La revolución de los 30 pesos

La revolución de los 30 pesos

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Por: Marthina Ascencio Velásquez  

Diario Maipú en Cordeles, Colegio Alicante (Maipú)

En Chile ha estallado una crisis social importante, una serie de manifestaciones, por parte del pueblo chileno exigiendo sus derechos, luchando para que los escuchen los principales representantes de nuestro país ¿Estarán entendiendo realmente los motivos de esta crisis social?

El clamor popular se debe a una serie de abusos que los gobiernos y las familias más ricas de Chile han ejercido durante muchos años al pueblo chileno, se fueron acumulando, la situación se volvió insostenible y al quitarnos la venda de los ojos nos dimos cuenta de la violenta desigualdad social a la que estamos sometidos.

Además, con las marchas y protestas se ha mostrado una cara horrible del gobierno y de los funcionarios encargados del “orden” que también dan que hablar (no todos, pero sí muchos) con todas las injusticias cometidas durante este proceso.

El Presidente Sebastián Piñera no ha dado muchas declaraciones, pero sí habla sobre lo orgulloso que está de nosotros como país por salir a manifestarnos y dar nuestra opinión. Realmente ¿Está escuchando lo que dice el pueblo? ¿Ha dado soluciones confortables?

Presenciamos un cambio de gabinete extraño, donde no había que tener exceso de conocimiento político para darse cuenta que era más de lo mismo, educación y salud no, pero ¿sí, deporte?

Los principales motivos de las manifestaciones son variados, pero con un hilo conductor en común, el fin a la desigualdad. La evasión al metro fue solamente la chispa que incendió toda la rabia de años y años de abuso, todo esto ha sido una bola de nieve que si bien comenzó saltando el torniquete, continuó debido a pensiones indignas, salud precaria, educación desigual y sueldos insuficientes para una vida sumamente cara.

¿Rabia y descontento? luego de que la gente saliera a la calle a manifestarse, como guinda de la torta se encuentra con una prensa que no se cansa de desprestigiar las marchas pacíficas, distorsionar la realidad y tratar de influir en la mentalidad y manera de ver las manifestaciones en gente principalmente adulta que no tiene acceso a otro tipo de fuente de información.

Se están pidiendo cambios, lamentablemente el gobierno está haciendo oídos sordos tratando de ponernos unos contra otros. Es por esta razón que debemos seguir movilizándonos, luchar por nuestros derechos, decirle basta a tantos robos y hacernos sentir, dar nuestra opinión, regocijarnos de la comunidad cálida que estamos volviendo a construir.

Es necesario en estos momentos destapar oídos y hacernos notar. Aunque ya pueda parecer cliché “no son 30 pesos, son 30 años”. Tan real que llega a ser triste, tuvimos que aguantar todo esto para lograr abrir los ojos, pero a pesar de que nos tacharan de delincuentes inmediatamente, fuimos nosotros los estudiantes quienes abrimos el paso a que otras generaciones perdieran el miedo, sacaran la voz y gritaran junto a nosotros.

 

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