Festival Folclórico de la Patagonia, un símbolo de identidad Magallánica

Festival Folclórico de la Patagonia, un símbolo de identidad Magallánica

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Una vez al año se realiza este evento de tres días, que permite al habitante magallánico, vivir un encuentro de música y arte.

Por: Bastián Haro y Zamara Sepúlveda

Diario Hojas de Hielo, Liceo Politécnico Cardenal Raúl Silva Henríquez (Punta Arenas)

En la ciudad de Punta Arenas se desarrolla un importante festival folclórico, donde  se reúnen: artistas, músicos, aficionados, comediantes y melómanos de todas las edades, para disfrutar del arte. No cualquier arte, sino del que Orfeo moviliza con su canto de lira en el viento y su sonido de folclor austral en la gigantesca Patagonia.

En la actualidad, una vez al año – durante agosto – se realiza este evento de tres días, que permite al habitante magallánico, vivir un encuentro de música y arte.

Primeros festivales, pura pasión

El primer festival fue organizado en Punta Arenas, el año 1967, bajo el nombre de “1er encuentro de la Patagonia”, en aquella oportunidad el tema ganador se titulaba “Punta Arenas Adiós”, fue interpretado por Sergio Sauvalle, que posteriormente sería miembro del grupo folclórico Los Huasos Quincheros.

En 1968 el festival tuvo el nombre de “Coronación del Folclor”, esta versión mostró el camino para mejorar la experiencia musical. Fueron invitados en esa ocasión Ariel Ramírez, el grupo Los Fronterizos y Eduardo Falú.

Para ir afianzando el concepto del festival, y para instituir un modelo de evento, en 1969 se entrega el premio del Ñandú, siendo el primer grupo que se lo adjudicó Los Trovadores del Río de Coyhaique, con el tema “Mensaje de la Patagonia”.

Entre 1978 y 1989 el festival tuvo un complejo receso, debido principalmente a la falta de recursos municipales, a lo que se sumó el ambiente de inestabilidad social en Chile desde 1973 a 1990.

Sin duda, el aporte del apasionado periodista Alfonso “Cocho” Cárcamo para reorganizar el certamen y revalorizar el arte en general fue fundamental para comprender la importancia social que cumple el festival de la Patagonia, para los magallánicos.

En este sentido, Enrique Esparza, jefe del departamento de Educación Extraescolar de la Corporación Municipal de Punta Arenas y quién ha colaborado en muchas versiones del festival, comenta al diario Hojas de Hielo que: “Las autoridades de la época no compatibilizaron con el afán del evento y su aporte a la cultura local, por lo cual, el canto, la trova y otras manifestaciones artísticas fueron relegadas a lugares clandestinos”.

Ahora bien, Esparza también tiene claro los principales hitos o invitados más relevantes que han pisado el escenario del festival. “Han destacado: Los Jaivas, Illapu, Inti-Illimani, Congreso, Quilapayún, Santiago de Nuevo Extremo, Taller Alturas, Semilla, Hoshken, Bafona, Bafochi, Los Chalchaleros, Los Tucu Tucu, Los Carabajal, César Isella, Roberto Ternán y Soledad, entre otros”.

Y cuando responde sobre cuál ha sido la mejor versión, manifiesta con claro ímpetu que: “Desde el punto de vista personal creo que la edición de retorno, de 1990, y que fue considerada como rescate del evento, contó con el pleno afecto y respaldo de toda la comunidad”.

“Los artistas comprometidos para esa versión, eran del gusto popular, y diversas instituciones y entidades locales permitieron financiar el certamen”.

Desde 1990 se conoce como el “Festival Folclórico en la Patagonia”, año en el que  Alfonso Cárcamo, importante comunicador social, radial y folclorista magallánico, tuvo la importante visión de gestionar y motivar a la comunidad en general para revivir el festival. De hecho, tras su repentina muerte en 1992 el escenario del festival se bautiza con su nombre, producto del legado artístico que este personaje significó para el desarrollo de este gran evento.

Un evento que marcó hitos

Un gran hito. Así lo define María Calisto, aficionada e histórica espectadora, dice haber visto todas las versiones, “a las 3 de la tarde llego al gimnasio y espero afuera con calma para ser la primera en entrar al festival”, comenta con emoción.

A sus 70 años transmite que el festival de la Patagonia es un acontecimiento importante para la ciudad, y recuerda que alguna vez se desarrolló una edición con énfasis en la hermandad chileno argentina” (1979). “Trabajaba en el Pub Garoga, cuando el festival se hacía en el Cine Cervantes, después en la noche todos los artistas iban al pub, ahí los conocí a todos. También me acuerdo que el año pasado, le entregué una bandera argentina hecha por mí a Jorge Rojas, ex-vocalista de Los Nocheros, me subí hasta al escenario para lograrlo”, agrega.

El festival, escenario de proyección

En la actualidad este evento es un símbolo local que celebra la multiculturalidad y el arte. Para el destacado profesor y jurado de este certamen, Ítalo Manzo Pérez, “el festival es el único escenario de proyección que existe y aglutina a músicos regionales e internacionales”.

Además, tiene un alcance pedagógico, porque en paralelo a la versión para adultos, existe un “Festival Estudiantil de la Patagonia” que tomó fuerza en 2014 por la Agrupación de Profesores de Música de Magallanes.

El profe Ítalo, como es conocido, sostiene que: “para mí como profesor, es la proyección del trabajo que hacemos con los estudiantes y felizmente hemos conseguido que los alumnos se hagan presente en el escenario. Ellos son el futuro del festival”, agrega.

Últimamente se han hecho cambios para poder expandir el espectáculo, duplicando así los premios y habilitando la compra de entradas online, así se promueve la participación de un nuevo segmento de la sociedad y esto acerca el festival a la comunidad.

 

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