La sequía no es un tema nuevo que afecte a la Cuarta Región, sino que este ha estado presente desde que existe el mundo. La complicación de antes era que no se tenía la tecnología de ahora, con la cual se puede saber si un año será lluvioso o seco para la Región, pero aun teniendo estas, siguen ocurriendo desastres por culpa de estas. Chile no se prepara lo suficiente para poder combatir una desertificación. La sequía es una situación que va y viene, en cambio, la desertificación ya es un tema que persiste, por lo menos en esta Región. De allí lo grave de esta situación. El año pasado la sequía estaba afectando a más de la mitad de las comunas de nuestro país (56%). La región de Coquimbo sobrevivió con apenas un 6% de la capacidad de agua estancada.
Con las últimas lluvias, se podría creer que la sequía está terminando, pero ésta no es sólo a causa de las situaciones climáticas que el ser humano no puede evitar. El ser humano, también, interviene de forma negativa, provocando incendios y generando que el terreno dañado no pueda ser utilizado para la agricultura; malgastando inconscientemente el agua en nuestro consumo hogareño.
Las personas comunes y corrientes no son las únicas que contribuyen a que la sequía aumente, sino que en el ámbito empresarial, las mineras también influyen en la desertificación, utilizando grandes cantidades de agua para limpiar los minerales, y luego devolviéndola totalmente contaminada, y así no podrá volver a ser usada, ya que Chile no tiene los implementos necesarios para este tipo de trabajo. Esto afecta también a que las plantas al no regarse como corresponde comiencen a extinguirse, en los casos más extremos. Para que una planta pueda volver a dar frutos como lo hacía en un principio, tarda entre dos a tres años en poder regenerarse completamente, sin contar con que si no existen plantas a las cuales poder cosechar no se necesitarán trabajadores, o sea, afecta un problema extra, causando falta de empleo. La sequía ha generado que de 120 mil hectáreas cultivadas en la región hace cuatro años, el año pasado solo había 53 mil. También, de las 59 mil personas empleadas en el sector agrícola hace siete años, actualmente quedan sólo 13 mil puestos de trabajo.
Si bien es cierto, la CONAF está tomando medidas para poder combatir la desertificación, pero no podemos dejar que esta se encargue de todo, puesto que el gobierno también debe tomar medidas, por ejemplo, construir embalses o estanques para poder almacenar más agua y fiscalizar las mineras respecto al uso de agua para sus proyectos y a todas las empresas en sus prácticas referente al uso de los recursos; podría fomentarse que las empresas extranjeras invirtieran en esta área, ya sea en reutilización del agua, técnicas o implementación de maquinarias que permitan desalinizar el agua del mar, por ejemplo.
Por otra parte, se debería educar a los estudiantes desde pequeños y a la población en general, sobre el uso consciente de los recursos naturales; especialmente, del hídrico. La cuarta región debe tomar las medidas necesarias, para poder combatir la sequía en el corto plazo y solucionar todos los inconvenientes que conlleva, sin distinción de la condición socioeconómica de sus habitantes. Debemos tomar conciencia a tiempo, para “no llorar sobre el agua derramada”.

















