Por Rodrigo Tapia
Colegio Compañía de María de Puente Alto
Es evidente que en Chile la tasa de sobrepeso y obesidad ha ido en aumento considerablemente luego del periodo de la pandemia, a causa de la ansiedad que nos provocó el permanecer encerrados en los hogares realizando nuestras actividades cotidianas. También podemos asegurar que durante este tiempo muchas personas incursionaron en la cocina con preparaciones ricas, pero altamente calóricas debido a las cuarentenas.
El encierro se prolongó demasiado y también fueron varios los que optaron por pedir comida chatarra, trayendo como consecuencia un importante y dañino aumento de peso: 7,5 kilos promedio por persona. Esta cifra, arrojada por un estudio realizado por la consultora internacional Ipsos, nos posiciona en el quinto lugar de la tabla mundial, superando el promedio global de 6,1 kilos y estando solo debajo de México, que registra 8,5 kg; de Argentina, que muestra la cifra de 7,9 kg; y Perú, que alcanza los 7,7 kg.
Como adolescentes debemos evitar referirnos al cuerpo de los demás ¿Por qué querríamos ser partícipes del hundimiento de una persona?, no sabemos lo que los otros viven ni lo que nuestras palabras les pudieran provocar. Todos lidiamos con nuestras propias batallas internas. Un ejemplo cotidiano, es que una persona publica algo en sus redes sociales y los demás opinan acerca de su aspecto, de su cuerpo, a veces son criticados, sin tomar en consideración lo que significan los comentarios, que muchas veces juzgan como somos físicamente, sin ver nuestro verdadero valor. Como adolescentes debemos generar este cambio social.
Tanto la ansiedad como la depresión dificultan el bienestar de la persona y en el contexto de la obesidad, suponen una barrera que dificulta la posibilidad de sobreponerse. La baja autoestima está muy ligada a la imagen corporal negativa. La valoración que hacemos de nuestro físico como la valoración de nuestra persona determinan muchos de nuestros actos. Si una persona sólo se centra en valorarse por las cifras de peso y ve que siempre son negativas, es muy probable que viva con un continuo rechazo hacia ella misma y dificulte su bienestar día a día.
Valorarse y quererse a uno mismo es importante para tener una buena salud. Esta salud y equilibrio emocional nos ayudarán a crear vínculos en igualdad. Por el contrario, si nuestra autoestima y confianza fallan, abordaremos las relaciones con otras personas desde una posición de inferioridad. Así, seremos más vulnerables a un posible abuso emocional y psicológico, y podremos desarrollar dependencia, ansiedad e incluso depresión. Seamos partícipes de este gran cambio social y no valoremos a los demás por su apariencia, centrémonos en el verdadero valor de las personas.




















