Humedales de la Bahía de Coquimbo: ¿Crónica de una muerte anunciada?

Humedales de la Bahía de Coquimbo: ¿Crónica de una muerte anunciada?

Compartir

Tres son los humedales encontrados en la conurbación. Todos tienen importancia ecológica.

Humedales de la Bahía de Coquimbo: ¿Crónica de una muerte anunciada?

Expertos enfatizan la necesidad de preservar y proteger estos verdaderos santuarios de la naturaleza enclavados en medio de la expansión urbana.

Tres son los humedales que componen la bahía de Coquimbo, en la Cuarta Región, todos  amenazados por la explosión urbana, de norte a sur se encuentra Punta de Teatinos, una playa solitaria que reúne una gran cantidad de especies endémicas, en el límite norte de la ciudad de La Serena, se ubica la ribera del Río Elqui, zona de descanso de un sinnúmero de aves migratorias;  mientras que en plena Avenida del Mar, conocido paseo turístico que une la capital regional con Coquimbo, está enclavado el humedal El Culebrón, zona constantemente amenazada por distintas fuerzas tanto naturales como humanas, estos espacios no sólo generan interés en turistas y habitantes, sino que concitan la preocupación  y conciencia para fomentar su protección y conservación.

Los humedales según Humberto Cortés Peralta, profesor de Física de la Universidad de La Serena, científico experto y observador de la vida silvestre, precisó, “Los humedales pueden ser definidos como cualquier superficie cubierta de agua, sea natural o artificial, permanente o no, sea  agua dulce o salada”. Agregó  “que los mismos tienen un rol fundamental en el ciclo del agua, ya que la captan de diversas fuentes, retienen sedimentos y depuran aguas actuando a modo de “riñones” para el planeta”.

Importancia ecológica

En estos enclaves naturales de marcada importancia ecológica, se han detectado una gran cantidad de especies tanto animales como vegetales, siendo llamativa la cantidad de aves migratorias que se pueden encontrar, entre las cuales hay especies que no corresponderían a la zona y se han avistado de todos modos, como la Gaviota Reidora y el Pato Silbón. Además, los humedales cumplen la función de estabilizar el ambiente en el que se encuentran,  actuando como barrera natural ante fenómenos como tsunamis o aluviones, sin ir más lejos el humedal de El Culebrón, ha soportado estoicamente una serie de eventos estos últimos diez años, tanto naturales como humanos.

Consultado por La Gazzetta della Scuola, Pedro Valencia Cortés, miembro de la ONG RedAves y Jefe del Departamento de Aseo y Ornato de la Municipalidad de La Serena, nos explicó que los mencionados “Son humedales urbanos en toda su magnitud, es decir, se encuentran en medio de la ciudad (…), aunque el plano regulador te dice que no se puede construir ahí, porque son zonas ecológicas pero, tampoco están protegidos.”

También se le consultó por las responsabilidad de la autoridad municipal al respecto, a lo cual respondió: “Cada humedal tiene diferentes problemas para protegerlos, por ejemplo Punta de Teatinos, todo su entorno pertenece a privados, siendo un pedacito muy pequeño que le corresponde al municipio, la desembocadura del Río Elqui, es distinto porque es un río que llega al mar, pero no tenemos idea cual es el eje del río y cuales sus deslindes por parte de los propietarios, por lo tanto lo primero hacer un estudio de límite, para regular los ejes y la medida real del río, la municipalidad hizo este trabajo desde el Puente El Libertador hasta Altovalsol, falta medir el tramo hasta la desembocadura, teniendo eso claro, se pide que se decreten los deslindes por parte de Bienes Nacionales, hecho esto, se puede tramitar para que sea declarado santuario de la naturaleza o área silvestre protegida, así tendríamos que seguir con los otros dos humedales”

Además, destacó la capacidad regenerativa de los mismos, argumentando que “la naturaleza es muy sabia. Tomemos como ejemplo el Culebrón: ha resistido maremotos que han hecho desaparecer la flora y fauna, como el 27F. Luego vino el terremoto de Japón y las marejadas lo volvieron a destrozar (…) finalmente, el terremoto del 16 de Septiembre lo volvió a destruir y a eso hay que sumar que a principios de año se rompió una cañería de aguas servidas. Sin embargo, las plantas y aves nos indican que está en franca recuperación”.

Para Valencia, existen dos vías de solución, una es la educación y otra el turismo, propone empezar a trabajar con colegios, realizar tours ecológicos para que los alumnos caminen por la orilla del río, es decir, crear verdaderas aulas de la biodiversidad, así la gente conozca, valore y proteja estos lugares, es decir, transformar a las personas en aliados en el cuidado del medioambiente, por otro lado explotar responsablemente el recurso turístico, a través de senderos de caminatas o ciclovías guiadas que permitan apreciar al turista una perspectiva distinta de una ciudad que se preocupa de su medio ambiente.

Lo cierto es que cada vez son más las experiencias exitosas de conservación de estos lugares, y cada día la comunidad está escuchando con mayor atención los llamados de estos “riñones” del planeta,  que nos invitan silenciosamente a observar, sentir y escuchar.

Diego Astudillo Villarroel
Diario La Gazzetta della Scuola
Scuola Italiana Alcide de Gasperi, La Serena

 

No hay comentarios