Según las estadísticas del último mes entregadas por el Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación de Drogas y Alcohol (SENDA), publicadas en el medio electrónico www.soytemuco.cl, la región de La Araucanía presenta por segunda vez consecutiva el puesto número uno en consumo de alcohol, con un 56% a nivel nacional, seguida por las regiones de Aysén (55,2%), Metropolitana (53,2%) y Tarapacá (52,3%), y sobrepasando además en gran medida el promedio nacional (48%).
El informe oficial, difundido a nivel nacional a través de los distintos medios de comunicación, indica además que el mayor consumo está en los adolescentes que cursan entre 8° básico y 4° medio. ¿Por qué en ellos? ¿Cómo logran acceder a las bebidas alcohólicas? ¿Quiénes los incentivan a esto? Son varias las dudas que surgen frente a esta problemática, teniendo en cuenta que 1 de cada 3 de estos adolescentes se inició en el alcohol a los 12 o 13 años, influenciados por amistades u otros grupos.
De acuerdo a experiencias de los mismos jóvenes, es muy fácil conseguir estos bebestibles y también cigarrillos, ya que en varios lugares les venden sin ningún problema, sin pedir carnet o preguntar la edad. Según cuentan, el principal obstáculo que les pueden poner en negocios o botillerías, es negarles la venta de alcohol por andar con uniforme; sin embargo, en un caso al estudiante le aconsejaron volver con ropa de color y con una “bolsita” para que le pudieran vender.
Ellos lo cuentan como anécdotas, pero esto va más allá, ya que deja en evidencia la escasa o nula fiscalización en la venta de alcohol a menores de edad y escolares. ¿Quiénes controlan? Muchas veces ni los propios padres saben dónde están o qué hacen sus hijos, quizás por temas laborales, pero son ellos quienes realmente tienen la responsabilidad y el deber legal de hacerse cargo.
El dicho “la educación parte en casa” hace mucho sentido y tiene que ver con que la formación valórica no se aprende en un establecimiento o institución, sino que se inculca desde temprana edad, lo cual nos ayuda a ser personas más integras.
La mayoría de las veces, la falta de confianza es el principal enemigo de una buena relación familiar, ya que sin esta no se puede lograr una óptima comunicación entre padres e hijos. Urgentemente se necesita mejorar aspectos como los espacios de convivencia familiar, y si no los hay, es necesario crearlos, para evitar esta problemática de individualismo y falta de confianza en las familias.
Destinar tiempo de calidad para cosas tan sencillas o coloquiales como una conversación amena, un almuerzo o cena en familia, ir al estadio o al cine, salir a acampar o practicar un deporte en conjunto, son todas posibles soluciones o acciones, que podrían mejorar la convivencia y autoestima de cada integrante del grupo familiar.
Sin duda, el problema del aumento en el consumo de alcohol en los jóvenes, principalmente de nuestra región, sigue siendo un problema de gran relevancia social del cual nuestras autoridades debiesen preocuparse con mayor fuerza y urgencia, ya que la actual fiscalización no es suficiente, porque si esta situación sigue así tendremos en un futuro cercano a grandes y exitosos alcohólicos, drogadictos y viciosos, que en el afán de olvidarse de todo por un rato, pueden perder una vida completa.

















