Autor: Martina Glasinovich
Diario Noticias a Flote, Liceo Gabriela Mistral de Llolleo (San Antonio)
Recorriendo las calles de San Antonio me he podido percatar de la gran cantidad de personas que usan la bicicleta como medio de transporte habitual, sin que para ello existan las condiciones óptimas. La ausencia de ciclovías es un problema que aún no tiene solución. Si a esto agregamos el aumento de la población vehícular, incluida a la gran cantidad de camiones que diariamente y, a toda hora, transitan por nuestra ciudad y lo estrecho de las vías, es de asombrarse que no existan tan pocos accidentes que involucren a ciclistas.
Son muchas las personas a las que, como yo, les gusta pedalear, (…) creo que no les había mencionado que me desplazo en “bici” por mi ciudad (…) pero que por la poca seguridad con que contamos, hemos disipado de la práctica de nuestro deporte favorito, limitandonos a usar nuestras “cletas” a lugares como los parques y las plazas.
Si consideramos los múltiples beneficios que resultan del uso de la bicicleta, como la mejora de la salud, tanto mental como física, la descongestión vehicular, el ahorro económico y la descontaminación, resulta inexplicable que las autoridades no hayan priorizado la construcción de ciclovías en las principales arterias de nuestra ciudad.
Proyectos ha habido muchos, pero en la práctica, ninguno ha logrado concretarse. Ahora que estamos en época de elecciones, votaría dichosa, si pudiera, por aquel candidato que proponga una rápida creación de ciclovías en mi ciudad.
Creo que seguir ahondando en el párrafo anterior es meterse en política, y ese, no es mi tema, mi fin aquí es empoderar a mis pares y motivarlos a usar su bicicleta y exigir ciclovías para todos, (…) ¡Oh! Parece que yo soy la política ahora (…).
Ya comenté que andar en “bici” beneficia la salud, pero también nos permite disfrutar del paisaje, del aire libre, de las bondades de nuestra naturaleza, logrando convertirnos en observadores del mundo, con esto me refiero a ver como interactúa la gente, sus reacciones y por qué no hacerse amigos de uno de ellos.
Les comenté que el alcalde de nuestra ciudad le llamaba “Chancha” a su bicicleta, alguna vez lo leí en uno de los diarios locales y me pareció algo simpático, esperaba el momento de poder mencionarlo, yo al igual que él también le tengo nombre a mi “cleta” y es “Vadi”, junto a ella como les conté antes paseo por las calles de la ciudad, descubriendo los problemas ya descritos.
Motivar a los jóvenes como yo a usar la bicicleta es lo más fácil de esta columna, pero hacer un llamado a que nos la juguemos por un San Antonio con ciclovías es más difícil, podemos partir por sumarnos al grupo de adultos que busca este objetivo y aportar con nuestra mirada.
Mi solución es simple, mientras sale algún proyecto que construya las ciclovías se podría autorizar el uso de ciertas arterias para transitar en las “cletas” en algunas horas del día, para así no interrumpir el tránsito; de esta forma todos los fanáticos de estas dos ruedas podríamos convivir en paz con los de cuatro, libres de accidentes.


















