en cambio ahora hay un profesor de flauta y otro de saxo, también hay uno de violín, otro para piano, y otros específicos para las clases de flauta dulce, batería o canto. Actualmente ya somos 27 profesores.

¿Por qué el nombre Enrique Soro?
Enrique Soro fue un compositor chileno de la época del 1900. Él a los 11 años fue becado por el gobierno chileno para irse a estudiar al conservatorio de Milán, uno de los más importantes del mundo. Al año estaba saliendo en los diarios en Italia, entonces por él se pensó en ese nombre. Además, volvió a Chile, tuvo muchos premios en todo el mundo, fue director del Conservatorio Nacional de acá y realizó numerosas composiciones. Le importaba la juventud y más que la perfección musical, lo importante era disfrutar la música.

¿Entonces esto sería como un homenaje?
Sí, por supuesto, tenemos contacto con la familia de Enrique Soro, están súper contentos y orgullosos que exista la escuela, incluso vienen a nuestros conciertos.

La trayectoria de la escuela

La escuela está abierta a la comunidad, regularmente, se postula en la primera semana de marzo de cada año, todos los postulantes, que son alrededor de 700, deben tener una entrevista con el director y con el profesor que estará a cargo de su formación, ya sea canto o algún instrumento, dependiendo de lo que quieran estudiar. Las clases son dos veces a la semana, ya que un día es de práctica del instrumento y el otro es de teoría. Los estudiantes fluctúan, en edades de 5 a 79 años, ya que había mamás y papás que acompañaban a sus hijos a estudiar y optaron por aprender algunos instrumentos.

La escuela de música, finalmente, se transforma en una familia de músicos, es así como en la última presentación que realizaron en septiembre con el grupo nacional Los Jaivas había hijos y padres en la misma orquesta tocando diversos instrumentos y siendo parte de esta importante presentación.

El director, Franco Toro, muestra con orgullo un video de la presentación con el grupo nacional y toda la orquesta de la escuela Enrique Soro. “Para este concierto sinfónico trabajamos mucho con la orquesta de nuestra escuela, la cual cuenta con 70 estudiantes y nos preparamos durante 6 meses para este concierto con Los Jaivas. Presentamos algunos de sus temas más conocidos, pero ahí nos ven, dice mientras muestra el video, todos contentos, disfrutando de la música, estamos felices”, puntualizó.

¿Cada cuánto hacen conciertos?
Hacemos dos conciertos oficiales grandes, aquí en el centro cultural.  El primero, siempre es como la primera semana o segunda semana de julio para mostrar los avances que llevamos y, el segundo,  una semana antes de navidad en diciembre. Por ejemplo este año vamos a tener el 21 de diciembre, el concierto final.

¿Y los no oficiales?
Los no oficiales serían a los que nos invitan y si nosotros podemos, vamos. Por ejemplo, ahora estamos haciendo intervenciones musicales en los colegios. Eso lo estamos haciendo en los establecimientos municipales, porque además ahí estamos implementando una extensión de nuestra escuela, ya que este año aquí entraron 650 estudiantes y si muchos continúan no vamos a tener cupos.

¿Tienen atención o aceptan discapacitados?
O sea, cualquier persona puede entrar acá, mientras nosotros podamos atenderla. Si hay alguna discapacidad, que necesitemos especialistas, no podemos recibir, ya que por ahora no tenemos profesores de ese estilo, pero, no sé… hemos recibido sordos y han evolucionado muy bien; en batería también, y tocaban con gran destreza. Además tenemos alumnos ciegos, con movilidad reducida.  Y, sí, estamos abiertos a todas las posibilidades. Si llega un alumno o alumna que llegara a necesitar un especialista, ahí no podemos o no podríamos recibir a esos jóvenes. Esto se debe a que la mayoría de nuestros profesores son músicos. Lo que significa que la mayoría de nuestros profesores han aprendido a ser profesores haciendo clases.

La música nos cambia la vida

Cuando yo estaba en el colegio, era muy “piola”, muy tranquilo, pero descubrí la música y “me empecé a expresar a través de los instrumentos y de la música‟, indica Franco. Así también cuenta anécdotas de algunos de sus estudiantes que pasaban todo el día jugando en el computador y celular, hasta que se encontraron con la música, ahora ambos son profesores de la escuela e indican que la música les cambió la vida.

¿Qué le ha provocado la música en su vida, usted ha cambiado con la música?
Yo como de 7°, 8° básico, hago música en realidad así que, lo que ha cambiado en mi la música sería que me dio más personalidad para poder expresarme, de poder hablar, cuando era más chico no hablaba con nadie, me relacionaba muy poco o con muy pocos y gracias a la música conversaba con más gente, me atrevía a hablar, ahora tengo que dar hasta discursos y hablar con directores. Yo creo que eso sería, me sacó la personalidad escondida.

¿En algún momento pensó en dejar la música?
Es difícil dejarla, todos estos años que llevo como director de la escuela, he dejado un poco la música, he tocado menos estos últimos años porque estoy en algo más administrativo y de organizar, igual toco en la orquesta, hago clases de teoría para no dejar de hacer clases, tengo un grupo donde salgo a tocar de vez en cuando. Además, paradojalmente estoy sordo del oído izquierdo, pero aun así no puedo abandonar la música. Es mi vida.

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